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Mostrando las entradas etiquetadas como paolo sorrentino

Las consecuencias del amor (2004)

La deriva oculta Por Antonio Pardines Con su segundo largometraje, Paolo Sorrentino apuntaba que era uno de los cineastas que, mirando el esplendoroso pasado de la cinematografía italiana, se inspiraba en ella para su propio cine. El italiano llevaba tiempo sin un realizador referente a escala internacional. Era una necesidad volver a sentir el esplendor y la calidad que el cine italiano gozaba en el pasado, cuando los Mario Monicelli, Vittorio De Sica , Federico Fellini , Roberto Rossellini y compañía sorprendieron al mundo ofreciendo un cine de calidad y humanismo incuestionable. Pero, aparte de grandes cineastas y magníficos guionistas, el cine italiano siempre gozó de grandes actores y actrices, grandeza heredada por  Toni Servillo , quien, en su papel de Titta di Girolamo, un nombre un tanto frívolo, da vida a alguien introvertido, lacónico y solitario en grado superlativo. Titta apunta en su agenda «no subestimar las consecuencias del amor». Pero más allá de esa adverte...

La gran belleza (2013)

Cuando decido despertar, duermo Por Antonio Pardines Hay un estilo Sorrentino. El director napolitano quiere hacerse notar. Es como si dijese: «esta es mi película, esta es mi historia, la que os voy a contar. Y lo haré a mi manera, aparentando barroquismo pero introduciendo cargas de profundidad tras la caricatura del mundo y el movimiento de mi cámara». Y aquí, en La gran belleza ( La grande bellezza , 2013), se trata de un cuento sobre el vacío y la farsa existencial, sobre la sociedad de la opulencia, sobre su no tan dulce  dolce vita . Para ello, inicialmente contrapone dos espacios: uno de arte, que ya asoma como consumo para turistas, y la fiesta del sesenta y cinco cumpleaños de Jep Gambardella (Tony Servillo), quien bien pudo ser un aprendiz de Marcello, cuando llegó a Roma, la ciudad tantas veces recreada y fantaseada por Fellini. En todo caso, Jep, el más mundano entre los mundanos, comprende una cuestión que había pasado por alto hasta entonces: que no quiere perder el...

La juventud (2015)

Fragmentos de nada: lo efímero Por Antonio Pardines Lejos de ser norma, sí resulta habitual que la vejez viva en la contemplación —el mirar a su alrededor con una mirada ya no agresiva, sino que busca comprender— y el mirar con asiduidad hacia atrás. Ahí encuentra los fragmentos de vida que le permiten reconstruirse, recordarse, aferrarse, resistir y continuar. Esa mirada atrás les devuelve fantasmas y ficciones que en su momento pudieron ser sus realidades; en todo caso las imágenes evocadas les devuelven vitalidad, belleza, edades, espacios, gentes…, aunque sean miradas de nostalgia, cargadas de melancolía, de imposibilidad: la de recuperar los momentos ya perdidos y aquellos que no pudieron ser y nunca ya serán. Hacia delante, quizás, el panorama se pierda en una oscuridad que asuste, puesto que tras el horizonte amenaza la idea de la nada o, cuando menos, de lo desconocido que pone fin a cualquier mirada y recuerdo, a toda posibilidad de continuar siendo en los continuos cambios qu...

Fragmentos de nada: cuestión de (des)confianza

Fragmentos de nada: cuestión de (des)confianza Por Antonio Pardines Desconfío de quien se erige en líder y de quien convierten en ídolo, desconfío de cualquier figura que suben y se sube a un pedestal, ya sea en política, en religión, en ciencia y tecnología, en el ámbito empresarial, en lo que llaman arte y cultura o en el patio de la escuela. A menudo, desconfío de mí, no por falta de confianza, más bien por lo contrario, y siempre que lo pienso desconfío de tanta desconfianza. Sé que confiar resulta una de las piezas claves de los seres terrenales; pero es que mis distintas voces o pensamientos se ponen en duda, más por necesidad que por capricho de una voz interior más fuerte que las una y las guíe. En ausencia de tal opresor o dictador, conviven en gustoso conflicto, se decantan por una postura que abarque las distintas posibilidades que observa y se retan en un juego que las enfrenta y en el que a veces extraen conclusiones; las cuales pasan a formar parte de mi pensamiento, aunq...

Silvio (y los otros) (2018)

Retrato alucinado de Paolo Sorrentino de la Italia de inicios de siglo XXI (año 2000), con un Tony Servillo desfasado dando vida a Silvio Berlusconi o quizá comedido, puesto que el personaje real que inspira al cinematográfico es imposible de abarcar salvo desde la caricatura, el sensacionalismo del que fue impulsor y el histerismo de una posmodernidad en la que nada permanece y en la que todo vale para alcanzar el placer y el poder. Ese personaje no solo inspira a Sorrentino para realizar Silvio (y los otros) (Loro, 2018), la miniserie de dos episodios y la película que realizó a partir de aquella, con un montaje cercano a los 150 minutos, sino a Sergio (Riccardo Scamarcio), el arribista de Tarento que ve en la nalga de Cándida (Carolina Binda), la “escort” a quien representa, el tatuaje del magnate y político. Es un instante crucial en el que, aparte de profundizar en el asunto que se trae entre manos, Sergio decide abandonar una localidad que siente que le queda pequeña e ir a Roma...

Fue la mano de Dios (2021)

Evocadora, cómica, fantasiosa, dramática, napolitana, fellinesca a ratos, la película que Paolo Sorrentino ambienta en el Nápoles de la década de 1980 cuenta con el corazón y cinematográficamente, concede el protagonismo a una familia de miembros entre grotescos y entrañables, tal como reaparecen en el recuerdo de lo ya sucedido y nunca acontecido, pues ni un recuerdo ni una imagen de cine evocador (ni de ningún otro tipo) son lo que fue, sino su recreación —la relación entre cine-memoria y representación-realidad—, y rehuye de cualquier pedantería que afloje, complique y estropee el ritmo. Sorrentino no pretende un recorrido intelectual por las calles de la memoria, más bien parece dejarse ir hacia lo napolitano, alegre, vitalista, mediterráneo. En Fue la mano de Dios (È stata la mano di dio, 2021) busca y prima los sentimientos y emociones; y estas y aquellos no pueden explicarse ni razonarse. Que sea verdad o mentira lo que vemos es irrelevante, el caso es que son relaciones, person...