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Mostrando las entradas etiquetadas como jean renoir

Nana (1926)

El naturalismo miraba la vida de un modo directo, totalmente diferente al romanticismo previo. Lo hacía sin la ilusión de aquel y con una narrativa precisa que apuntaba realidades del momento que, evidentemente, afectaban a los artistas. El Segundo Imperio generó la desilusión, consecuencia de la pérdida de libertades, y una cotidianidad en la que las utopías sociales ya no tenían cabida. Desprendiéndose del idealismo y de juicios morales, algo por otra parte imposible, puesto que su elección ya era moral (también postura política y social), los escritores naturalistas querían detallar aquella realidad, aunque lo expuesto tampoco fuese real, sino su reflejo pictórico o literario. Los inicios del movimiento estuvieron repletos de rechazo y escándalos, por ejemplo, el más sonado: el de Gustave   Flaubert y su Madame Bovary . No fue el único, pero gracias al escándalo derivado de su proceso, el público sintió curiosidad. Cuando Jean Renoir filma Nana (1926), tanto Flaubert como...

El cabo atrapado (1962)

Parto del supuesto de que es evitable hablar de El cabo atrapado ( Le caporal épinglé , 1962) y no referirse a La gran ilusión ( La grande illusion , 1936), pero, en mi caso, no veo cómo, ni voy a pensarlo, pues me resulta más interesante señalar las similitudes y diferencias entre dos películas que viven en el encierro de sus personajes y en su deseo de escapar de los campos de prisioneros donde Jean Renoir establece vínculos humanos. Una primera diferencia la encontramos en el tiempo histórico, en el salto de conflicto bélico, de la Primera a la Segunda Guerra Mundial, lo cual implica una nueva diferencia, fundamental, que marca y distancia el tono de ambos films: la ausencia de la ilusión en los protagonistas de El cabo atrapado es palpable en la elección de una fotografía en blanco y negro triste, mejor, quizá, desesperanzada, pesimista, o mismamente en la constante del cabo ( Jean-Pierre Cassel ), cuya necesidad de huir parece fruto de querer escapar de su tiempo, mientras qu...

French Cancan (1954)

<<El arte es por fuerza artificial>>, 1  afirmó  Jean Renoir  en una entrevista que André Bazin le hizo, junto Roberto Rossellini . Y no sin razón, ya que el arte no nace natural, ni espontáneo, sino del proceso creativo del artista, en el caso del arte cinematográfico, del cineasta.   Alegría, vitalidad, farsa son atributos comunes a La carreta de oro ( La carrosse d’Or , 1952), French Cancan  ( 1954) y Elena y los hombres ( Elena et les hommes , 1956), tres películas que Jean Renoir rodó en decorados donde creó ensoñaciones coloristas, artificialidad y representación cinematográfica.   Además, dos de las nombradas, La carroza de oro y French Cancan , cuentan con dos actrices ( Anna Magnani y María Félix , respectivamente) que asoman en la pantalla como fuerzas de la naturaleza, viscerales y sensuales. Pero tampoco sorprende que María Félix se coma la pantalla, incluso cuando la comparte con un actor de la talla de Jean Gabin . Su arroll...

El hombre del sur (1945)

<<Lo que me seducía de la historia es precisamente el hecho de que no es una historia. Es una serie de impresiones fuertes: la inmensidad del paisaje, la pureza de los sentimientos del héroe, el calor, el hambre, los personajes, a fuerza de vivir una vida limitada a las necesidades materiales inmediatas, alcanzan un grado de inquietud espiritual insospechado para ellos>>. Jean Renoir 1 La obra cinematográfica de  Jean Renoir  vivió en constante evolución, buscando nuevos caminos y volviendo sobre otros que reaparecen en diferentes etapas. Uno de ellos, en las antípodas de la magistral artificialidad practicada en La carroza del oro ( Le carrosse d'Or , 1952) o  French CanCan (1954), se encuentra en la autenticidad de los entornos naturales que cobran protagonismo en  Toni (1934),  El río ( The River , 1950), Una partida de campo ( Une partie de campagne , 1936) o...

La carroza de oro (1952)

Un reto artístico puede consistir en buscar nuevas formas de expresión o en adentrase por vías inexploradas o ignoradas con anterioridad.  Transitar por lo desconocido, en busca de algo novedoso o que incentive, al tiempo que estimula mantiene alerta, posibilitando alejarse de la comodidad que implica la repetición de lo ya hecho.   Para un artista el reto es necesario, incluso puede resultar vital para la creatividad de quien pretende honestidad con su arte y consigo mismo. Consciente de ello, Jean Renoir  asumía el reto con el fin de no perder la ilusión, de experimentar, de hacer su cine, de darle nuevas formas y nuevos enfoques. Buscaba renovarse, encontrar dificultades y hallar soluciones que le permitiesen seguir creando, y no caer en la desidia, en la de continuar realizando algo que ya no tenía secretos, ni riesgos. Buscaba nuevas formas, sentir la inspiración, saber que no había caído en la simple copia de sí mismo, necesitaba renovar su diálogo con el público, ...

La Marsellesa (1937)

El cine, la literatura, la música, la pintura, la publicidad, el imaginario y las creencias populares se unen al paso de los años, décadas y siglos, para generar y mitificar en el colectivo símbolos de un momento histórico, pero, al tiempo, provocan que esos iconos pierdan parte del significado real que tuvieron en su época. El devenir temporal también puede ser responsable de que una película rechazada en su día se mitifique o cobre valor con los años, y que un film mal recibido por la crítica, como fue el caso de  La Marsellesa ( La Marseillaise , 1937), sobreviva a quienes no quisieron o no supieron ver sus aciertos. Quizá no comprendieron que estaban ante un film vivo, por momentos desenfadado consecuencia del aire de camaradería y de libertad que respira, que no recrea hechos, sino que se centra en las personas anónimas que los hacen posibles. Personas que, si olvidamos que en la película son arquetipos, podrían ser cualquiera, pues ni son héroes ni villanos, simplemente son ...

Las películas de mi vida (2016)

Documento y ejercicio nostálgico sobre el cine francés sonoro, sobre aquellas películas y protagonistas que llamaron su atención, Las películas de mi vida ( Voyage à travers le cinéma français , 2016) nos propone un recorrido cinematográfico desde la mirada de un enamorado del cine, de un creador de grandes películas y de un cinéfilo al tiempo entusiasta y reflexivo. Los tres son uno y ese uno es Bertrand Tavernier , que a lo largo de ciento noventa minutos nos invita a acompañarlo en su viaje por sus recuerdos cinematográficos. Para quien esté familiarizado con el realismo poético, con el cine francés de posguerra, con el polar y con la nouvelle vague no le sorprenderán los nombres de los directores, actrices, actores, compositores, guionistas o directores artísticos aludidos por el cineasta nacido en Lyon, pero sí les posibilitará recuperar instantes de títulos imprescindibles y detenerse en aspectos que quizá hayan pasado por alto o quizá no. Para quien ignore los grandes films q...

La noche de la encrucijada (1932)

Después de realizar y destacar con  La golfa ( La chienne , 1931),  Jean Renoir  adaptaba la novela La noche de la encrucijada  ( La nuit du carrefour , 1931) de su amigo  Georges Simenon  en una película protagonizada por su hermano Pierre Renoir , con su sobrino Claude como ayudante de cámara y con Jacques Becker  asumiendo funciones de director de producción. Por tratarse de un film personal, ajeno a la industria cinematográfica, por su elaboración familiar, por su escaso presupuesto, por su libertad formal, por la intención de Renoir  de <<subordinar la intriga al ambiente>> y por el extravío de parte del material filmado, La nuit du carrefour fue <<una experiencia completamente loca, en la que no puedo pensar sin nostalgia>>. Así definía el cineasta en sus memorias la primera adaptación de una novela del escritor belga, una adaptación que relega las pesquisas de Maigret ( Pierre Renoir ) a un plano secundario. A p...

Aguas pantanosas (1941)

La introducción de Casablanca ( Michael Curtiz , 1942) nos ubica en una ciudad atestada de individuos anónimos que, huyendo de los nazis, aguardan en suelo norteafricano el momento de viajar a Estados Unidos. Cualquiera de aquellos personajes de ficción que se reúnen en Rick's no serían muy distintos del Jean Renoir real, quien, como tantos otros, se vio obligado a abandonar Francia, en su caso, vía Marsella, para aguardar en el norte de África el visado que posibilitase su salida hacia Estados Unidos. El 31 de diciembre de 1940, después de su travesía desde Lisboa, Renoir arribó a Nueva York, donde observaría los rascacielos y las luces, pero también las primeras diferencias entre el país norteamericano y la Europa que él conocía, diferencias que se ampliarían cuando, contratado por la 20th Century Fox de Darryl F. Zanuck , se trasladó a Hollywood. <<Rápidamente comprendí que la Fox no esperaba que le ofreciera mis métodos personales, sino que adoptara los métodos hollyw...