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Mostrando las entradas etiquetadas como stanley kramer

La herencia del viento (1960)

Un trío de estrellas, dos de ellas consideradas grandes actores y la tercera quien quizás haya sido el mejor bailarín cinematográfico, Spencer Tracy, Fredrich March y Gene Kelly, a las órdenes de un director-productor competente, Stanley Kramer, que pone en escena un guion de Nedrick Young y Harold Jacob Smith basado en la pieza teatral de Jerome Lawrence y Robert E. Lee, en la que evidencian las contradicciones de una sociedad en la que se enfrentan opuestos desde su origen nacional: acción y reacción. Ya no se trata tanto de un enfrentamiento entre demócratas y republicanos, ni entre los liberales evolucionistas y los conservadores negacionistas que predominan en el espacio de contradicción, confrontación y opresión al que llega Tracy, para defender la libertad de ideas. Se trata precisamente de eso, de una defensa de las libertades frente a cuanto pretenda condenarlas. Estos “ingredientes” de La herencia del viento ( Inherit the Wind , 1960) se conjuntan para dar un resultado atrac...

No serás un extraño (1955)

Una enésima novela olvidada en la actualidad, escrita por Morton Thompson, pero en su momento la de mayores ventas en Estados Unidos, apuntaba que la película que iba a adaptarla —a partir del guion de Edna y Edward Anhalt— sería un éxito comercial, más si cabe al leer los nombres que encabezaban el reparto: Olivia de Havilland, Robert Mitchum, quien, al parecer, debido a su imagen de “tipo duro” no era una elección que agradase al público, Frank Sinatra, Gloria Grahame, Broderick Crawford y Charles Bickford; por allí, también asomaba Lee Marvin, pero todavía no era una estrella. Sin embargo, el nombre del director era nuevo en esas lides, aunque no en el mundo del cine donde ya se había labrado una imagen de productor liberal e independiente en títulos como  El ídolo de barro (The Champion, Mark Robson, 1949), Hombres (The Men, Fred Zinnemann, 1950) o Solo ante el peligro (Highnoom, Fred Zinnemann, 1952), aunque su independencia habría que entrecomillarla, pues siempre contó con e...

La clave de la cuestión (1962)

El racismo, la convivencia y la tolerancia son ejes de varias de las producciones más conocidas y prestigiosas de Stanley Kramer: Fugitivos (The Defiant Ones, 1958), Adivina quién viene esta noche (Guess Who’s Coming to Dinner, 1967) o La clave de la cuestión (Pressure Point, 1962), en la que cedió la dirección a Hubert Cornfield y se dedicó a labores de producción —aunque también intervino en la dirección de alguna escena—. La historia propuesta en esta última se inicia en un hospital donde se produce la charla del psiquiatra jefe (Sidney Poitier) y uno de sus psiquiatras (Peter Falk), a quien le cuenta su historia con un paciente que le arrastró al límite de su aguante y de su entrega profesional y emocional; pero resistió, como se verá a lo largo de su relato. Narra su experiencia porque su subordinado se niega a continuar las terapias con su paciente. Amenaza con dejar su puesto, si no le sustituye por otro colega, pues considera que el niño a quien trata le odia por ser blanco....

Fugitivos (1958)

En un momento de I Am Not Your Negro ( Raoul Peck , 2016) aparecen imágenes de Fugitivos ( The Defiant Ones , 1958) y se escucha la voz de Samuel L. Jackson (leyendo el texto de James Baldwin que se convierte en motor del film) expresando que <<cuando Sidney saltó del tren, los blancos liberales de la ciudad se sintieron aliviados y contentos, pero cuando los negros le vieron saltar gritaron: ¡Estás loco! ¡Vuelve al tren!>>. Había otra posibilidad, la de que el personaje de Sidney Poitier abandonase a su suerte al interpretado por Tony Curtis y, así, se liberase del yugo secular de los blancos. Sería una reacción comprensible, después de siglos de opresión, de vejaciones, de rencor acumulado. Pero Stanley Kramer era un hombre blanco liberal de ciudad y, aunque también filmó la otra opción, se decantó por el salto. <<El hombre negro salta del tren>>, prosigue Baldwin , <<para tranquilizar a los blancos, para hacerles saber que no les odian. Y, au...

Ángeles sin paraíso (1962)

En sus películas, tanto como realizador-productor o solo como productor,  Stanley Kramer se mostró comprometido con su época, progresista o inconformista si uno quiere verlo así, aunque ni fue transgresor ni subversivo. Diré que sus películas lo desvelan liberal, aunque conservador a la hora de exponer en la pantalla temas incómodos o tabúes para la sociedad de su momento: el racismo, la amenaza nuclear, los traumas de la guerra o la situación educativa y humana que afecta a las niñas y niños de  Ángeles sin paraíso ( A Child is Waiting , 1962). Sus films apuntan fino, pero sus flechas se quedan a medio camino. Aunque lo aparenten, no traspasan límites establecidos en su tiempo, como sucede en este film realizado por  John Cassavetes que, por su temática y por su montaje final, es tanto o más una película de su productor qu...

Dama por un día (1933)

Su primera versión del cuento de hadas de Annie Manzanas confirmaba a Frank Capra como uno de los cineastas favoritos entre el público estadounidense. Sus comedias transmitían buenas intenciones y la ilusión que muchos no encontraban en la vida real, marcada por la Gran Depresión. Pero el humor amable y bienintencionado de Capra no parecía satisfacer el gusto de los miembros de la Academia que, considerando el drama superior a la comedia, elegían a los premiados basándose en intereses que a menudo no tenían en cuenta la calidad de las películas. Para el cineasta,  Dama por un día ( Lady for a Day , 1933) resultó algo más que un nuevo éxito —que hacía olvidar la indiferencia comercial obtenida por su anterior película,  La amargura del general Yen  ( The Bitter Tea of General Yen , 1932)—, ya que implicó el inicio de su idilio con los Oscar, al obtener su primera nominación al mejor director y a la mejor película de la temporada, aunque aún tendría que aguardar un añ...

El ídolo de barro (1949)

De la pobreza a la soledad, que se gana a pulso y a golpes, Midge Kelly ( Kirk Douglas ) no es víctima de mujeres fatales o de los promotores sin escrúpulos que le salen al paso durante su ascenso deportivo y social. Su derrota existencial se debe a la ambición desmedida que le ciega y le impulsa a sacrificar sus relaciones afectivas, y lo hace porque estas le resultan un lastre para alcanzar ese cuadrilátero en el que se le descubre al inicio del film, antes de que  El ídolo de barro  ( Champion , 1949) retroceda en el tiempo para mostrar su ascensión y el sueño que lo derrotó.  Aparte de ser el primer gran papel protagonista de Kirk Douglas y la primera realización de Mark Robson  lejos de las producciones de bajo presupuesto de la RKO , este contundente, oscuro y pesimista retrato de un boxeador, producido por Stanley Kramer y escrito por Carl Foreman , puede considerarse  uno de los mejores referentes del subgénero pugilístico realizado en los años cu...

Adivina quién viene esta noche (1967)

Cuando Spencer Tracy aceptó protagonizar Adivina quién viene esta noche ( Guess Who's Coming to Dinner , 1966) su estado de salud era como mínimo delicado, pero la intervención de  Stanley Kramer , responsable de tres de sus últimas películas — La herencia del viento ,  Vencedores o vencidos ,  El mundo está loco, loco, loco —,  y la posibilidad de volver a compartir pantalla con  Katharine Hepburn , durante años su pareja sentimental y en nueve ocasiones artística, le convencieron para asumir la que sería la última demostración de su innegable talento interpretativo. Desde el debut de Tracy en  1930 hasta el momento del rodaje de Adivina quién viene esta noche  dentro de la industria cinematográfica se produjeron cambios significativos de tipo técnico, pero también de carácter social como la integración racial de la que Sidney Poitier , coprotagonista del film, fue pieza clave al ser el primer afroamericano en alzarse con el Oscar a la mejor...

El mundo está loco, loco, loco, loco (1966)

El título escogido por Stanley Kramer para una de sus comedias, El mundo está loco, loco, loco, loco ( It’s a Mad, Mad, Mad, Mad World , 1963), insiste en la locura de una sociedad enajenada. La reduce a unos cuantos personajes cuya locura se desata cuando se lanzan a la carrera en busca del dinero que todos persiguen. No es un film episódico, sino uno que centra su atención en varios espacios e individuos cuyo motor existencial y su mayor amor es el dinero. Este desata sus pasiones y las situaciones más disparatadas, como la alocada competición en la que se embarcan. Atractiva y al tiempo irregular, está propuesta de  Kramer deja claro el grado de locura alcanzado por la sociedad de la que los personajes forman parte, una sociedad que ha perdido el norte o lo ha creído encontrar en los dólares. Su estrella polar, la que les guía y desorienta, es la promesa del tesoro. Son muchos quienes lo persiguen, ya queda claro al principio, cuando los créditos iniciales de  El mundo e...

Orgullo y pasión (1957)

El ídolo de barro  (1949),  Hombres  (1950),  El francotirador  (1952),  Solo ante el peligro   (1952) u  Hombres olvidados  (1953) son algunos de los títulos que  Stanley Kramer produjo para otros, pero este productor independiente también tenía aspiraciones propias de cineasta y asumió la dirección de algunas de sus producciones. Lo hizo con resultados más o menos afortunados, aunque siempre respetables e incluso atractivos en películas de mensaje liberal y progresista, pero incapaces de asumir riesgos que transgrediesen los límites establecidos por el políticamente correcto y la industria a la que, aun siendo productor independiente, pertenecía.  No serás un extraño  (1955),  Fugitivos  (1958),  La hora final   (1959),  Vencedores y vencidos  (1961) o  El secreto de Santa Victoria   (1969) son ejemplos de sus buenas intenciones y de su “medio” buen...

El secreto de Santa Victoria (1969)

Santa Vittoria es un pueblo que vive ajeno a la guerra, pero la guerra no es ajena al pueblo, por eso no tardará en verse envuelto en el conflicto, pero desde una perspectiva distinta a la de los soldados del frente. Los habitantes de Santa Vittoria también deben vencer al enemigo, pero lo harán con la astucia y la mentira, porque no puede consentir que se le robe lo único que poseen. Fabio ( Giancarlo Giannini ) entra en el pueblo gritando que Mussolini ha muerto, pero sus vecinos tardan en comprender el significado de sus palabras: el fin de la opresión fascista. La antigua autoridad sabe que la única opción para salvar el cuello es la de escuchar a las masas, y lo que oyen son voces y más voces que aclaman al vinatero Bambolini ( Anthony Quinn ); si esa es la decisión del pueblo, él será el nuevo alcalde. Ahora Bambolini es el representante de sus vecinos, aunque todos tienen una opinión de él similar a la de Rosa ( Anna Magnani ), su esposa. Rosa y Bambolini ...

¿Vencedores o vencidos? (El juicio de Nuremberg) (1961)

A la conclusión de cualquier guerra, parece claro que el supuesto vencedor queda en una posición de ventaja, e incluso a veces de venganza. Entonces, el uso habitual busca responsabilidades en el otro bando: el vencido; aunque, si se tienen en cuenta las muertes, las vidas rotas y la destrucción material y moral, en cualquier conflicto bélico todos pierden, salvo quienes se benefician, que suelen ser de disposición ambigua. En toda guerra existen crímenes y criminales, en ambos bandos, pero, debido a esa distinción entre vencedores y vencidos, solo suelen juzgarse los de estos últimos, olvidándose y tapándose los abusos de los primeros.  Finalizada la Segunda Guerra Mundial, los aliados no pudieron juzgar a los principales culpables de uno de los periodos más oscuros y sangrientos de la historia contemporánea, debido a que los líderes del régimen nacionalsocialista habían muerto o desaparecido. Sin embargo, existía un crimen que clamaba ya no justicia, pues esta ya había brilla...