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Mostrando las entradas etiquetadas como setsuko hara

El idiota (1951)

Frente a cualquiera que pretenda trasladar a la pantalla las novelas de Dostoievski se eleva un muro que no está construido de historias ni de personajes. Su material de construcción se compone de estados de ánimo, de acción interna en la que el exterior solo forma parte del decorado, de interioridades complejas y contradictorias que viven al borde mismo del abismo donde abrazan su dualidad, que en ellos se debate en eterna lucha, sin que un contrario se imponga sobre el otro. Es el abismo donde habitan aflicción y placer, el bien y el mal, lo divino y lo humano, la vida y la muerte. En definitiva, los personajes del escritor existen entre cielo e infierno como almas en constante ebullición, almas que nos conducen al pensamiento y a las experiencias vitales —su condena a muerte, su confinamiento en Siberia, su epilepsia, las deudas, su exilio europeo, la nostalgia o su desmedida afición al juego— del más grande descriptor literario de la humanidad (de su psicología) que encara su dest...

Setsuko Hara. La sonrisa serena

La sonrisa suele ser uno de los primeros rasgos que captan la atención de propios y extraños. El arte y la cultura nos han deparado algunas como la de La Gioconda , la más ambigua, famosa y valorada de la historia, La sonrisa etrusca , título de la espléndida novela de José Luis Sampedro , o la permanente del antagonista del hombre murciélago en las viñetas, en la televisión y en la gran pantalla. Pero en el cine, una de las sonrisas inolvidables la encontramos en  Setsuko Hara . Su gesto amable, emotivo y sincero permanece en la memoria de quienes la han visto dando vida a las Noriko, al tiempo iguales y distintas, que protagonizan tres películas de Yasujiro Ozu . Nacida como Masae Aida en 1920, además de esta magistral trilogía compuesta por Primavera tardía ,  Principios de verano  y   Cuentos de Tokio , la actriz de estatura superior a la media y de aspecto euroasiático protagonizó a las órdenes de  Ozu   Crepúsculo en Tokio , Otoño tardío y  El o...

La voz de la montaña (1954)

Algunas de sus películas presentan temas comunes que remiten a su tiempo, a la situación de la familia, de los hombres y de las mujeres. Son radiografías de la sociedad japonesa a través de la interioridad de sus personajes, reflexiones introspectivas, pausadas y rítmicas que conectan el cine de Mikio Naruse y el de Yasujiro Ozu , más allá de que ambos fueron dos grandes cineastas de estilos diferentes que triunfaron antes y después de la Segunda Guerra Mundial. Un ejemplo de esta conexión se encuentra en las protagonistas femeninas interpretadas por  Setsuko Hara  para ambos realizadores, cuya presencia en la pantalla no solo desvela la delicadeza de sus facciones ni la sonrisa serena que brota para iluminar las sombras de películas como  La voz de la montaña ( Yama no oto , 1954). Su rostro es el silencio y su mirada nos abre una puerta a la interioridad, resignada y comprensiva, también melancólica y generosa, aunque el caso de Kikuko, la protagonista de este magist...

Principios de verano (1951)

Su maestría era tal, que las emociones en sus personajes fluyen o se contienen naturales como la vida que transcurre en ellos y ante ellos, como si nada pasara y pasando todo. Apenas nos percatamos que hay una cámara o una planificación minuciosa detrás, pues la una y la otra solo son recursos que, entre otros, le permitían elaborar con imágenes y silencios su poesía, tan humana que, cuando la contemplamos, algunos comprendemos que estamos ante algo que no sabemos cómo definir, aunque sí sabemos que nos está calando en lo más hondo, quizá porque sus películas no dejen de ser reflejos de emociones que sentimos y compartimos, en definitiva, son sinceros reflejos de vida. Así era el cine de Yasujiro Ozu , un cine de matices, sutil y sugestivo que atrapa y no se olvida, un cine que encuentra su principio y su final en la interioridad humana, a menudo golpeada por circunstancias cotidianas que generan preocupaciones contenidas o exteriorizadas en susurros nunca forzados, ni insistentes, ...

47 ronin (1962)

Como parte de la celebración de su treinta aniversario, la productora Toho , durante años uno de los tres grandes estudios cinematográficos de Japón, decidió tirar la casa por la ventana y producir una nueva versión de la épica historia de los leales cuarenta y siete ronin, y para ello contó con la mayoría de las estrellas que tenía en nómina. El nombre de  Toshiro Mifune , el rostro más cotizado y emblemático de la casa,  encabezó la extensa lista de actores y actrices que se dejaron ver a lo largo de las tres horas y media que dura el largometraje, aunque su presencia en la pantalla resulta mínima y prescindible para el desarrollo argumental de la enésima adaptación de una de las historias más populares en el país del sol naciente, y uno de los mejores acercamientos al legendario suceso, expuesto desde una perspectiva contraria a la empleada por  Kenji Mizoguchi  en otra destacada versión realizada entre 1941 y 1942. Hiroshi Inagaki , responsable de la exit...

El otoño de la familia Kohayagawa (1961)

Los inicios de Yasujiro Ozu se remontan al cine mudo, pero durante su vida solo dos de sus películas fueron estrenadas más allá de las fronteras japonesas, sin embargo, en Japón se le consideraba un maestro, algo que también ocurriría en occidente después de su muerte, cuando tardíamente (más vale tarde que nunca) se descubrieron las poéticas imágenes que conforman su filmografía. Su estilo lírico, silencioso, pausado, sensible, se descubre en El otoño de la familia Kohayagawa ( Kohayagawa-ke no aki , 1961), exquisita reflexión sobre la decadencia de un entorno familiar, mediante el cual se descubre el choque generacional que se produce tanto dentro como fuera de su seno. Aunque no era habitual en su cine, Ozu combinó comicidad con momentos de gran profundidad emocional para ahondar en el enfrentamiento entre tradición y modernidad, el cual se observa desde los comportamientos, sentimientos y sensaciones de los Kohayagawa. Manbei ( Ganjiro Nakamura ), el patriarca, se descubre como u...

Tres tesoros (1959)

Para celebrar su producción número mil la productora  Toho  se embarcó en su película más costosa hasta entones, el doble de presupuesto que otra de sus grandes superproducciones:  Los siete samuráis , muy superior a esta de un millón de dólares dirigida por  Hiroshi Inagaki . Para mayor reclamo publicitario se echó mano de la mayoría de los actores y actrices del estudio; no obstante, el papel protagonista recayó en  Toshiro Mifune , en aquel momento la mayor estrella de la casa (y posiblemente de todo Japón), gracias a sus interpretaciones para  Akira Kurosawa .  Mifune , además de un breve papel como uno de los dioses, encarnó al trágico héroe de la historia que se narra en  Tres tesoros (Nippon tanjo)  (basada en las leyendas " Kojiki " y " Nihon Shoki "), que arranca en el principio de los tiempos, cuando solo existía la Nada que precedió a la aparición de los dioses, responsables de la construcción de La Tierra y de una isla que...

Cuentos de Tokio (1953)

Por mucho distanciamiento cultural que exista entre las diferentes latitudes y longitudes en las que se divide el globo terráqueo, los sentimientos que se producen sobre él son universales, y esta universalidad sentimental se encuentra uno de los motivos que hacen que el cine de Yasujiro Ozu sea para todos y que  Cuentos de Tokio ( Tokyo monogatari , 1953) sea una excelente oportunidad para descubrirlo, observando las relaciones familiares, los fracasos o la imposibilidad comunicativa que aleja a los protagonistas y que los convierte en seres extraños a pesar de ser padres e hijos. Otra de las constantes temáticas de Ozu aparece en el enfrentamiento entre un mundo moderno y e tradicional, que se observa en el choque generacional y en el inevitable deterioro de las relaciones como consecuencia de la distancia física que separa a los protagonistas. Los tiempos han cambiado, esto es algo que descubre el anciano matrimonio que llegan a Tokio con la intención de visitar a sus hi...

Primavera tardía (1949)

En  Primavera tardía  ( Banshun , 1949 ) se produjo el reencuentro de   Yasujiro Ozu  con el guionista  Kogo Noda , quien, desde entonces y hasta el último film de  Ozu , escribiría al lado del cineasta japonés los guiones de sus películas, títulos que desnudan la interioridad de los personajes, sus preocupaciones y sus motivos. Su ritmo lento, el cine oriental no vive de las prisas del occidental, transmite una sensación de profunda armonía y lirismo que nos invita a conocer las reflexiones de unos seres condicionados por la modernidad y la tradición, que viven enfrentadas tanto en su interior como en cuanto les rodea. Son dos polos opuestos que se presentan ante una protagonista que inicialmente tiene claro lo que desea, sin embargo, los hechos que se desarrollan ante ella le provocan confusión. ¿Qué hacer?, se pregunta. ¿Debe aceptar aquello que se le recomienda (aunque casi se trate de una obligación) o debe actuar según los dictados de su concienci...