La presencia estadounidense en el Japón de Río negro ( Kuroi Kawa , 1957) está por todas partes: la base aérea, la policía militar, los neones de los locales, el inglés de los letreros o el sonido de reactores que sobrevuelan el vecindario donde se levanta el viejo edificio al que llega Nishida ( Fumio Watanabe ), el estudiante que se enamora de Shizuko ( Ineko Arima ), la heroína trágica del film y también el objeto de deseo de Jo ( Tetsuya Nakadai ), el delincuente juvenil que la toma por la fuerza. Estos tres personajes son los protagonistas del film de Masaki Kobayashi , una película que mezcla realismo, melodrama, marginalidad, denuncia y cine de pandilleros juveniles, que tendrían gran éxito en la pantalla japonesa durante la segunda mitad de la década de 1950 y la siguiente. Para retratar el presente urbano y marginal, Kobayashi ambienta su historia en una barriada próxima a la base militar y escoge como escenario principal el viejo edificio donde Nishida descubre prostitución...