La irrupción de Fernando Birri en el cine argentino fue fundamental para su modernización y también para revitalizar el cine social que Mario Soffici en Kilómetro 111 (1938) o Prisioneros de la tierra (1939) y Hugo del Carril en Las aguas bajan turbias (1951) habían impulsado años atrás. Pero, a diferencia de estos dos también imprescindibles de la cinematografía argentina, Birri no se limitó a señalar deficiencias sociales, sino que introdujo una dimensión combativa (política e ideológica) en sus películas documentales y en el que quizá sea su film de ficción más popular. En Los inundados (1961), su primer largometraje, Birri se alejaba del documento para realizar una crítica satírica que señala a la burocracia y a los políticos como agentes que imposibilitan la mejora social y el bienestar que, salvo en un breve suspiro cómico, nunca se encuentra al alcance de sus marginados protagonistas. Para hacer hincapié en ...