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Mostrando las entradas etiquetadas como ava gardner

Fiesta (1957)

París, 1922, cuatro años después de la Gran Guerra (1914-1918), la generación perdida vive como si cada día fuese el último; ya nada podrá ser para ellos a largo plazo. Se trata de una generación mermada y afectada por el conflicto que desangró a los jóvenes de varias naciones; es la generación a la que pertenecían Francis Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway, el autor de Fiesta, la novela publicada en 1926 en la que se basa el guion de este drama escrito por Peter Viertel y filmado por Henry King para la Twenty Century Fox de Darryl F. Zanuck. King llevaba en el estudio desde la década de 1930 y dirigía por onceava y última vez a Tyrone Power, que dio vida a Jake Barnes, el periodista estadounidense que vive en ese Paris bohemio hoy mitificado y ya desaparecido en la época del rodaje de Fiesta (The Sun Also Rises, 1957). Incluso su París, el descrito por Hemingway en su exitoso libro, no sería el real, tampoco su Pamplona, sino literario. Esto le concede otro tipo de atractivo o, acas...

Terremoto (1974)

Salvo su experiencia y su eficacia, lo que ya es mucho, poco más tiene que ofrecer Mark Robson en esta película de catástrofes con sabor a serie B , pero A en sus millones de dólares invertidos y en la presencia de estrellas pululando por sus escenas —entre ellas Walter Matuschanskayasky, que no es otro que el inconfundible Walter Matthau—, si la comparo con su época en RKO, cuando Robson y Robert Wise aprendieron con los grandes: Jacques Tourneur , Val Lewton y Orson Welles , aunque a este poca gracia le hizo el montaje que hicieron de El cuarto mandamiento (The Magnificent Ambersons, Orson Welles , 1942). Aquí, en Terremoto (Earthquake, 1974), la inventiva de aquellas modestas, pero grandes producciones, deja su lugar al tópico para crear una típica desventura de catástrofe natural que resulta ser una de las cimas del subgénero. Puede parecer una contradicción escribir “mucho” y “poco” o decir que es “típica” y “de las cimas” para referirme a la misma película, pero quizá no lo sea ...

El puente de Casandra (1976)

Previo a su transformación en thriller de acción y cine de catástrofes, El puente de Casandra ( The Cassandra Crossing , 1976) desciende en un plano secuencia desde la suavidad de un cielo sin apenas nubes hasta el vuelo de pájaro sobre Ginebra, recorriendo el paisaje fluvial sobre el cual se impresionan los créditos en los que asoman los nombres estelares reunidos por el productor italiano Carlo Ponti para esta producción dirigida por George Pan Cosmatos , cineasta greco-italiano que ya había trabajado con Ponti en Muerte en Roma ( Reppresaglia , 1973). El vuelo de la cámara continúa hasta alcanzar el edificio de la Organización Internacional de Salud, donde se detiene y donde la calma inicial desaparece. En el interior, ya no hay lugar para la suavidad del paisaje. Se está produciendo un tiroteo entre los vigilantes y tres asaltantes, miembros del “movimiento sueco por la paz”. El pacifismo defendido por el trío es incongruente con la violencia que emplean para lograr sus fines, ...

Ava Gardner. Magnetismo innato

Lejos del supuesto glamour que muestran a su paso por los distintos festivales, durante las promociones o en los estrenos de las películas que protagonizan, los actores y las actrices viven una realidad distinta a la que se vende de puertas afuera, realidad que se confunde con la brillante imagen que empezó a ser potenciada en el Hollywood del sistema de estudios. Este brillo ficticio, evidenciado en films como  Espejismos ( Show People , King Vidor 1928) o  Ha nacido una estrella ( A Star is Born ; George Cukor , 1954), surgió de la estrategia comercial de los responsables de las grandes compañías, que, en su afán de generar un reclamo que llenase las salas y que asegurase mayores beneficios económicos a sus producciones, crearon el conocido S tar-system . Dicho sistema, el de estudios, en vigencia hasta bien entrada la década de 1950, estaba compuesto de hombres y mujeres de carne y hueso que alcanzaron en el imaginario popular un esplendor poc...

La condesa descalza (1954)

Algunos cuentos de hadas no tienen un final feliz, concluye Harry Dewes ( Humphrey Bogart ) durante el lluvioso funeral en el que sus recuerdos se suceden para dar cuerpo a la historia de María Vargas ( Ava Gardner ), la desconocida bailarina que se convirtió en estrella del celuloide y posteriormente en la condesa a la que hace referencia el título de este film de Joseph L. Mankiewicz . Esta ascensión de la nada al supuesto triunfo acerca a la joven madrileña a  la figura de la Cenicienta, pero también a la de  Rita Hayworth , actriz de origen hispano que alcanzó el estrellato gracias a películas como Gilda  ( Charles Vidor , 1946) o La dama de Shanghai  ( The Lady from Shanghai ,  Orson Welles , 1947) y que posteriormente se convertiría en princesa tras su matrimonio con el príncipe Ali Khan. Este personaje real sirvió a  Joseph L. Mankiewicz  de inspiración para la trágica historia que narra   La condesa descalza ( The Barefoot Contessa , 1954...

Mogambo (1953)

Si se repasa la filmografía de  John Ford  se comparte su postura respecto a  Mogambo , película que no le gustaba demasiado, aunque la hizo y resultó un éxito en la taquilla, pero es evidentemente que el film dista de encontrarse entre lo mejor del director de obras maestras como  Centauros del desierto  o  El hombre que mató a Liberty Valance .  Mogambo  se inspira en  la obra teatral de  Wilson Collinson , que había sido trasladada a la gran pantalla en 1932 por  Victor Fleming  en  Tierra de pasión , ambientada en Indochina y también protagonizada por  Clark Gable . A diferencia de su primera versión,  John Ford  trasladó la acción a África Oriental para rodar uno de los adulterios cinematográficos más famosos del séptimo arte.  Mogambo , que en lengua suajiri significa pasión, no es una típica película de aventuras, ya que si se tiene que hablar de aventura, ésta sería la que Victor Marxwel...

55 días en Pekín (1963)

El productor Samuel Bronston fundó en 1959 unos estudios ubicados en Las Rozas, Madrid, consciente de que España le ofrecía lo que buscaba para las superproducciones que pretendía llevar a cabo: una moneda devaluada frente al dólar, buen clima, diversidad paisajista o los competentes técnicos que trabajaban en el cine español. La Samuel Bronston Productions pretendía realizar grandes films épicos en los que contaría con repartos de lujo y directores de renombre como serían los casos de Anthony Mann ( El Cid y La caída del Imperio Romano ) y Nicholas Ray , este último dirigiría para Bronston dos películas ( Rey de Reyes y 55 días en Pekín ) que no son representativas de su enorme personalidad como director. 55 días en Pekín ( 55 days at Peking ) se ambienta en la China de principios del siglo XX (1900), cuando las grandes potencias se dividían el control, el comercio y la economía del gigante asiático. A ese excelente Pekín de decorado llega un grupo de marines estadounidense...

Forajidos (1946)

En su debut actoral,  Burt Lancaster  interpretó a un personaje que muere en los primeros compases de la película, aunque que esto no implica que su presencia desaparezca de la pantalla, porque la estructura narrativa empleada por  Robert Siodmak  en Forajidos ( The Killers ) combina a la perfección, mediante varios flash-back, el pasado y el presente durante el cual el agente de seguros Reardon ( Edmond O'Brien ) se pregunta ¿por qué dos tipos fueron a un pueblo alejado de la mano de dios con la única intención de matar a un hombre? Lo único que sabe sobre el fallecido  a quien llamaban "el sueco" ( Burt Lancaster ), es que no movió un dedo para evitar ser asesinado, incluso parecía estar aguardando a que la muerte lo alcanzase. Reardon vive de las preguntas, en su oficio debe hacerlas, porque investigar consiste en responder a cuestiones que otros pasan por alto; como parece suceder en el caso de "el sueco", quien ha dejado una póliza de seguros a nombre ...

La hora final (1959)

Apenas un par de años después de las primeras bombas atómicas, el mundo se dividía en dos grandes bloques económico-ideológicos. No eran de hormigón, aunque a uno le llamaron en Occidente “el telón de acero”, pero sí delimitaban espacios y formas de control económico, político, militar y social que ya existían con anterioridad a la Segunda Guerra Mundial. Eran dos sociedades que, en su antagonismo, no eran tan distintas. La capitalista y la comunista llegaron al extremo de vigilarse y a basar parte de su política en el gasto para la defensa de sus respectivas fronteras e intereses. A grandes rasgos, y sin pormenorizar detalles, se temían. Temían que la una se impusiera a la otra, mientras, se miraban con recelo y daban el paso adelante para adentrarse en el periodo que se dio a conocer como la g uerra fría. Se trataba de  una situación estable dentro de la inestabilidad de conflictos latentes, que no ll...