Recuerdo la adaptación teatral a la que asistí en el Auditorio de Galicia, en mayo de 2006, de 84 Charing Cross Road , basada en el libro homónimo de Helene Hanff y puesta en escena por Isabel Coixet. Allí, frente a mí, que permanecía inmóvil en una de las primeras filas, se sentaban la actriz —mi memoria me engaña y dice que era Mercedes Sampietro, pero la prensa local, que anuncia la representación para el 20 de mayo, y que ahora consulto, me corrige y escribe que Carmen Elías— y el actor, Josep Minguell, que daban vida a los dos personajes que salían a escena. Estaban tras sus escritorios, uno al lado de la otra, pero ninguno se miraba. Miraban los papeles que sujetaban o al frente, más allá del público y de las cartas que leían. Asumían estar lejos, ella en Nueva York y él en Londres. No podían verse, un océano les separaba físicamente, pero sí podían sentirse, imaginarse, conocerse, quererse… Una serie de cartas, escritas durante dos décadas, les permite expresarse, decirse, desve...