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Mostrando las entradas etiquetadas como suspense

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...

El ojo de la aguja (1981)

Aislados en la tormenta Por Antonio Pardines La literatura de consumo, aquella que aspira a entretener, por lo tanto a no exigir intelectual y emocionalmente al lector más allá de la superficie, y a convertirse en superventas suele resultar más fácil de llevar a la pantalla precisamente por su falta de pretensiones literarias y reflexivas. Dicha ausencia facilita al adaptador cinematográfico su labor, aunque también existe el riesgo de que el público le critique por alejarse del original sin detenerse a pensar que texto y filme son medios distintos que exigen diferentes soluciones. Pero cómo iba a dedicar un minuto o dos a reflexionar, cuando precisamente la falta de profundidad y de complejidad son claves para que el asunto —sea intriga, melodrama o drama— y las ventas funcionen. Se trata de que los ojos del lector devoren las líneas o se pasmen mirando la pantalla; todo cuanto sea sacarlo de esa situación sería algo así como una derrota para el autor del libro o de la película. El ca...

Barba Azul (1944)

La filmografía de John Carradine supera de largo las trescientas películas, pero pocas son las que le conceden el protagonismo y la cabeza de cartel. Que recuerde, solo alcanzó ambos en Barba Azul ( Bluebeard , 1944), a las órdenes de otro imprescindible relegado a no lograr el protagonismo entre los directores centroeuropeos que desembarcaron en Hollywood. Mas no sería por falta de talento, que tenía suficiente, incluso más, para codearse con cualquiera, ya su aprendizaje había sido de alta escuela bajo la dirección de Murnau, para quien había colaborado como asistente y director artístico en varias de sus películas, de Lang, Pabst, Stroheim e incluso Lubitsch. Edgar G. Ulmer fue un trotamundos y un maestro de la serie B, puesto que pocas veces, tampoco recuerdo alguna, contó con presupuestos holgados y repartos estelares, aunque dirigiese q actores de sobrada valía como Carradine. Pero esto que no lleve a engaño, ya que, en vez de jugar en su contra, lo hizo a su favor al depararle ...

Señales (2002)

  Desde siglos atrás, el ser humano intuye que está solo, que ninguna fuerza divina le ha creado, que no tendrá escapatoria a su mortalidad y al consiguiente olvido en la nada; mas también hay quienes creen que no lo están, que podrán vivir para siempre en una espacio celestial del que no se tiene constancia, solo la ilusión que perdura en los miembros del segundo grupo. Esta contradicción sitúa a la humanidad en y entre dos polos en los que se fija la certeza de soledad y la duda de si hay alguien “ahí arriba”, en la negación y en la indiferencia de tal posibilidad, en el miedo a la muerte, en el deseo de la existencia eterna y en la creencia de que así sea, gracias a la existencia de un creador que vela por la humanidad. En todo caso, la creencia obedece a la condición humana, pues el ser humano es un animal crédulo antes que racional, un animal que, a diferencia del resto de los seres vivos terrestres, necesita creer y aferrarse a creencias, ya sean concretas o abstractas, una m...

Prisioneros (2013)

Antes de deshumanizar su cine en el díptico Dune, Denis Villeneuve se preocupaba del ser humano, de sus conflictos internos y con el entorno; de sus emociones, relaciones y trastornos, de la fragilidad de la vida y de tantas otras cuestiones que nos hacen humanos y nos abren los ojos a nuestra vulnerabilidad; situándonos en el centro mismo de ella. Son cuestiones de las que quizás seres de otros planetas no hayan oído hablar o tal vez sí, y sepan de qué les estaríamos hablando en una hipotética charla que mantuviésemos una vez establecida la comunicación ya más evolucionada e íntima que lograda por Amy Adams en la espléndida La llegada (Arrival, 2016). ¿Lo sabrían en Arrakis, entre tantas notas musicales de fondo para sonorizar vacío, para condicionar y guiar las emociones de quienes visitan el planeta Duna? Es probable que algún observador de aquel lugar desértico piense diferente, lo cual me parece enriquecedor, pero creo que hay modelos cinematográficos que nos definen mejor que los...

Una casa llena de dinamita (2025)

Del basada en hechos reales en K-19: El hacedor de viudas ( K-19: The Widowmaker , 2002), en La noche más oscura ( Zero Dark Thirty , 2012) y en  Detroit (2017), incluso podría decirse que En tierra hostil ( The Hurt Locker , 2008), Kathryn Bigelow pasa a la ficción especulativa en Una casa llena de dinamita ( A House of Dynamite , 2025), en la que Estados Unidos se encuentra a dieciséis minutos de sufrir un ataque nuclear que las autoridades son incapaces de explicarse. Pero, aunque se trata de una ficción, el miedo fuera de la pantalla es real y en los últimos tiempos se deja notar en mayor medida que en la época de “tregua” — las comillas son porque también durante ese periodo hubo guerras—, la que abarca desde la caída del muro de Berlín hasta el 11 de septiembre de 2001, fecha en la que se produce un ataque puntual en su territorio; el otro había sido en Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941. El film de Bigelow vendría a decir que estamos viviendo sobre un pol...

Jurado Nº 2 (2024)

En su cuadragésimo segundo largometraje tras las cámaras, Clint Eastwood cuenta la historia de <<un hombre bueno envuelto en circunstancias terribles>>. Así se define Justin Kemp (Nicholas Hoult), el protagonista, un hombre que intenta vivir su segunda oportunidad hasta que el destino interviene y desata sobre él la tormenta que amenaza con destruir su matrimonio, su paternidad, su cotidianidad, la que tanto dolor y esfuerzo le ha costado construir al tiempo que se reconstruía a sí mismo. Entonces ya solo trata de sobrevivir al conflicto que se desata en su interior mientras intenta solucionar la inesperada situación en la que se encuentra. Otro conflicto de interés para Eastwood  y su guionista Jonathan Abraham es el que vive Faith Killebrew (Toni Collete), cuando esta empieza a dudar de su verdad —durante más de la mitad de metraje da por sentado que el caso que lleva es de violencia doméstica y que el culpable es el hombre a quien acusa—, y más aún cuando descubre q...

Rescate (1996)

Cuenta la leyenda que un secuestro, el de Helena, deparó la guerra de Troya, aunque la historia explique que el conflicto obedeció a causas económicas —cabe recordar la estratégica situación de la ciudad, también llamada Ilión, que posibilitaba el control del paso y del tráfico comercial de los Dardanelos—; y que el rapto de las Sabinas trajo cola en los orígenes de la Antigua Roma. De modo que la leyenda y después la literatura se hicieron eco de tales sucesos y, desde aquellos (y antes), otros raptos se han sucedido en la realidad y en la ficción oral y escrita, y, a partir del nacimiento del cine, en la cinematográfica. Desde entonces, películas sobre secuestros y raptos hay unas cuantas, pero pocas tan memorables como El maquinista de la General ( The General , Buster Keaton , 1926), en la que Keaton se echa a la carrera para recuperar a sus dos amores, Infierno del odio ( Tengoku to jigoku , Akira Kurosawa , 1963), el arriba y abajo donde la tormenta se desata para golpear el ci...

Déjame salir (2017)

Entre el suspense, el terror y la comedia negra, reverso oscuro de Adivina quien viene esta noche (Guess Who’s Coming to Dinner, Stanley Kramer, 1967) y Los padres de ella (Meet the Parents, Jay Roach, 2000), con un toque de “científico chiflado”, Déjame salir (Get Out, Jordan Peele, 2017) intenta atrapar jugando con los tópicos y con la cámara, con los primeros planos y las notas musicales que anuncian amenaza o la generan mientras parece que quiere hablar de una sociedad liberal atrapada en fobias, distancias y odios que oculta, igual que esconde la desigualdad y temores que se mitigan tras una fachada apacible y ordenada. No hay nada nuevo en la idea de que el individuo despierta a su realidad y esta le genera angustia, ni que existe un carácter reaccionario tras las apariencias liberales, pues el humano y lo humano aspira a permanecer y reacciona contra el cambio que, en la distancia, anuncia su final, el cual solo sería posible impedir si se lograse detener el tiempo. Quizá deb...

Espía por mandato (1961)

El ámbito de los espías ha sido retratado en la pantalla en numerosas ocasiones y de diversas formas, aunque quizá la más popular haya sido también la más alejada de aquello que podría presumirse de realidad. Hablo de James Bond, personaje que nace de la inspiración de Ian Fleming, quien durante la Segunda Guerra Mundial había trabajado para el servicio secreto británico y conocía la profesión, su ambigüedad y sus exigencias. No obstante, adaptado al cine, su personaje nace heroico, luminoso, irónico, colorista, como la caricatura pop que se adapta a la contemporaneidad de la década de 1960. Ese mismo decenio, Martin Ritt llevaba el espionaje a un entorno gris, frío, triste en El espía que surgió del frío (The Spy Who Came in from the Cold, 1965), en la que el cineasta estadounidense adaptaba la novela de John LeCarré, uno de los escritores más prolíficos del género y uno de quienes mejor describió el entorno y la psicología del espía. Esa misma década, antes de que Bond fuese proyect...

Impacto (1948)

Más que por aclarar el significado del sustantivo que da título a la película, sospecho que Arthur Lubin introduce la definición de Impacto (Impact, 1948), antes de que empiece la acción del film y de que sepamos un mínimo sobre su trama, para abrir su historia a lo inesperado, al suspense, y para generar la sospecha de choque, incluso de la “fatalidad” que no se cumple. Dicha “fatalidad” es un abstracto que, cinematográficamente hablando, se asocia al cine negro y trae a la mente la imagen de una pareja arrastrada por el destino, por ejemplo Los amantes de la noche (They Live by Night, Nicholas Ray, 1948), o la de un individuo que, sugestionado y manipulado por la figura de la mujer fatal, pierde el control sobre su existencia e inevitablemente se deja conducir hacia su fin; ejemplares de este tipo de fatalismo son Perdición (Double Indemnity, Billy Wilder, 1944), El cartero siempre llama dos veces (The Postman Always Rings Twice, Tay Garnett, 1946) y Retorno al pasado (Out of th...

Diez negritos (1945)

A partir del súper ventas de Agatha Christie, Dudley Nichols escribió el guion con el que René Clair abandonaba (aparentemente) la comedia y la fantasía de Me case con una bruja (I Married a Witch, 1942) y Sucedió mañana (It Happened Tomorrow, 1944), sus otros dos grandes títulos estadounidenses, y se adentraba por primera vez en la intriga y el suspense. Con Diez negritos (And Then There Were None, 1945), el francés transitaba un género cuyas pautas, características, giros, trucos y rincones secretos conducen a una solución que ha de sorprender, contentar y recompensar la atención y complicidad del público, pero sus caminos parecen reducir libertad a la imaginación y a la inventiva. Se trata de un género que supongo menos generoso que la comedia, vista esta como espacio abierto al caos, al absurdo, a dar un paso más allá, tropezar y caerse o lograr mantener el equilibrio y continuar avanzando burlándose de sí misma, de su época y también de nosotros, que nos damos excesiva importan...