El cine posee su memoria y su histórica, pero muy pocos desean navegar por ellas, lo que supone quedarse en el lugar de siempre, donde muchas obras y muchos nombres no llegan o se pierdan en el olvido, que podría ser algo así como la desmemoria a la que van a parar un alto porcentaje de los títulos producidos a los largo de los años y los nombres de quienes los hicieron posibles . Con los medios tecnológicos y las decenas de plataformas que existen en la actualidad es más fácil recordar cine ahora que hace treinta o cuarenta años, cuando teníamos el acceso a los films por medio de uno o dos canales de televisión, los cines, el videoclub o alguna revista y libros especializados que nos pusiera sobre la pista de títulos y nombres que de otro modo nunca sabríamos de su existencia. Pero la cuestión no está en los medios al alcance, sino hasta dónde alcanzan las ganas de descubrir; y ni el público mayoritario de ayer ni el de hoy sienten necesidad ni tiene ganas de indagar en la memoria del...