En La reina de desierto (Queen of the Desert, 2014) Werner Herzog no alcanza el esplendor ni asume riesgos como en otras de sus películas, pero lo aparentemente convencional que acompaña a la aventura de Gertrude Bell (Nicole Kidman) por Persia y el desierto de Arabia tampoco desentona dentro de aquello que en sí, más que una filmografía, parece una búsqueda de personajes y situaciones al filo de lo imposible. Solo hay que echar un vistazo a los títulos que componen su obra, incluso al propio personaje Herzog, y se comprende que sus propuestas insisten en esos personajes que se salen de la norma; es decir, que abandonan lo posible y lo permitido para adentrarse por caminos inexplorados y llenos de dificultades, prácticamente insalvables. Son los representantes de una humanidad que se niega a claudicar al conformismo dominante en la sociedad a la que dan de lado para aferrarse a su sueño, quizá a su locura existencial. Esa misma búsqueda, el vivirla, es su victoria, tal vez pírrica o i...