Ir al contenido principal

Fragmentos de nada: Hamsun, Chaplin y el Hambre


Hamsun, Chaplin y el Hambre


Por Antonio Pardines



No recuerdo en qué página de Hambre me pregunté si Charles Chaplin había leído al noruego Knut Hamsun antes de crear su icónico personaje vagabundo, o si este era una de las proyecciones adultas que imaginaría durante su cruda infancia, el que deambula por la ciudad resistiendo las fuerzas opresoras que dan forma al “alma” urbana y que Charlot supera a base de ingenio y de picaresca, de deshacerse de valores morales y abrazar cualquier posibilidad que le permita un mendrugo de pan y resistir ante la deshumanización (alienación) de la ciudad moderna, entre otros espacios que pueda recorrer. El hambre marca el ir y venir del vagabundo, lo mismo le sucede al periodista protagonista de la novela que acercó al escritor noruego a la fama. Pero el personaje literario mantiene sus valores, no es héroe disfrazado de antihéroe, y se decanta por pensar, más que por actuar. Se considera víctima de fuerzas que amenazan superarle e incluso destruirle. No se trata de un hombre de acción, que es la postura vital asumida por el vagabundo chaplinesco allí donde se le descubre, incluso en la helada Alaska. El personaje de Hamsun es paciente en el sentido de que comprende que padece una injusticia social, por ello desespera, por momentos le tienta dejarse arrastrar y perderse en la locura, pero debido a esa misma situación emocional se aferra a que existe la esperanza de dejar de padecer.


Somos optimistas en el pesimismo y pesimistas en el optimismo; algo así como que nuestras mentes no dejan de ser contradictorias porque necesitan serlo, precisan vivir las posibilidades. De aferrarnos a una sola, ¿cómo podríamos encontrar la salida del abismo o intuir o comprender que, tarde o temprano, seremos expulsados del paraíso? La historia humana se repite, sin que nunca sea igual, y el hambre forma parte de nuestra historia, igual que lo forma la lucha por la vida a la que te obliga el no tener qué comer. En definitiva, la distancia entre ambos se encuentra en la psicología: el de Chaplin es en movimiento, está condenado a improvisar más que a pensar —así, en su comicidad, resalta la intención crítica del cineasta—; y el del noruego vive hacia adentro; ahí, en su interioridad, es donde comienza su lucha…


Publicada en 1890, Hambre relata el recorrido (autobiográfico) existencial de un joven escritor que no tiene más que la esperanza de dejar de padecer las condiciones extremas en las que se encuentra. Apenas tiene qué llevarse a la boca, solo cuando cobra cinco coronas por algunos de sus artículos, lo cual no suele ser habitual. Sin embargo, aun en su carestía, se ve capaz de sentir compasión y ser generoso, así empeña su chaleco, para darle a un mendigo una corona; mas el joven escritor es orgulloso y se enfada porque siente que aquel lo juzga igual de pobre. El indigente lo mira y duda en aceptarle la limosna y el protagonista se lo reprocha. No se trata de dignidad, sino de un orgullo malentendido por parte del personaje (y del autor).


El errante urbano de Hambre no es un héroe ni un antihéroe, es un individuo en conflicto interior-exterior, un tipo que reflexiona y cuestiona, que siempre se pregunta y, de sus respuestas o e su monólogo interior, se comprende que se trata de una víctima. Tal vez Hamsun padeciese de victimismo y nunca llagase a olvidar ni superar el dolor de su infancia y su juventud, marcadas ambas por la carestía, por las duras relaciones con su tío, con numerosos trabajos mal pagados, incluso con la emigración. Hanson no tuvo una infancia fácil, Chaplin, tampoco; al contrario, ninguno de ellos tuvo una que pueda considerarse normal, si es que este adjetivo dice algo más que lo establecido en la norma. Ninguno pudo asistir a la escuela más allá de lo eventual; Hamsun solo fue dos cientos cincuenta días. De modo que se puede concluir que su vida hasta que alcanzó el éxito fue un continuo caminar por la miseria y una constante lucha por la vida, la cual asoma en las páginas de esta novela y del resto de su obra, que sería premiada con el Nobel de Literatura en 1920… Dos décadas después, cuando Noruega fue invadida por los alemanes, simpatizó con los nazis, lo que conllevó el odio de muchos de sus paisanos y su posterior ostracismo…

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...