Ir al contenido principal

El sorprendente Dr. Citterhouse (1938)


El sorprendente Dr. Citterhouse (The Amazing Dr. Citterhouse, 1938) posee suspense, humor, actores de la talla de Edward G. Robinson o Humphrey Bogart, un guion desarrollado por John Huston y John Wexley y la más que eficaz puesta en escena de Anatole Litvak, otro director europeo y de gran talento afincado en Hollywood, como consecuencia de los totalitarismos; resuelta desde la sencillez y la eficacia expone una perspectiva curiosa sobre la obsesión y el desequilibrio psíquico, en este caso de un doctor que se convierte en ladrón para poder realizar su estudio sobre el mundo de la delincuencia. Confiado en su inteligencia y en el trabajo que lleva a cabo, Citterhouse (Edward G. Robinson) roba en las casas de sus amigos millonarios, quienes nunca sospecharían que uno de los suyos sea el criminal que se apodera de sus joyas. Tampoco la policía sospecha de un eminente y destacado miembro de la sociedad neoyorquina, ni siquiera cuando el médico muestra su curiosidad por saber a quién acudiría el ladrón para deshacerse de los objetos robados. La oportunidad para completar su estudio se presenta cuando el inspector Lane (Donald Crisp) contesta que existen varios individuos que se dedican a la compra-venta de artículos robados, destacando el nombre de Jo Keller (Claire Trevor). El siguiente paso de Citterhouse sería ganarse la confianza de Keller y los suyos, cuestión que consigue gracias al control que muestra cuando la policía se presenta en el local donde se encuentra reunida la banda; en ese instante, cuando ninguno sabe qué hacer, surge la figura del doctor, ganándose la admiración y el respeto de los malhechores, quienes le aceptan como el nuevo cerebro del grupo, salvo Rocks Valentine (Humphrey Bogart), que ve en el recién llegado una amenaza para su posición y para su relación con Keller. Durante su periplo dentro del hampa el doctor utiliza a los delincuentes como conejillos de indias, estudia sus comportamientos en el momento de los robos, les mide el pulso y otras reacciones fisiológicas, lo cual le permite recopilar los datos que necesita para concluir su obsesión científica, la misma que le impulsa a ir más allá cuando Rocks le amenaza después descubrir su verdadera identidad. El sorprendente doctor Citterhouse indaga en la figura de un individuo tan inteligente como obsesionado, incapaz de reconocer el desequilibrio que se advierte en su comportamiento delictivo-científico o en su testimonio durante el proceso al que se le somete por el asesinato a sangre fría de Rocks, donde, para sorpresa de los presentes, abogado defensor incluido, asume y afirma, a riesgo de ser declarado culpable, que en todo momento ha sido y es consciente de sus actos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...