Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como juan de orduña

¡A mí la legión! (1942)

Vista hoy, ¡A mí la legión! (1942) me resulta cómica, pero no por Curro (Miguel Pozanco), el legionario andaluz en quien Juan de Orduña encuentra su personaje cómico, el que aporta la supuesta comicidad a este film de exaltación ideológica, sino en la desfasada y exagerada propaganda de la que presume y vuelve a presumir tan insistente como beben los peces en el río. Su alabanza legionaria se gusta a sí misma, sin disimulo. Lo mismo podría decirse de los tópicos que dan forma a la mezcla genérica cuya suma cae de lleno en lo ridículo. ¿Pero quién de entonces se atrevería a ridiculizar a viva voz o por escrito un film de propaganda franquista? No dudo que hubiese alguien capaz de apuntar en un susurro el cúmulo de clichés y de vivas de ¡A mí la legión!, o quien descubriese en ella un popurrí bochornoso cuya finalidad es la exaltación, pero en ningún caso le resultaría del grotesco que viste ahora cuando, incluso, llega a ser una película que te saca unas carcajadas, para quien la desnud...

Alba de América (1951)

El alba se relaciona con el nacimiento de un nuevo día, que quizá depare la misma cotidianidad de ayer y de mañana, pero al pensar en el título Alba de América (1951), tal natividad señala el florecer de un nuevo mundo que no podrá ser nuevo, ni para quienes llevarán consigo viejas costumbres y los vicios de siempre, ni para quienes ya lo habitan, pues es su hogar: la tierra que conocen y con la que se identifican. El subtítulo (Cristóbal Colón) elimina cualquier duda respecto al argumento de esta superproducción Cifesa , pues con tal orgullo la empresa valenciana, por entonces la más poderosa del cine español, anuncia la biografía colombina previa al arribo americano del ambicioso soñador interpretado por Antonio Villar , cuya solemnidad imposta y dramatismo exagerado restan cualquier atractivo que pudiese tener un personaje de diálogo cansino y de excesiva teatralidad, como también excesiva resulta en las figuras de los reyes católicos, de los que se pretende majestad. Orduña alaba...

La Casa de la Troya (1924)

Intento evitar las anécdotas personales cuando escribo sobre películas, pero, como una guarda relación con La casa de la Troya (1925), en este caso no lo haré. Realizada la advertencia, evocó la visita que hice a la pensión popularizada por las páginas de la novela de Alejandro Pérez Lugín y por la adaptación cinematográfica que él mismo realizó junto al no acreditado  Manuel Noriega . Hace algunos años, me acerqué hasta ese céntrico lugar compostelano cuya recepción, a un paso de la entrada-salida de la casa, es de un tamaño que no permite pasar desapercibido. En ese instante, solo éramos tres o cuatro visitantes, de modo que no pude ocultarme entre la multitud y dar esquinazo a la guía, que muy amablemente se presentó ante nosotros. Igual de agradable, nos condujo primero a la antigua cuadra donde, en la época de  Lugín , se encerraba a los animales, y después nos acompañó por las diferentes habitaciones del edificio y nos hizo partícipes de anécdotas creíbles o no t...

Locura de amor (1948)

Con un presupuesto holgado, un guion firmado por  Carlos Blanco , Alfredo Echegaray y José María Pemán , y la dirección de Juan de Orduña ,  Locura de amor  significó uno de los mayores hitos comerciales de CIFESA , la distribuidora y productora española más importante de la primera década del franquismo. En el seno de la empresa valenciana se realizaron durante aquellos primeros años de la dictadura producciones bélicas de exaltación nacional ( ¡Harka!  o ¡A mí la legión! ), comedias románticas e irreales acordes con la moralidad dominante ( Deliciosamente tontos  o Huella de luz ) o películas de corte histórico como la caricaturizada en una de las escenas iniciales de Esa pareja feliz  ( Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga , 1951). Dicha secuencia encuentra su sentido si recordamos que por aquel entonces  Bardem y Berlanga  eran dos jóvenes debutantes que pretendían modernizar el cine español y para ello ridiculizaron aquellas ...

Deliciosamente tontos (1943)

Durante los primeros años de posguerra la distribuidora y productora valenciana CIFESA se convirtió en la más importante de España. Sus buenas relaciones con el régimen franquista, su visión comercial (priorizaba cine popular) y su intención de imitar al sistema de estudios hollywoodiense, fueron algunas de las causas que permitieron su auge y su asentamiento durante los años que siguieron al conflicto civil español. En su seno se rodaron comedias amables, vacías de contenido y de cualquier intención que no fuera la de entretener sin alejarse de la moral dominante, similares a las "comedias de teléfono blanco" rodadas en Italia durante el periodo fascista, y cine bélico de propaganda, muy típico por aquel entonces. Años después, hacia finales de la década de 1940, llegaría el boom del cine "histórico" de cartón piedra y, ya en los sesenta, la desaparición de la empresa. A diferencia de otras compañías cinematográficas españolas, la valenciana pretendía ser una es...