Pienso en Andrzej Munk (1921-1961) y se dibuja mentalmente una silueta indefinida en un escenario de destrucción, ocupación, sumisión, lucha y clandestinidad. La veo en movimiento, pues no permanece pasiva ante la invasión y la posterior ocupación alemana. Esa imagen, que mi mente todavía no logra definir porque carece de referencias que le permitirían mayor complejidad al dibujo que esboza, se une a la resistencia, actúa en la sombra y, andado el tiempo, participa en el levantamiento de Varsovia que su tocayo Andrzej Wajda expone en la claustrofóbica y espléndida Kanal (1957). La guerra concluye y Polonia se libera y vive la inestabilidad de verse dividida en dos ideologías en apariencia antagónicas: la católica y la comunista. Existe una tercera vía, la que se distancia de ambas, pero silenciada por el clamor y fervor de aquellas. Finalmente, se impone el comunismo y el país se acerca al estalinismo. Nace la República Popular de Polonia (1947-1989) mientras que Munk inicia sus estud...