Ir al contenido principal

Vida e insólitas aventuras del soldado Iván Chonkin (1994)



Una de las características a destacar del cine de
Jiri Menzel es su defensa de las libertades individuales frente a sistemas que las oprimen. Esto lo observamos en las sátiras tragicómicas Trenes rigurosamente vigilados (Ostre sledované vlaky,1966), Alondras en el alambre (Skrivanci na niti, 1969) o Mi dulce pueblecito (Vesnicko má strediscová, 1985), cuyas críticas, satíricas e irónicas, lo emparentan con los escritores que adaptó a la pantalla, siendo el más cercano su compatriota Bohumil Hrabal, de ahí que sus adaptaciones sean más redondas que la realizada en Vida e insólitas aventuras del soldado Chonkin (Zivot a neobycejna dobrodruzstvi vojana Ivana Chonkina, 1994) a partir de la novela homónima de Vladimir Voinóvich, aunque esta encaja a la perfección dentro del pensamiento de uno de los nombres propios de aquella nueva ola que cambió el cine checoslovaco en la década de 1960.


<<Tú, Vania, eres una persona inteligente por demás -dijo con torpe lengua Gólubiev según trataba de localizar la cerradura al tacto-. A primera vista pareces tonto de remate, pero bien analizado, la tuya es una inteligencia de ministro. No tendrías que ser soldado raso; tú vales para mandar una compañía. Y, si me apuras, hasta un batallón>>.

Voinóvich, Vladimir. Vida e insólitas aventuras del soldado Iván Chonkin.

No solo Iván Chonkin parece <<tonto de remate>>, todos los personajes lo parecen y todos lo son, pues esa simpleza que los iguala es la base de la caricatura pretendida por Voinóvich en su excelente sátira. Quizá si el escritor hubiese sido tan simple como sus personajes, o al menos tan miedoso como algunos de ellos, no habría caído en desgracia. Pero el autor tenía su pensamiento y este se manifestaba en sus obras, en sus cartas de protesta o en su amistad con otros escritores e intelectuales igual de descontentos con el régimen que se plantearía mandarlo al "lugar adecuado", aunque, para evitar posibles protestas de la comunidad internacional, finalmente optó por quitarle la nacionalidad y empujarlo al exilio. Manteniéndose fiel a lo expuesto por Voinóvich, Jiri Menzel realizó su adaptación cinematográfica desde el respeto al original literario, un respeto que se toma su libertad al final de un film cuyo ritmo decae por momentos. Aún así, es divertida y, en ocasiones, grotesca, porque, emulando Voinóvich, Menzel emplea la sátira y el humor para denunciar el miedo, la ignorancia, la estupidez, el estado policial y la burocracia sobre las que se sostiene el totalitarismo caricaturizado. Sin embargo, la sátira se desequilibra conforme avanzan las imágenes que nos muestran al soldado Chonkin (Gennadiy Nazarov) en el koljós, a donde sus superiores lo han enviado para vigilar un viejo e inservible avión del ejército rojo. La estancia del protagonista en la aldea permite el recorrido por un espacio donde la incompetencia y la desorientación forman parte del paisaje que habitan los Góluviev (Vladimir Ilin), el presidente de la aldea y aficionado a la bebida, el delegado político (Valeriy Zolotukhin), incapaz de tomar decisiones porque teme ser censurado (condenado) por sus superiores, el agricultor (Aleksey Zharkov) con aspiraciones filosóficas y científicas que, al ver su obra devorada por la vaca de Niura, no duda en delatar a su nuevo vecino o Niura (Zoya Buryak), quien, esperanzada y entregada, ha aceptado al soldado en su casa y en su cama. La llegada de Vania no transforma el espacio, de hecho, hasta que se encuentra envuelto en una situación que no comprende, él no hace nada, salvo vigilar el aparato inservible o gozar de las comodidades que, sin ser muchas, le proporciona el hogar de la joven con quien mantiene una fogosa relación carnal. El pensamiento del soldado resulta simple en grado sumo, lo cual lo incapacita para entender su situación e interpretar los hechos que se desarrollan avanzados los minutos. No obstante, su torpeza no desentona con la del resto de personajes que asoman por la pantalla, pues ninguno muestra más luces que Chonkin: comenten errores inexplicables, como la confusión del capitán Miliaga (Sergei Garmash) cuando es atrapado por los soldados de su propio ejército, o necesitan que otros les indiquen el camino a seguir, acostumbrados a no pensar, a no reflexionar y a negarse a tomar decisiones por temor a acabar en el "lugar adecuado".




Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...