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Mostrando las entradas etiquetadas como miguel gila

Miguel Gila y Un poco de nada

Hoy, 13 de diciembre de 2024, el cartero ha sido como una especie de Papa Noel, tal como aquellos que Miguel Gila recordaba de su niñez. Otros días es como una persona más, aunque vestida de uniforme azul y amarillo. Pero valga que en ambos casos herede, humanice y profesionalice por oposición el viejo cometido del olímpico Hermes. Mas el cartero es terrenal, bien lo sabía Bukowski, por ajeno al contenido de sus entregas, y cotidiano en su recorrido por calles, edificios y puertas a las que llamar. Casi siempre ignora quién le da acceso a los buzones, salvo que entregue en portería o establezca una relación como la mantenida con Neruda, a través de Antonio Skármeta en su Ardiente paciencia , o con algún vecino anónimo que sabe le abrirá porque siempre está en casa. Ignora si porta buenas o malas noticias, cumple su cometido y desaparece hasta la jornada siguiente. Esta mañana timbró y me trajo ilusión en formato tangible. Suena raro, pero a veces un objeto puede transportarla en su int...

El hombre que viajaba despacito (1957)

Mentiría si escribiese que El hombre que viajaba despacito (1957) es una gran película o que por su título se trata de una adaptación de una novela de Wenceslao Fernández Flórez .  Ni es lo uno ni lo otro,  pero no considero exagerado afirmar que esta comedia de  Joaquín Romero Marchent , de ritmo en ocasiones irregular y en otras puede que cansino, es especial. Lo es por el  protagonismo de Miguel Gila , de su humanidad y su aire campechano, tirando hacia paleto, sobrado de ironía y del patetismo con los que observaba a aquella España anclada en su tradicionalismo y su eterna posguerra. <<Salvo El hombre que viajaba despacito , nunca tuve la oportunidad de hacer una película que me estimulara a seguir interesado por el cine y perdí, por completo, el poco interés que tenía por esta faceta del arte>>. El humorista recordaba esto en sus memorias, al aludir las oportunidades que pudieron ser pero que no fueron, oportunidades para protagonizar  Mi tí...

El presidio (1954)

Entre otras tradiciones, la cristiana concede a Eva el rol de ser la primera mujer (y madre de la humanidad), pero también parece otorgarle una condición fatal que podría ponerse en duda si se plantea que fue la primera en ser sometida al sexo opuesto y a las normas que, leyendo entre líneas, tendrían como fin el delimitar sus acciones y sus elecciones, también las de su pareja. De hecho, podría decirse que la inconsciencia de Eva al dejarse engañar por la serpiente implicó su conciencia de ser y, por tanto, la de asumir decisiones, acertadas o equivocadas, o dicho de otra manera, dio el paso de sujeto paciente a individuo activo dentro del orden establecido. Desde aquella primera femme fatale  que mordió la manzana y, para bien o para mal, descubrió su desnudez y el libre albedrío, otras muchas la imitaron en su capacidad de elegir para liberarse del yugo social que les negaba el acceso a ámbitos de exclusividad masculina. El cine negro se encuentra plagado de mujeres que se dej...

El Ceniciento (1952; 1955; 1960)

El cuento de Cenicienta ha sido fuente de numerosas adaptaciones cinematográficas, algunas de las cuales se presentan desde una perspectiva cómica en la que el protagonismo no recae en una joven huérfana sino en un joven que asume un rol similar al de aquella. En este caso se encuentran las comedias dirigidas por  Gilberto Martínez Solares , Juan Lladó  y  Frank Tashlin , que ofrecieron el protagonismo exclusivo a un ceniciento masculino interpretado por humoristas de la talla de  Germán Valdés "Tin-Tan" , Miguel Gila y  Jerry Lewis , de ahí que  estén construidas en torno a la personalidad cómica y humorística de estos actores que dieron vida a tres inocentes que sistemáticamente son rechazados por el medio en el que destacan por su aparente ineptitud, pero sobre todo por mostrarse ajenos a la ambición y a la falsedad que definen a quienes les rodean.  Aunque no alcanzó la fama internacional de su compatriota Mario Moreno " Cantinflas ", Germán ...

Mi tío Jacinto (1956)

El costumbrismo y la cotidianidad se dejan ver por el Madrid de  Mi tío Jacinto  (1956), y lo hacen desde una perspectiva que aúna características del neorrealismo italiano y de la picaresca castellana. Esta mezcolanza genérica empleada por  Ladislao Vajda  permite acceder al recorrido de Pepone ( Pablito Calvo ) y Jacinto ( Antonio Vico ) durante una jornada que, de manera inevitable, remite a la experiencia vivida por el padre y el hijo de  Ladrón de bicicletas  ( Ladri di bicicletti ,  Vittorio de Sica , 1948), aunque en el tío y en el sobrino de Vajda  se potencia su condición quijotesca, aquella que surge de la ingenuidad y de la dignidad con la que encaran su triste deambular por calles donde los gigantes no son molinos de viento, sino los individuos que les salen al paso y la carestía que no les arrebata la esperanza de encontrar el desahogo que ambos simbolizan en el traje de luces que el adulto precisa para participar en la "charl...