A veces, buscando en los clásicos del pasado o contemporáneos, uno puede hallar la inspiración y la modernidad para su propia obra, una modernidad que defino como aquello que carece de tiempo de caducidad y de la necesidad de hacer notar que va por delante, tal vez porque no tiene prisa o por ser consciente de que adelantarse al tiempo es imposible, solo una frase hecha que gusta emplear o la impresión de adelanto, que suele ser el reflejo de la ignorancia común, la que se sorprende con lo que considera original o novedoso, aun no siéndolo, salvo en su desconocimiento o en la ilusión de ir por delante. En todo caso, lo expresado solo es parte de una idea propia y, como Hirayama (Kôji Yakusho) dice a su sobrina Nico (Arisa Nakano), <<este mundo está hecho de mundos diferentes>> y no todos tienen que coincidir, solo aprender a coexistir. Moderno, en cine, podría ser algo así como el de Yasujiro Ozu, que expresa y deja fluir en sus películas, contenidas, sencillas y en aparien...