Gracias a su inusual comprensión de la comedia cinematográfica y a su sexto sentido para descubrir talentos cómicos, Mack Sennett sentó las bases del slapstick allá por la mitad de la década de 1910, pero a nadie escapa que Buster Keaton y Charles Chaplin fueron los genios más influyentes de la comedia muda, posiblemente los creadores más grandes que ha dado el género a lo largo de su historia. Solo hace falta ver sus películas para reafirmar lo dicho. Pero algunos sienten predilección por el ingenio e inventiva del primero mientras que otros se decantan por la poética sentimental del segundo. Un tercer grupo no nos decantamos por uno u otro, no por indecisión, sino porque decidimos que nos gustan por igual la sorprendente y moderna narrativa de Keaton y el lirismo cómico chaplinesco , no exento de amargura, rebeldía y humanismo. Pero mientras Chaplin abandonaba a su vagabundo y se adentraba con su segundo largometraje en el género dramático, en la (por entonces) i...