En 1901, Thomas Mann se daba a conocer al mundo con Los Buddenbrook , una novela que acabaría siendo un enorme éxito editorial. Tan grande fue, que el ámbito empresarial se valió de su título para designar como efecto Buddenbrook la descomposición de las empresas familiares en tres generaciones sucesivas: abuelos (los fundadores que la encumbran), hijos (la mantienen e inician el declive) y nietos (la conducen a la ruina). Esta caída empresarial escalonada, que puede no cumplirse, pues no responde a ninguna ley, suele deberse a la relajación —los abuelos muerden y saltan sobre su presa para hacer crecer la empresa, y los nietos la devoran y dilapidan— y al acomodamiento e inmovilidad en un ámbito que no cesa de moverse ni de sufrir cambios, como las situaciones de la familia que ocupa las páginas de una novela que bebe de la realidad familiar de los Mann. Nacido en Lübeck (Alemania), localidad cuya importancia comercial se remonta al medievo, el escritor ambienta su novela en esa mis...