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Mostrando las entradas etiquetadas como billy wilder

Sueños de engaño (presentación)

A veces me pregunto por qué nos comunicamos, cómo y cuándo llegamos a la conclusión de que debíamos hacerlo para sobrevivir y perpetuarnos a lo largo del tiempo. ¿Dónde se encuentran nuestros orígenes? Tampoco importa determinarlo, y dudo que podamos hacerlo. Lo importante es que la hemos heredado; me refiero a esa capacidad de resistir, insistir, desistir y volver a tropezar e iniciar un nuevo ciclo, que no deja de ser similar al anterior, aunque cada época, cada generación, cada persona, se sienta única y diferente. Y sin embargo, cuanto nos parecemos. Tal vez por ello digamos cualquiera, pues en cualquiera nos miramos, nos reflejamos, nos conocemos, nos desconocemos. Nos olvidamos de quienes somos y de quienes fueron. Pero en “Sueños de engaño” me interesa hablar de lo que apunta el título: que nos engañamos y soñamos. En definitiva, me engaño como el que más y me gustan las malas costumbres de escribir como quiero y de dialogar con el pasado, con el presente y con posibles futuros....

Sueños de engaño (algunas líneas más)

Espero que mañana o pasado, Sueños de engaño. 26 farsas (e) ilusiones de Billy Wilder ya esté listo, por fin, que ya va siendo hora de dejarlo ir. Pero mientras, aquí dejo las líneas que siguen a las anteriores que compartí unos días atrás: <<Salvo en quienes recaen sus simpatías, Wilder no tiene piedad de los hombres ni de las mujeres que muestra en pantalla brillando por un instante que les aleja de su patetismo, o directamente los presenta sin brillo. Basta recordar al escritor de Días sin huella o a la diva enajenada que desciende la escalera que solo para ella conduce a la gloria, a la invención de una nueva mentira que, asumida verdadera, le permita continuar viviendo en esa falsa ilusión que también abrazan otros de sus personajes. El cineasta sabe que viven en un mundo de luces y sombras, claroscuros que no son externos, que son propiamente humanos. Son tanto del operador de En bandeja de plata (The Fortune Cookie, 1966) como de aquellos que, como su cuñado, quieren dine...

Sueños de engaño (algunas paginas más)

Si todo marcha según lo esperado, lo cual raramente suele suceder, lo que le da un plus de intriga a la vida, la próxima semana habré concluido la enésima corrección del texto y publicaré “Sueños de engaño. 26 farsas e ilusiones de Billy Wilder”. Aquí os dejo las páginas que siguen a las compartidas hace unos días: <<Las líneas anteriores las anoté con la esperanza de que me ayudasen a encontrar un inicio para este texto, pero solo me llevaron a repasar, con la palma de la mano, mi barba de cinco días y mi pelo corto, mucho, alguien me lo habia tomado tiempo atrás. En ningún caso me servían de introducción. Supuse que tampoco me valdría hablar de la araña que, sin prisa, escalaba la pared de mi cuarto, exagerando sus movimientos de alpinista, ayudada por ese resistente material de fabricación propia que empieza a verse en las esquinas de la habitación. Bonita trampa, le dije, ¿cuál es la mía? Tras unos minutos contemplando el vaivén de sus movimientos, aparté la atención de aquel...

Sueños de engaño (primeras páginas)

El fragmento que sigue son las primeras páginas de Sueños de engaño. 26 farsas (e) ilusiones de Billy Wilder . Espero que os guste y que os engañe. <<Un día cualquiera, uno de tantos, me encontraba leyendo la etiqueta del agua mineral que acababa de pedir en la terraza de un bar. No era novedoso, ya había pasado por esto en ocasiones anteriores, de igual modo que tampoco me sorprendió apartar la mirada de la botella y dirigirla hacia el lugar de donde provenía aquella voz que expresaba a su interlocutora la posibilidad de recopilar sus comentarios sobre Billy Wilder, y sus películas, para un trabajo de fin de curso. Disimuladamente, observé como la cabeza de su oyente asentía, no sin antes decirle que le parecía buena idea, para alguien que estudiaba cine. Pero le aconsejó algo así como que no cerrase los ojos a la realidad, ni buscase el fin de los sueños. No me detuve a pensar en aquella doble negación, porque la réplica no se hizo esperar. Por su contestación, y también por su...

Billy Wilder habla (2006)

En 1988, por la época en la que Volker Schlölondorff se encontraba trabajando en Hollywood, su primera producción estadounidense fue Muerte de un viajante (Death of a Salesman, 1985), tuvo la suerte de poder entrevistar a Billy Wilder, suerte porque el director y guionista nacido en Galitzia, en la actual Polonia, era bastante reacio a ser filmado y a conceder entrevistas, tal vez porque conocía el periodismo de primera mano, suya es una de las mejores películas que abordan la profesión, El gran carnaval (Ace in the Hole, 1951), por su relación con la crítica o por el motivo que fuese. Lo hizo en varios encuentros que depararon la miniserie documental Billy Wilder, wie haben Sie’s gemacht? que la televisión alemana emitiría en enero de 1992. De esos encuentros, años después, se haría un montaje de una hora y diez minutos de duración para el canal TCM, estrenado como Billy Wilder habla (Billy Wilder Speaks, 2006) —en el que también intervino Gisele Grischow, que ya había codirigido la s...

Sar, las cruzadas, “El señor Wilder y yo”

De paseo con Jonathan Coe y su novela “El señor Wilder y yo” por el compostelano barrio de Sar, cruzo el puente sobre el río, construcción de unos treinta metros de longitud que salvan el último obstáculo fluvial para los peregrinos de la vía de la Plata, y le digo a Wilder, también a Coe, a Iz y a Calista, que es una obra del siglo XII, a lo que el director y guionista de “El gran carnaval” comenta que hubo un tiempo en el que quiso hacer una película ambientada en el Medioevo, sobre las cruzadas, en la que los caballeros preparan su partida a Tierra Santa. El natural de Galitzia, de cuando Galicia, la otra, era austrohúngara, recuerda que las primeras escenas muestran a los cruzados cuidando los últimos detalles del viaje: revisan sus monturas y comprueban sus armas relucientes, además, en las imágenes que siguen, se aseguran de dejar a sus mujeres con el cinturón de castidad puesto y bien cerrado. Al alba, con las alforjas repletas de llaves y al son de su sonido metálico al entrech...

Nace una canción (1947)

Las interpretaciones de Danny Kaye suelen provocarme una reacción opuesta a la gracia que se le supone a un actor de comedia. Pero mi rechazo no se cumple, o no del todo, en Nace una canción ( A Song Is Born , 1947), en la que Howard Hawks logra mantener a raya el histrionismo de un actor a años luz de los más hawksianos Gary Cooper —protagonista de la primera versión de la historia De la A. La Z , en la que se basa el film—, Cary Grant o John Wayne . No obstante,  Hawks se las apaña y sale airoso, aunque tampoco  Virginia Mayo  posee la presencia retadora, seductora y ambigua de  Barbara Stanwyck  en  Bola de fuego  ( Ball of Fire , 1941), ni el grupo de eruditos de Nace una canción aporte la ingenuidad de los sabios de la primera versión de la historia ideada por Billy Wilder y Thomas Monroe . Entonces, ¿cuáles fueron los motivos que le llevaron a volver a hacer lo ya hecho? ¿Mejorar la versión anterior? ¿Un nuevo enfoque de la misma histo...

Mauvaise graine (Curvas peligrosas, 1934)

Según declaraciones del propio Billy Wilder : en Alemania había escrito más de cien guiones, la mayoría sin acreditar, así que no fue hasta Gente en Domingo ( Menschen am sonntag , 1929) cuando su nombre empezó a sonar en el cine. Luego llegaron los guiones de Emil y los detectives ( Emil und die detektive , 1931) y de las dobles versiones de películas en alemán y francés que posibilitaron que su nombre también asomase en las pantallas de Francia, país adonde se trasladó huyendo del sinsentido nazi que se había hecho con el poder en Alemania. De origen judío, Samuel "Billie" Wilder , el mismo Billy Wilder que años después se convertiría en uno de los grandes cineastas de Hollywood, comprendió el peligro y abandonó Berlín y puso tierra de por medio —más adelante, también pondría el mar que posiblemente le salvó la vida. Pero cuando llegó a París, el genio del genio aún estaba verde y paseaba a la espera de algo que hacer, antes de emprender su aventura americana. No desap...

Billy Wilder. Sueños de engaños

Billy Wilder. Sueños de engaños Por Antonio Pardines El <<nadie es perfecto>> de  I. A. L. Diamond  que  Billy Wilder  guardaba en el cajón, mientras ambos decidían la frase final de  Con faldas y a lo loco  ( Some Like It Hot , 1959), es una de las oraciones más sencillas y recordadas de la historia del cine. También es una de las más certeras, pues ¿quién puede discutirles esas tres palabras que vieron la luz casi sin querer, palabras que pronunciadas por  Joe E. Brown  definen a la perfección la visión wilderiana del ser humano? Pero hay otra frase, expresada por Barton Keyes en  Perdición  ( Double Indemnity , 1944), que define sus películas , aquellas que descubren la imperfección humana y la proyecta en espacios sin héroes, ni vencedores. Keyes le dice a Walter Neff que las vidas de los hombres y las mujeres que investiga son dramas que <<están llenos de sueños de engaños >>. Son los individuo...

Emil y los detectives (1931)

El no tener acceso al guion de una película me imposibilita saber qué queda de él en resultado que luce o desluce en la pantalla, más allá de la idea que imagine a partir de lo que sé o creo saber acerca de quien lo firma, que no siempre resulta ser quien lo escribe, sobre todo si pienso en el Hollywood del sistema de estudios. Este no es el caso de Emil y los detectives ( Emil und die detektive , 1931), cuyo guion fue firmado y escrito en la Alemania de la República de Weimar por Billie Wilder  —que pasaría a la historia del cine como Billy—, que adaptaba la novela de Erich Kästner . Pero ¿qué hay de  Wilder en el film de Gerhard Lamprecht ? No voy a especular, ni caer en la alabanza fácil, hacia uno de los grandes guionistas y directores que ha parido el celuloide. Lo que me interesa es señalar que hay ironía —son los niños protagonistas quienes ostenta y sustentan el derecho democrático—, aunque no el cinismo ni la á...

El héroe solitario (1957)

En la cabina de  The Spirit of St. Louis  se cuela una mosca, pero no lo hace por error o por echar por tierra la travesía oceánica de Charles A. Lindbergh ( James Stewart ). Lo hace para posibilitar a  Billy Wilder  una escena similar a la que años atrás, antes de debutar en la dirección en  El mayor y la menor ( The Major and the Minor , 1942), había sido eliminada de  Si no amaneciera ( Hold Back the Dawn ; Mitchell Leisen , 1941). Aquella escena, escrita por Wilder y Charles Brackett , mostraba al personaje de  Charles Boyer hablando a una cucaracha en la habitación del hotel donde aquel se consumía a la espera de cruzar la frontera, pero el actor la consideró una idiotez y convenció a Leisen para eliminarla de la película. Por aquel entonces,  Wilder  no tenía el peso suficiente dentro de la industria cinematográfica para imponer su criterio, pero, dieciséis años después, su importancia dentro de la misma había crecido hasta permiti...

Si no amaneciera (1941)

Ni fue la primera ni sería la última vez que un realizador o una de las estrellas del reparto cambiasen aspectos del guion para servir a sus intereses artísticos o personales, como tampoco sería una sorpresa que un productor o un guionista intervinieran en las decisiones del director y alterasen parte de lo que este había rodado. Pero a Billy Wilder los cambios realizados por Mitchell Leisen en Si no amaneciera ( Hold Back the Dawn , 1941 ) no le agradaron, más aún, le molestaron hasta el extremo de “obligarle” a presionar a los directivos del estudio para que le permitieran dirigir sus guiones, objetivo que alcanzaría al año siguiente en  El mayor y la menor  ( The Major and the Minor ; 1942). Pero, a pesar de los reproches de Wilder hacia las decisiones asumidas durante el rodaje de la película, no se puede negar el talento de Leisen a la hora de poner en escena comedias tan logradas como aquellas que lo auparon a su privilegiada posición dentro de la Paramount  o ...