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Mostrando las entradas etiquetadas como charlton heston

Cuando ruge la marabunta (1954)

Byron Haskin es un cineasta por el que siento simpatía desde niño, cuando, mediada la década de 1980, lo descubrí en un ciclo de cine fantástico y de ciencia ficción en el Aula de Cultura de la localidad donde nací. Allí pude disfrutar de La guerra de los mundos ( The War of the Worlds , 1953) por primera vez y de otras fantasías de cine más allá de la invasión extraterrestre propuesta por él y por su colega George Pal, que ejerció de productor. Aquellas mañanas de los sábados, sin levantarme de mi asiento, dejaba volar la imaginación, condicionada por las imágenes de la gran pantalla, y viajaba con el hijo del trapero miles de leguas en submarino y me enfrentaba a gigantescas criaturas de inexistencia literaria en una isla misteriosa. Tal vez fue allí donde descubrí por primera vez las posibilidades de Verne y de Wells, lejos de Wells y de Verne; no sabría decirlo. Pero sí guardo imágenes nítidas de aquellos momentos cinematográficos y de aquella invasión de cine que no es la películ...

El tormento y el éxtasis (1964)

Si no el más grande, Miguel Ángel sí es uno de los más grandes artistas de la Historia. Escultor, arquitecto, poeta y pintor ocasional y excepcional, su legado artístico continua brillando en Florencia, Roma y en cualquier lugar donde haya quien se adentre en la obra de este toscano que priorizó su libertad creativa e inspiró e inspira a tantos. ¿Cómo era Miguel Ángel, el hombre y el artista? ¿Tal dualidad se complementaba o vivía en conflicto? Es difícil saberlo, ya no por una cuestión de datos o de evidencias, sino porque es complicado saber cómo son los demás, una complejidad pareja a la de conocerse a uno mismo sin ocultarse ni justificarse. Es más fácil decir “conócete a ti mismo”, que lograrlo. Imagínense si se trata de conocer a alguien que vivió cinco siglos antes. Imposible. Ni los biógrafos pueden hacer un retrato perfecto del biografiado, pues, aparte de la interpretación de los datos, la subjetividad puede que inconsciente, y de las licencias “poéticas” que puedan tomarse l...

Terremoto (1974)

Salvo su experiencia y su eficacia, lo que ya es mucho, poco más tiene que ofrecer Mark Robson en esta película de catástrofes con sabor a serie B , pero A en sus millones de dólares invertidos y en la presencia de estrellas pululando por sus escenas —entre ellas Walter Matuschanskayasky, que no es otro que el inconfundible Walter Matthau—, si la comparo con su época en RKO, cuando Robson y Robert Wise aprendieron con los grandes: Jacques Tourneur , Val Lewton y Orson Welles , aunque a este poca gracia le hizo el montaje que hicieron de El cuarto mandamiento (The Magnificent Ambersons, Orson Welles , 1942). Aquí, en Terremoto (Earthquake, 1974), la inventiva de aquellas modestas, pero grandes producciones, deja su lugar al tópico para crear una típica desventura de catástrofe natural que resulta ser una de las cimas del subgénero. Puede parecer una contradicción escribir “mucho” y “poco” o decir que es “típica” y “de las cimas” para referirme a la misma película, pero quizá no lo sea ...

El Cid (1961)

Su viajero espacial en El planeta de los simios (Planet of the Apes, Franklin J. Schaffner, 1968) es, quizás, su personaje más icónico de la década de 1960, pero los que se asocian de inmediato a Charlton Heston son del decenio anterior, aquel en el que alcanzó el estatus de estrella de celuloide. Su Moisés en Los Diez Mandamientos (The Ten Commandments, Cecil B. DeMille, 1956) y su Judá Ben-Hur en Ben-Hur (William Wyler, 1959) fueron fundamentales y tienen en común su origen hebreo y su paso de la opulencia al destierro, al éxodo y a galeras, respectivamente, y de ahí a su liberación y triunfo. En ambos casos son héroes épicos, sin apenas matices, como lo es su Rodrigo Díaz de Vivar en El Cid (1961), que también tuvo que sufrir el exilio, aunque el suyo se resuelve con una elipsis, una barba y su regreso a la batalla. Había sido desterrado por orden de Alfonso VI, hijo de Fernando, padre de Urraca, no confundir con su tía la de Zamora, que es el personaje que interpreta Genevieve ...

Charlton Heston en el país del celuloide

Hay y Hubo actores y actrices que se creyeron sus personajes o que acabaron intentando ser sus personajes. Norma Desmond solo es fruto del cine, así que quizá Bela Lugosi sea el caso más evidente fuera de la pantalla, aunque popularizado dentro, gracias a Tim Burton y su Ed Wood (1994). Pero hubo otros que, sin creerse Drácula ni llegar a sentir ser sus personajes, se convirtieron en un personaje más de los que podrían haber interpretado. Me vienen a la mente John Wayne y Charlton Heston, dos actores que representaron (y todavía lo hacen en el recuerdo cinematográfico) el héroe de acción y, en un sector del imaginario popular, al reaccionario subido a un tanque y al del rifle en mano, el que solo le quitarán de sus manos muertas. El primero es el héroe genuinamente estadounidense, si es que lo genuino existe fuera del irregular que da origen a la norma que se establece posterior a la irregularidad seminal. Y el segundo vendría a ser algo así como una imagen heroica supranacional cuyas...

El mayor espectáculo del mundo (1952)

La década de 1950 trajo consigo el final de la época dorada de los grandes estudios de Hollywood y de su supremacía como máxima distribuidora de entretenimiento popular. En buena medida esto fue debido al definitivo asentamiento de la televisión en los hogares estadounidenses. En 1952 los receptores superaban los veintiún millones y ofrecían al público alicientes similares a los ofertados en las salas comerciales, pero con la ventaja de no tener que pagar por ellos y sin moverse de sus casas. Esta realidad deparó el drástico descenso en la asistencia a los cines (la mitad hacia 1956) e hizo saltar la alarma entre los ejecutivos de las grandes compañías. Sin tener en cuenta la calidad, la novedad o incluso, en un primer momento, la posibilidad de emplear innovaciones técnicas como la pantalla panorámica (los propietarios se mostraban reacios a reformar sus establecimientos), intentaron frenar la imparable caída potenciando películas espectáculo y valores seguros como los westerns y los...

Los diez mandamientos (1956)

Cuarenta y dos años después de su primera película, Cecil B. DeMille concluyó su carrera de director realizando  Los diez mandamientos  ( The Ten Commandments ), una revisión sonora y en technicolor del título que había rodado en 1923, pero, en la versión de 1956,  DeMille suprimió la historia contemporánea que ocupa la segunda parte de Los diez mandamientos (1923) para conceder el protagonismo exclusivo a la figura de Moisés ( Charlton Heston ), aunque su estilo narrativo prevaleció sin apenas variaciones, quizá porque su manera de entender el cine y también la vida nunca llegaron a sufrir cambios considerables. En la nueva versión Charlton Heston asumió un papel que guarda similitudes con el Judá Ben-Hur que interpretaría tres años después para William Wyler en Ben-Hur , a su vez remake del Ben-Hur mudo dirigido por Fred Niblo  en 1925. Si en el film de Wyler , Heston interpretó a un príncipe judío condenado a galeras, en la película de DeMille , el acto...

Ben-Hur (1959)

Durante 1959, en las salas de los Estados Unidos, se estrenaron excelentes producciones que se convirtieron en clásicos incuestionables del séptimo arte: Río Bravo ( Howard Hawks ), Impulso criminal ( Compulsion , Richard Fleischer ), De repente, el último verano ( Suddenly, Last Summer , Joseph L. Mankiewicz ), Con faldas y a lo loco ( Some Like It Hot , Billy Wilder ), Con la muerte en los talones ( North by Northwest , Alfred Hitchcock ), Anatomía de un asesinato ( Anatomy for a Murder , Otto Preminger ) o Ben-Hur ( William Wyler ). Aunque, de entre todas, fue el film de Wyler el que obtuvo mayor reconocimiento mediático al alzarse con once premios en la ceremonia de los Oscar —entre ellos, el de mejor película y mejor director, pero no el de mejor guion adaptado—, una cifra que nunca se había alcanzado hasta entonces y que no volvería a repetirse hasta que en 1997 Titanic ( James Cameron ), un drama a años luz del film de Wyler , la igualó. La decisión de multipremiar a e...

Mayor Dundee (1965)

La duración original de  Mayor Dundee ( Major Dundee , 1965)   rondaba los ciento sesenta y cinco minutos, aunque la versión estrenada la redujo de manera drástica; ya que fue el montaje realizado por los productores el que se exhibió en las salas comerciales. Asomaba en pantalla con media hora menos que la versión ideada por  Sam Peckinpah , corte que trastoca la idea del cineasta pero que no impide descubrir las excelencias de un director que se convirtió en uno de los renovadores del western y de su forma de entenderlo cuando el género vivía días grises. A través de l as páginas del diario del corneta Ryan ( Michael Anderson, Jr. ), único superviviente, se descubre la expedición en la que tomaron parte el mayor Dundee ( Charlton Heston ) y el grupo de hombres que le acompañó en la caza del apache rebelde Sierra Charriba ( Michael Paté ), iniciada tras la masacre provocada por este. Dundee no piensa en otra cosa que en atraparlo; pero lo hace porque se siente hastiado ...

El más valiente entre mil (1967)

Habría sido más apropiado traducir el título original como  El más solitario entre mil , pues esa es la sensación que en todo momento despierta Will Penny ( Charlton Heston ), salvo en un instante imposible que le permite descubrir el significado de formar parte de algo más cálido que la vida nómada del cowboy.  El más valiente entre mil (Will Penny)  comienza mostrando la cotidianidad de un grupo de vaqueros que conducen ganado hasta la vía del ferrocarril. La mala alimentación, los accidentes, la inestabilidad laboral o las relaciones, no siempre cordiales, se descubren al tiempo que se presenta al casi cincuentón Will Penny, solitario incluso dentro de un grupo de solitarios, consciente de que se acerca el invierno y con él la falta de trabajo. La vida de los cowboys transcurre condicionada por el traslado de las reses, el clima y por el medio por donde transitan, conscientes de que para ellos no hay un hogar al que regresar, certeza que provoca una desorientación v...

Cuando el destino nos alcance (1973)

¿Cuál es el secreto del Soylent Green? preguntaba la frase promocional de la película de Richard Fleischer  para hacer referencia a la intriga en la que se ve envuelto el detective Thorn ( Charlton Heston ). Sin embargo, no era más que un gancho comercial para despertar la curiosidad en el espectador, ya que el verdadero interés del film reside en su dibujo del mundo que nos descubre, un lugar siempre árido, caluroso hasta la extenuación, superpoblado por personas condenadas a vivir en las escaleras de edificios derruidos o en el interior de los coches abandonados, faltos de alimentos y de agua corriente, y con la certeza de que en cualquier otro lugar seguirían disfrutando del alimento más proteínico: el soylent green . Cuando Sol Roth ( Edward G.Robinson ) era niño la comida era comida, pero los científicos contaminaron el agua y los alimentos empezaron a escasear. Ahora, en el año 2022, Sol es un anciano que vive en una Nueva York poblada por más de cuarenta millones de almas qu...

Un domingo cualquiera (1999)

Dentro de la filmografía de  Oliver Stone  destacan aquellas películas que intentan analizar cuestiones relacionadas con aspectos político-sociales, éste sería el caso de su trilogía sobre la guerra del Vietnam ( Platoon ,  Nacido el cuatro de Julio  y  El cielo y la tierra ),  Salvador ,  Wall Street ,  J.F.K. ,  Asesinos natos  o  Nixon . En  Un domingo cualquiera (Any Given Sunday)  intentó ofrecer algo más que un film deportivo (en realidad no lo es), ya que se trata de una disección del espectáculo del fútbol americano, al que compara con el desarrollado en la arena de los circos romanos, haciendo hincapié en aspectos que se escapan del terreno de juego. Los jugadores de fútbol son aclamados como ídolos, pero también son tratados como mercancía con fecha de caducidad, situación por la que atraviesa "Cap Rooney" ( Dennis Quaid ), el veterano  quarterback  de los Sharks de Miami, quien tras una exitosa car...

El secreto de los Incas (1953)

Algunos aventureros cinematográficos ambicionan encontrar un tesoro que les permita acceder a la riqueza que no poseen, y que desean hasta el punto de embarcarse en situaciones peligrosas; parte de estos individuos muestran una actitud egoísta al dejarse dominar por la obsesión de conseguir un botín que posiblemente no llene sus carencias, un ejemplo claro de este tipo de aventurero mezquino sería Harry Steele ( Charlton Heston ), un estadounidense afincado en Perú que se gana la vida como guía en la ciudad de Cuzco, mientras seduce a las turistas a la espera de su oportunidad. Harry sueña con encontrar el gran sol de oro inca, enterrado en la ciudad perdida de Machu Picchu, sin embargo, para llegar hasta allí necesita un avión que no tiene. Este buscavidas, que luce un sombrero y una cazadora de cuero que años después heredaría  Indiana Jones , es un ser solitario, sin apegos y sin valores, lo cual provoca que desprecie a quienes le rodean, más aún si se trata de Ed Morg...