El número de películas dirigidas por Juan Estelrich no hace justicia al buen hacer cinematográfico de un profesional del cine que trabajó con Jesús Franco , Jules Dassin , Orson Welles , Bardem , Fernán Gómez , Berlanga o Buñuel , aunque sí dejan entrever el buen cineasta que podría haber sido; y que llegó a ser en los dos títulos en los que asumió la dirección: Se vende un tranvía (1959) y El anacoreta (1976). Así lo apuntan el interés por la historia que cuenta, su dirección de actores —que más que actuar, se divierten jugando a ser los personajes que cada uno asume en complicidad del resto; y esa sensación la contagian al espectador—, o su narrativa sencilla y fluida —incluso sin salir del cuarto de baño en El anacoreta —, a la que se suma la ironía y el humor que, sin demérito para él, seguramente estuvieron influenciados por Rafael Azcona , el guionista de ambos films. En realidad, Se vende un tranvía , también tuvo a Berlanga en el guion y en la supervisión de este cortometr...