Ir al contenido principal

Las margaritas (1966)



La FAMU fue inaugurada en 1947 y, durante los años que siguieron, las aulas de esta Facultad de Arte Cinematográfico de Praga acogieron a estudiantes de cine
 que en ellas tuvieron libre acceso a producciones de difícil (o nula) distribución en las salas comerciales checoslovacas de la década de 1950. En su seno, los Ivan Passer, Jan Nemec, Jaromil JiresJiri Menzel, Milos Forman, Vera Chytilová y tantos otros futuros cineastas checos y eslovacos, descubrieron el neorrealismo, intercambiaron ideas, resolvieron dudas y experimentaron en trabajos prácticos y embrionarios del nuevo cine checoslovaco del siguiente decenio. Comprometida con las inquietudes artísticas e ideológicas de sus autores, la "Nova Vlna" rompía con el anquilosamiento dominante gracias a la libertad creativa que disfrutaron durante sus estudios, al deshielo político que empezó a vivirse en los países de la Europa comunista tras la muerte de Stalin (1953) y a la relajación de la censura oficial hacia finales de los cincuenta. Estas circunstancias fueron aprovechadas por cineastas como Forman, que se decantó por la comedia para satirizar aspectos de su momento, o como la realizadora Vera Chytilová, que escogió una ruptura narrativa más pronunciada para abordar cuestiones como las expuestas en este emblemático título de la nueva ola de cine checoslovaco.


<<Dedicada 
a aquellas personas que solo se indignan ante una lechuga pisoteada>>, Las margaritas (Sedmikrásky, 1966) se presenta como una farsa discontinua, grotesca y original, en la que la cineasta dejó clara su postura analítica y feminista, también su afán por experimentar con las imágenes, con el montaje, con los colores o con el sonido. La historia, que no la tiene (al menos desde una perspectiva tradicional), concede el protagonismo absoluto a dos jóvenes (Ivana Karbanová y Jitka Cerhová) alocadas e inconformistas que, al inicio del film, deciden corromperse porque asumen que la sociedad está corrompida. De este modo se igualan a ese mundo que durante los títulos de crédito se observa en constante destrucción, una destrucción que ellas asumen como suya a lo largo de la exposición —cómica y surrealista— de la cineasta, que priorizó la discontinuidad narrativa y la ruptura formal para mostrar la rebeldía y el afán destructivo de esas dos muchachas empeñadas en desordenar a su antojo, porque esa sería su manera de codearse con la realidad social predominante, aquella que al tiempo que construye, destruye. A medida que se muestran en su faceta destructiva, aprovechándose de hombres maduros o huyendo de los convencionalismos establecidos, dejan entrever dudas existenciales que estarían en la mente de esa nueva generación de checos y eslovacos que tras la imposición del comunismo alcanzaban en la década de 1960 la mayoría de edad. Jóvenes como los cineastas de la nueva ola, hombres y mujeres que buscarían el cambio, no solo artístico, sino también el político y social que a punto estuvo de materializarse durante la Primavera de Praga, aunque finalmente esta fue pisoteada por la entrada en el país de las fuerzas soviéticas. Las dos Marie son las excusas que Chytilová tomó para dar forma a esta novedosa y satírica crítica social de la autodestrucción y destrucción, que fluye desde la simpatía y la desorientación de las dos jóvenes heroínas que, rebelándose contra el orden establecido, provocan el caos en su búsqueda de los valores individuales que les permita el acceso a una felicidad imposible, al menos mientras las personas <<solo se indignan ante una lechuga pisoteada>> y muestren su indiferencia ante los sinsentidos que convencen a las muchachas para poner en práctica su revuelta existencial.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...