Cuando se pasó a la dirección ya era uno de los actores más reconocidos de la pantalla soviética, pero fue siendo director que se dio a conocer internacionalmente en occidente, gracias sobre todo a su lujosa versión de Guerra y paz (Voyna i mir, 1965). Pero antes de realizar su adaptación de Tolstoi, Sergei Bondarchuk debutaba en la dirección con un estilo menos pretencioso y más introvertido, aunque igualmente ambicioso en su intención de crear poesía y emocionar. El ucraniano abre su primer film tras las cámaras con una panorámica circular que muestra el espacio campestre que rodea al estrecho camino de tierra que encuadra en la imagen inicial. A esa misma senda regresa tras el giro de 360 grados; en el momento en el un hombre y un niño caminan por él. El adulto es Andrei Sokolov (Sergei Bondarchuk), el niño, Vanyushka (Paulik Boriskin), y el tiempo es la posguerra. Vagan por el país, pero se detienen a la orilla de un río. Entonces, en compañía del barquero, que aguarda a que le re...