La historia bascula entre épocas oscuras y otras más luminosas, y en cada una de ellas se gesta y se lleva la otra. Ha sido así a lo largo de los siglos, el cómo seguirá siendo queda para el futuro, cuando ya sea el pasado de otros y hablen de este momento. Entonces, presumo que habrá quien recogerá del ahora (su ayer) y mostrará una realidad que no será esta, pues nunca puede atraparse aquella que ya expiró, del mismo modo que no serán los mismos personajes, aunque se inspiren en los reales. Nadie puede vivir dos veces, pero sí recrear los fantasmas de la historia (y los propios) y representarlos en la pantalla, sobre un lienzo, en una partitura o en las hojas de los libros. Eso es lo que en cierto modo hace Milos Forman cuando recoge de su ayer a Mozart, Larry Flynt, Andy Kaufman o Francisco de Goya y los acerca a su presente, desde el cual realiza no biografías de estos personajes, sino películas que, tomando de ellos, accede a ensoñaciones y realidades que pueden descubrirse en los...