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Mostrando las entradas etiquetadas como krzysztof kieslowski

Tres colores: Azul (1993)

La imposibilidad de borrar el dolor Por Antonio Pardines Llamamos accidente a aquello que, sin esperarlo, nos sucede y nos descoloca. Algunos son leves y pasajeros, otros de gravedad que sacude nuestras existencias hasta el extremo de situarnos en lo que podría parecer otra vida. No nos explicamos por qué, aunque exista una explicación lógica para que se haya producido y para el golpe emocional que implica la sacudida y la pérdida que los más graves conllevan. Pero, una vez que nos sobreviene, ¿cómo encontrar sentido a lo que sigue, sobre todo si se trata de aceptar que has sobrevivido a un accidente físico, mortal para tus seres queridos? De un instante a otro, sin sospecharlo, sin pensar que la posibilidad accidental y que la muerte nos acompañan desde siempre, la protagonista de Tres colores: Azul ( Trois couleurs: Bleu , 1993) se despierta en un hospital donde le informan de que ha sufrido un siniestro en el que su marido y su hija han muerto. Su cuerpo se recupera, pero su mente ...

Sin fin (1984)

La escena inicial muestra un vínculo siempre presente a lo largo de Sin fin ( Bez końca , 1984), un nexo que une dos espacios: el externo y el interno de Urszula ( Grazyna Szapalowska ), la protagonista de este film determinante en la trayectoria cinematográfica de Krzysztof Kieslowski , ya que supuso su primera colaboración con Krzysztof Piesiewicz , quien, desde entonces, sería su coguionista habitual hasta Tres colores:  Rojo ( Trois couleurs: Rouge , 1994), su última película. Pero, además, este encuentro profesional es determinante para que Kieslowski se decante por un cine de mayor carga simbólica, aunque esto no quiere decir que pierda la capacidad combativa que venía mostrando en películas como El azar ( Przypadek , 1981), al contrario, su critica se agudiza en su exposición de un sistema político represivo y de una sociedad quizá cómplice —en su insolidaridad, en su mirar hacia otro lado, por temor o por interés—, en los que apenas quedan opciones, salvo las asumidas...

El azar (1981)

Hablamos de decisiones erróneas y acertadas como si existieran elecciones correctas o incorrectas, pero ¿y si solo existe la elección en sí, y, una vez tomada, aceptamos la imposibilidad de conocer los resultados de las posibilidades que decidimos no escoger? Afirmar esta cuestión impide cualquier comparativa entre la decisión asumida y las negadas, y, por tanto, elimina el cómo habrían sido las otras. De tal manera, aunque conduzca a supuestas fortunas o adversidades, el azar abre o cierra posibilidades pero no evita la toma de decisiones, ni la responsabilidad de tomarlas. Nos trae encuentros inesperados, hechos o instantes que no prevemos y, como consecuencia, escapan a la planificación previa y al control perseguido por muchos. En la mayoría de los casos, estas probabilidades no encuentran explicación aparente, y las que damos conducen a la especulación simplista y, en consecuencia, a hablar de buena o mala suerte; y al hacerlo según la interpretación escogida, solemos omitir que t...

El aficionado (1979)

En manos y mentes hábiles, el cine puede ser a un tiempo entretenimiento, medio de expresión y arte. Por otra parte, y según quien, es más que nada una cuestión económica, artística, quizá también de ego, y hay quienes lo asumen como el medio que les permite hacer visible su compromiso; aquel con el que, más que mostrar realidades, las plantean y las cuestionan. Esto invita u obliga a su público a reflexionar sobre posibles respuestas y verdades que se esconden en las imágenes, pero este tipo de cine, personal y complejo, llama menos la atención popular, al priorizar inquietudes sobre cualquier alarde formal, aunque no necesariamente se reste importancia a las formas, sencillamente que se deciden para conveniencia del tema a exponer o están supeditadas al tema. A veces, dichas inquietudes nacen de momentos, situaciones y lugares concretos que obligan a los cineastas a decantarse, porque <<no importa donde pones la cámara, lo importante es ¿para qué?>>* Y ese "para qué...

La doble vida de Verónica (1991)

<<No necesito tener millones de espectadores, pero quiero tener la sensación de que alguien me necesita para algo. Incluso cuando hago películas —como todos mis compañeros— para mí mismo, busco a alguien que, como una quinceañera de Francia, me diga: "He visto La doble vida de Verónica y he sentido que existe algo con alma". Si no tengo en cuenta lo que dice esta chica, no tiene sentido sacar la cámara del cajón...>> Krzysztof Kieslowski* El poeta surrealista  Paul Éluard  escribió que <<hay otros mundos pero están en este. Hay otras vidas, pero están en ti>>. Su cita parece encajar en un cineasta tan personal y honesto con su cine como lo fue  Krzysztof Kieslowski , y encaja porque todos los mundos expuestos en las películas del realizador polaco y todas las vidas de sus personajes remiten a las inquietudes éticas, morales y existenciales de un mismo ser: el propio cineasta, aquel que evoluciona por etapas: de la Escuela de Cine de Lodz al c...