La deriva oculta Por Antonio Pardines Con su segundo largometraje, Paolo Sorrentino apuntaba que era uno de los cineastas que, mirando el esplendoroso pasado de la cinematografía italiana, se inspiraba en ella para su propio cine. El italiano llevaba tiempo sin un realizador referente a escala internacional. Era una necesidad volver a sentir el esplendor y la calidad que el cine italiano gozaba en el pasado, cuando los Mario Monicelli, Vittorio De Sica , Federico Fellini , Roberto Rossellini y compañía sorprendieron al mundo ofreciendo un cine de calidad y humanismo incuestionable. Pero, aparte de grandes cineastas y magníficos guionistas, el cine italiano siempre gozó de grandes actores y actrices, grandeza heredada por Toni Servillo , quien, en su papel de Titta di Girolamo, un nombre un tanto frívolo, da vida a alguien introvertido, lacónico y solitario en grado superlativo. Titta apunta en su agenda «no subestimar las consecuencias del amor». Pero más allá de esa adverte...