Realidad, sueño, obsesión y muerte se juntaron en la primera película de André Delvaux para ofrecer la experiencia vital que se descubre en Govert Miereveld ( Senne Roufaer ). En todo momento parece que este individuo, enamorado de una imagen ¿real? ¿irreal?, deambula por una pesadilla que le persigue desde el primer momento que aparece en pantalla, cuando nombra, en su pensamiento, a Fran ( Beata Tyszkiewicz ); una supuesta alumna de la que se ha enamorado y que se encuentra a punto de recibir su diploma de graduación; lo cual significa para Govert que no volverá a verla. La intención de este profesor y abogado sería la de confesar su secreto, sin embargo, no logra hacerlo, provocando un salto temporal que parece cambiar el curso de su vida. En ese instante, El hombre del cráneo rasurado (De man die zijn haar kort liet knippen) avanza en el tiempo aumentando su tono onírico, confundiendo el pensamiento de Govert, sobre todo cuando presencia la autopsia de un ca...