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Mostrando las entradas etiquetadas como fernando fernán gómez

José Sacristán y el hijo de la cómica

José Sacristán y el hijo de la cómica Por Antonio Pardines Ayer, con la sala principal del Auditorio de Galicia abarrotada, José Sacristán, de 88 años de edad, salía a escena caminando con la nostalgia y con el testimonio de una época que se apaga, como equipaje. No era físico, aunque lo fuese la maleta que portaba y posaba sobre el escenario, sino emocional y memorístico. En aquella otra maleta, la de su cabeza y su corazón, portaba un modo de entender el cine, el teatro y la vida, un modo que en él encuentra uno de sus últimos testigos; también uno de sus últimos héroes protagonistas. ¿Quién los recuerda, si ya empiezan a ser fantasmas en la memoria de quienes los disfrutamos y vacío en las generaciones que nunca sabrán que existieron? El popular actor es el nexo entre la generación de los Fernán Gómez y la suya; y también con la siguiente. Esas tres son las que alcanzan mi infancia. Pero, allí, en la sala del auditorio, los únicos niños y niñas que había habitaban en la memoria. No ...

Fernán Gómez y Cela

A pesar de que no lo conocí más que por sus apariciones televisivas, por lo leído acerca de él o por la lectura de algunas obras suyas, siendo La familia de Pascual Duarte de la que guardo mejor recuerdo, aunque de La Colmena conservo la sensación de que me gustó, nunca sentí simpatía por Camilo José Cela, el personaje público, al que juzgaba pedante, carente de naturalidad y de elegancia, por mucho Nobel que le hubiesen entregado y por mucho que le llevasen en Rolls a comer más gachas; no la persona, a quien nunca conocí, ni el autor, del cual solo valora su obra. En esto, en la imagen pública, y de algún modo preparada para provocar una reacción, lo situó a la par de Umbral, cuya facha de aspirante a dandi intelectual me provocó las ganas de no leer nada suyo y, hasta ahora, así ha sido. Quizá me haya perdido algo interesante, incluso bueno, pero la subjetividad de uno, a veces cae en lo irracional. Y en esa estamos. De modo que mi ignorancia del Umbral autor es completa y fruto d...

Las bicicletas son para el verano (1983)

En uno de los capítulos que, en sus memorias, dedica a la guerra civil, Fernando Fernán Gómez recuerda que <<muchísimos años después, más de treinta, cuando fui a México con Antonio Ferrandis para intervenir en el rodaje de una película, una amable señora mexicana se interesó por el tema de mi obra teatral Las bicicletas son para el verano , de la que habían llegado referencias desde España. —Trata de la vida cotidiana en Madrid durante la Guerra Civil —resumí. —He observado —dijo con un matiz de sorpresa y curiosidad— que muchos de ustedes, los españoles, al cabo de los años siguen viviendo obsesionados por aquella guerra.>> (1) Aquella guerra aludida por la curiosa y amable señora mexicana no era una obsesión, sino que formaba parte de la realidad que siguió al periodo bélico: la dictadura, la cual se había prolongado hasta 1975, casi el año en el que Fernán Gómez estrenaba su obra, 1977, dos después de fallecer Franco. La muerte del dictador daba vida a la Transición y...

La corte de faraón (1985)

En las sátiras escritas por Rafael Azcona junto a Luis García Berlanga  o  Marco Ferreri hay descaro, patetismo, picaresca, esperpento, humor negro y rebeldía frente al orden que oprime a sus condenados protagonistas, un orden opresor y represor que sus comedias evidencian y denuncian. Lo cierto es que muchas de las aportaciones de Azcona brillan en la cinematográfica española desde sus inicios como guionista en El pisito ( Marco Ferreri , 1957), como las que se produjeron a raíz de sus colaboraciones con los arriba nombrados o con Carlos Saura , aunque de esta relación profesional los resultados fueron menos cómicos, carentes del tono festivo-satírico y sin el esperpento que existe en Plácido ( Berlanga , 1961) o en El cochecito ( Ferreri , 1960). Ese tono sainetinesco, cómico y patético, incluso kafkiano —las trabas de la burocracia, la inhumanidad del sistema y su juego de humillación, lucen en Placido , en El verdugo ( Berlanga , 1963) o en La audiencia ( Ferreri ,...

Parranda (1977)

<<Galicia y lo gallego pasan a ser el motivo profundo de una racionalidad que consiste en reírse ante la muerte. De algún modo, el tema transciende a lo universal. La generación a la que yo pertenezco, en cuanto a “concienciación” de lo gallego, trabajó para no contentarse con los apriorismos de nuestros devanceiros : Galicia postrada y mártir, víctima de un signo histórico y de una domesticación psicológica a lo largo de casi seis siglos sin presencia histórica. Yo suelo decir que todos los siglos, desde la aparición de la imprenta hasta muy entrado el siglo XX, no hay impreso que configure literatura de invención. Nosotros no partimos de una Galicia implorante de comprensión ante los pueblos hermanos españoles. Nuestro lema —y así se escribió— era “Galicia, célula de universalidad”, La parranda dirigida por Gonzalo Suárez , llega, quizá sin saberlo, a la realización de esta premisa. Si las cosas resultan como deberían resultar, nadie podrá ya evitar que una de las películas má...

Un marido de ida y vuelta (1957)

Con apenas dos años de diferencia, Enrique Jardiel Poncela y Noel Coward estrenaron dos comedias que encuentran su parecido razonable en la aparición del espectro de un cónyuge —masculino, en el caso del autor español; y femenino, en el inglés— que regresa al mundo de los vivos para enredar más si cabe el presente de su media naranja en vida. Hay similitud entre ambas funciones. ¿Coincidencia? ¿Influencia de Un marido de Ida y vuelta (1939) sobre Un espíritu burlón (1941)? Cierto que guardan un parecido razonable, pero, más allá del fantasma, las diferencias son mayores que las similitudes, en la trama y en el tipo de humor; aunque las dos asuman un tono fantástico y cómico cuyo enredo encuentra el nexo común no solo en dicha aparición, sino en el triángulo amoroso entre el más allá y el más aquí. El éxito de las dos obras no pasó desapercibido para el cine y ambas tuvieron sus adaptaciones cinematográficas, siendo la de Coward la que primero vio la luz, de la mano de un ilustre c...

Crimen imperfecto (1970)

Parodia del cine de detectives,  Crimen imperfecto  (1970) fue un encargo que Fernando Fernán Gómez  protagonizó, junto José Luis López Vázquez , y rodó para el productor Pedro Masó . Algunas de las grandes películas de la historia fueron encargos, pero no es el caso de este film que se encuentra entre los menos logrados de la filmografía de Fernán Gómez . Una de las causas la apunta el propio cineasta en una entrevista con Antonio Castro: <<nunca logré entender bien el guion, y al no entenderlo bien, y parecerme un tanto infantiloide —luego resultó infantiloide, pero prohibida para menores— intenté traducir este guion a unas imágenes cinematográficas, al estilo de los cómics; pero eso no salió>>. 1  En un intentó de salir a flote, dotándolo de un tono de cómic, no cabe duda de que Crimen imperfecto naufragó. Tampoco se puede negar que busca a toda costa insistir en su modernidad, la misma que satiriza y a la que se entrega en un intento de ofrecer ...

Belle Époque (1992)

<<A continuación de El viaje a ninguna parte , de tan sorprendente resultado, durante los cinco años siguientes, del 87 al 92, no tuve ninguna oferta para dirigir películas, pero como actor intervine en muchas, entre ellas Cara de acelga , dirigida por José Sacristán. Mi general , de Jaime de Armiñán; Moros y cristianos , de Luis García Berlanga; Mnemos (episodio para TV), de José Luis Garci; Esquilache , de Josefina Molina; Marcelino, pan y vino , de a Luigi Comencini, rodada en Italia; Las mujeres de mi vida (episodio para TV), dirigido por mí, hasta llegar a la más significativa, Belle Époque , de Fernando Trueba, rodada en Portugal>> Fernando Fernán Gómez: El tiempo amarillo . Cuando Fernán Gómez formaba parte de un reparto en estado de gracia, al que aportó un plus de simpatía y humanidad, su labor actoral abarcaba medio siglo de cine español. Pero es que Belle Époque (1992) reúne más historia del cine en la presencia de Agustín González , Penélope Cruz , Chus Lamp...

¡Bruja, más que bruja! (1976)

Hay una diferencia clara entre quien se deja llevar y seducir por la comodidad del camino establecido y quien busca llegar a alguna parte caminando vías propias o apenas transitadas que pueden deparar El viaje a ninguna parte (1986), el cual, en el caso de Fernando Fernán Gómez , sería un trayecto y una meta espléndida. Es evidente que el cine de Fernán Gómez no se queda en zonas confortables, otra cuestión es si el resultado de su intento es mejor o peor, o gusta más o menos al respetable que, por muy respetable que sea, no es infalible en su juicio; pero siempre resulta como mínimo interesante ver el camino que escoge y hacia dónde se dirige. Un ejemplo de riesgo es su comedia musical ¡Bruja, más que bruja! (1976), en la que volvía a demostrar que, aparte de ser un cineasta diferente, era irreverente y transgresor. Esto ya lo había dejado claro en su debut con Manicomio (1954), codirigida por  Luis María Delgado , o en sus magistrales “films malditos” El extraño viaje (1964...

Mambrú se fue a la guerra (1986)

De la idea de Berlanga y de la inventiva de Manuel Ruiz Castillo y Pedro Beltrán salió el argumento y el guion que cobró forma magistral en El extraño viaje (1964). Era el primero que se rodaba de Beltrán y, bajo la dirección de Fernando Fernán Gómez , se convirtió en una de las obras maestras que el cine español ha producido para la cinematografía mundial; aunque, en su momento, el sistema de calificación de la junta censora la condenase al ostracismo y los menos que la vieron dudasen de lo que veían. Pero esto no afectó a su colaboración, que se prolongó en el tiempo, fuese el primero como actor en las películas del segundo o como guionista en El pícaro (1974), ¡Bruja, más que bruja! (1977) y Mambrú se fue a la guerra (1986). El guionista había escrito el guion de esta ultima años antes de poder filmarlo, y quería que su amigo fuese el encargado de llevarlo a la pantalla. En El tiempo amarillo , su libro de memorias, Fernán Gómez recuerda que era <<un guion que ya me ...

La sirena negra (1947)

La vocación cinematográfica de Carlos Serrano de Osma nació durante el periodo mudo, lo que indica que su perspectiva cinematográfica se origina influenciada por la imagen como lenguaje universal, sin palabras ni diálogos que la sustituyan. Esta interpretación visual del cine no se pierde cuando realiza su primer largometraje, Abel Sánchez (1946), ni en los siguientes, lo que da como resultado una obra fílmica corta, en cuanto a títulos que la componen, pero fascinante dentro del panorama cinematográfico español de la época, aunque entonces pasase desapercibida, incomprendida o ninguneada por su diferencia respecto al resto de la producción. En el cine de Serrano de Osma prima la experimentación formal, su búsqueda de comprender y manejar el lenguaje visual, posiblemente porque nunca olvidó aquel cine de Chaplin , Gance , Borzage , Pabst , Vidor , Clair , Stroheim , Eisenstein , Pudovkin , entre otros. Pero antes de poder dirigir se produjo su aprendizaje, teórico, en cine-clubes o ...

Juan Soldado (1973)

Reconocido por su labor en el ámbito de las letras castellanas, en enero de 2000,  Fernando Fernán Gómez tomaba posesión de su asiento en la Real Academia Española. Por aquel entonces tampoco se dudaba de su contribución al cine, ni se ponía en duda la calidad que atesoran  El mundo sigue  (1963) o El extraño viaje  (1964), dos películas que en su momento fueron condenadas al ostracismo de la no exhibición comercial. Pero, aún hoy, se desconoce uno de sus mejores films, quizá porque ni es un largometraje ni fue hecho para el cine. Juan Soldado  (1973) fue un proyecto que Fernán Gómez realizó para televisión española, la única cadena televisiva que, por entonces, emitía en España. Sus cuarenta y cinco minutos de duración le dan forma de mediometraje, aunque después de su exhibición internacional en el festival de Praga, donde resultó premiada, el ente estatal recortó el metraje para su emisión pública, el 24 de octubre de 1973. El realizador recordaba que le ...