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Mostrando las entradas etiquetadas como gustaf molander

El canto de la flor escarlata (1919)

Son los cineastas suecos como Mauritz Stiller y Viktor Sjöström quienes introducen la psicología en el paisaje cinematográfico y los alemanes como Friedrich Wilhelm Murnau y Fritz Lang quienes insisten en ella. La hacen más urbana, cosmopolita y atrapada. El individuo y ciudad caminan o se despeñan de la mano. Por su parte, soviéticos como Sergei Eisenstein y Vsévolod Pudovkin la hacen revolucionaria. Pero en ningún caso el proceso es inmediato ni surge de la nada. Por ejemplo, Charles Chaplin le confiere feminidad en Una mujer de París (A Woman in Paris, 1923), que se sostiene sobre bases literarias más o menos reconocibles, aunque no sea ninguna adaptación y devenga en original, mientras busca un lenguaje cinematográfico psicológico propio; así, cine y psicología se unen por entonces. La época que siguió a la Gran Guerra (1914-1918) aceleró los cambios. Lo que en un momento era, dejaba de serlo poco después y así sucesivamente, lo cual generaba la sensación de vértigo e inesta...

Ordet, la palabra (1943)

Uno de los mayores atractivos de la adaptación cinematográfica que Gustaf Molander realizó de la obra teatral de Kaj Munk , la misma que una década después también adaptaría Carl Theodor Dreyer  en Ordet (1954) , se encuentra en el protagonismo de Victor Sjöström , que dio vida al patriarca Borg. Su presencia es tan dominante que hace creíble sus arrebatos y su patriarcado, bajo el que reúne a su familia: tres hijos, dos nueras y dos nietas. Molander muestra un núcleo familiar tradicional —con la ausencia de la madre, fallecida— con el hijo mayor heredando el nombre paterno —y a la muerte del padre, su primigenia le hará asumir el mando familiar—, lo que vendría a confirmar aquella arcaica idea de que los hijos son una prolongación del cabeza de familia y no individualidades en sí mismas, al menos, en vida paterna. Esta situación se descubre en el choque entre Knut padre y Knut hijo ( Holger Löwernadler ), en quienes también se enfrenta la fe del primero y la ausencia de la mism...

La mejor película de Thomas Graal (1917)

Mirando el año de producción, 1917, y la creatividad de su realizador, no me cabe duda de que Mauritz Stiller en su comedia La mejor película de Thomas Graal ( Thomas Graal’s bästa film , 1917) fue de los primeros cineastas en emplear el lenguaje metacinematográfico para jugar con la realidad y la ficción, confundiendo ambos espacios en escenas como la de Bessie ( Karin Molander ) huyendo de su casa, por enésima vez, e interviniendo en lo que cree una pelea real, pero que resulta ser la ficción de la película que se está rodando sin que ella sea consciente, pues todavía no ha visto la cámara ni el equipo. Se da cuenta cuando la censuran por su comportamiento. Hasta entonces, lo que ha visto lo interpreta como real y ahí, en el pensamiento de la heroína, Stiller acerca cine y realidad, como ya lo había hecho, aunque de otra manera, cuando Thomas Graal ( Victor Sjöström ) escribe su guion a partir de la realidad vivida con esa misma joven, a quien busca —para ser más exacto, pide al p...