Ignoro dónde y cuándo aparece la idea y se origina la inspiración en la vida y en el arte, sobre todo consciente de que ya son tantas las existencias y las obras artísticas que lo original corre el riesgo de perderse en el olvido y que algo posterior asuma serlo sin que lo sea. Pero lo que parece quedar claro es que originariamente somos a partir de lo que otros fueron, vivieron y trasmitieron, ya fuesen nuestros padres y madres, abuelas, algún vecino u otros personajes de nuestras vidas, ficticios o reales. Nos hacemos y somos en el rechazo y en la aceptación o asimilación de lo ya existente. La luz de nuestro pensamiento se hace ahí y solo desde ahí, la base que nos legan e intentan inculcarnos, sin pensar que algún día construyamos un universo mental propio, se puede avanzar, pues sin una superficie sobre la que pisar y dar los primeros pasos se antoja imposible dar los siguientes. De algo de esto escribo en mi libro “Rincones sin esquinas”, por donde asoman hombres y mujeres anónim...