Cuarenta años después de su primera novela publicada, Tango satánico, el que fuera guionista de Béla Tarr desde La condena (1987), largometraje que implica un antes y un después en la obra del reconocido cineasta húngaro, hasta El caballo de Turín (2011), recibe en 2025 el premio Nobel de Literatura. Aunque su obra siga siendo la misma, ahora le conocerán y le alabarán más personas, también algunas lo criticarán sin haberlo leído, por el arte de hablar por hablar sin que la vergüenza les frene. Por otra parte, soy de los que piensa que los premios tampoco dicen mucho, que solo son galardones que le hacen a uno mediático, sobre todo si se trata de uno como el Nobel o, en menor medida, el Formentor, que ganó en 2024. Otra consecuencia inmediata es que empezará a sonar en boca de muchos su nombre László Krasznahorkai. Lo mejor para él, al menos a priori y en un aspecto económico, que le reportará beneficios. Espero que los disfrute, como él ha hecho disfrutar a otros con sus trabajos literarios y cinematográficos, colaborando con el cineasta húngaro, quien se inspiró en las novelas de Krasznahorkai Tango satánico y La melancolía de la resistencia para sus Satantango (1994) y Las armonías de Werckmester (2000). Estas dos obras del escritor nacido en Gyula (Hungría), en 1954, son algunas de las suyas editadas en castellano por la editorial Acantilado, otras son Relaciones misericordiosas, Y Seiobo descendió a la Tierra y El barón Wenckheim vuelve a casa…
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

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