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¿Te acuerdas de Dolly Bell? (1981)


Durante su etapa de estudiante de cine en la FAMU —la escuela de Praga donde una década antes se habían diplomado Jiri Menzel, Milos Forman, Vera Chytilová entre otros destacados miembros de la nueva ola checoslovaca—, Emir Kusturica pudo ver Amarcord (Federico Fellini, 1973) y, sin duda, esta magistral película y su no menos genial autor marcaron el rumbo a seguir por su cine. Fellini y Amarcord son inspiración e influencias cinematográficas de las que bebe el realizador serbio desde su primer largometraje, cuyo guion desarrolló junto Abdullah Sidran, con quien volvería a colaborar en Papá está en viaje de negocios (Otac na sluzbenom putu, 1985), que le reportaría su primera Palma de Oro en Cannes. ¿Te acuerdas de Dolly Bell? (Sjecas li se, Dolly Bell, 1981), por la que Kusturica recibió el León de Oro en Venecia, presenta aspectos que podrían relacionarla con la adolescencia y juventud de su realizador, pero no se trata de un film biográfico, aunque sí es un ejercicio de memoria, tanto de los recuerdos del guionista —que serían más evidentes y profundos en Papá está en viaje de negocios— como del propio Kusturica, sobre todo en relación a su padre: «En ¿Te acuerdas de Dolly Bell? mostraba mi conflicto con mi padre oponiendo la hipnosis al marxismo. Mi padre creía que el mundo alcanzaría la felicidad en el año 2000 gracias al comunismo. En la actualidad ese ideal se ha destruido y perdido, pero vivimos sin utopías, lo que crea otros problemas».1 



Las imágenes y los personajes que asoman por la película también son memoria y recuerdos de Sarajevo e, Igual que sucede en el film de
Fellini, con su Rimini natal, en ¿Te acuerdas de Dolly Bell? la ciudad bosnia, cuna del responsable de Underground (1995), es al tiempo un personaje y un espacio que se aleja del realismo y que posibilita el acceso a la realidad de una época desde la ilusión —sus dos personajes principales, padre e hijo, son ilusos cuyas ilusiones difieren pero les acerca—, el humor, el drama y el cuento. Cierto que en su primera película, Kusturica todavía no se muestra en plenitud, quizá porque, aunque había rodado Guernica (1978), su cortometraje de fin de carrera, y dos films para televisión, todavía le faltaba ese primer largometraje que le indicase la dimensión de su creatividad y los límites propios a superar, también los obstáculos externos. Respecto a esto, Kusturica recuerda que <<la película se salvó gracias a su poesía y a la autoridad de Rato Dugonjic, una eminencia comunista en Bosnia […] El tono chistoso de Dolly Bell desarmó a los más fervientes militantes del partido de Tito>>.2 Esa tonalidad festiva, que se convertiría en firma de su autor, se combina en su primer largometraje con diversos instantes dramáticos —los abusos sufridos por Dolly Bell o la agonía paterna—para dar como resultado una tragicomedia que aborda la cotidianidad de Dino (Slavko Štimac) en su relación con su padre (Slobodan Aligrudić), un comunista utópico (o un utópico que cree en un comunismo inexistente), y en su contacto con el primer amor que descubre en Dolly Bell (Ljiljana Blagojević), la chica que oculta en el palomar y a quien Sintor (Mirsad Zulić), el delincuente del barrio, pretende prostituir.



1.Emir Kusturica, en Michel Ciment: Pequeño planeta cinematográfico (traducción revisada por Francisco López Martín). Ediciones Akal, Madrid, 2007.


2.Emir Kusturica: ¿Donde estoy en esta historia? (traducción de Noemí Sobregués). Ediciones Península, Barcelona, 2012.

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