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Recuerdo a Ibáñez

Los adioses pueden ser por un instante o para siempre, pero en ambos casos cabe la posibilidad de que permanezca el recuerdo del despedido, aunque sea efímero; todos los recuerdos lo son, aunque algunos se prolongan fuera del individuo y alcanzan un grado mayor. Entran en la leyenda o en la Historia. Por ello, con el adiós a Francisco Ibáñez, no creo despedirme, pues sé que no se va su idea o la que nos hemos hecho a partir de sus creaciones. Ahí queda su recuerdo, en su obra, en la memoria colectiva, en cualquier complicidad infantil, juvenil y adulta que haya disfrutado sus viñetas. No hay tragedia; hay drama, dolor, pérdida, sensación de orfandad para los vivos; hay muerte, el final absoluto para quien muere. Más trágico hubiera sido la inexistencia conociendo la existencia, algo así como le sucede a George Bailey, aunque igual para algunos pensadores el no haber nacido sería una fortuna (palabrería de quien ha vivido, pues la existencia incapacita para valorar con objetividad su op...

Flor de cactus (1969)

La que ganó los premios Oscar, Globo de Oro y David di Donatello (a la mejor actriz de reparto) fue Goldie Hawn, que debutaba en la gran pantalla con su interpretación de Toni, pero quien gana las simpatías y corrobora que también puede lucir en la comedia es Ingrid Bergman en su papel de auxiliar de clínica dentista para un odontólogo un tanto mujeriego. Julian (Walter Matthau) solo ve en la señorita Dickinson a la enfermera eficiente que atiende las llamadas y le saca de cualquier apuro en el trabajo. Laboralmente, ella le es imprescindible. Sabe que es eficiente, leal, resolutiva y que no se entromete en su vida de crápula; y la valora por ello. Pero la relación de ambos se lía debido a una mentira del dentista, con la que había pretendido ocultar su soltería, que obliga a la enfermera a hacerse pasar por su mujer. Julian es un hombre sin compromisos, ni los quiere, excepto el de tener amante: Toni, con quien lleva un año de relación y a quien ha pretendido abandonar sin éxito, pues...

Match Point (2005)

En la vida prima la suerte, viene a decir el protagonista (Jonathan Rhys Meyers) de Match Point (2005), por encima del talento. Ese es uno de los factores que determina la ausencia de control a la que también se refiere. Es un hecho que la vida se descontrola en apenas unos segundos, incluso sin ser conscientes de ello, de ahí que la compare con un partido de tenis en el que la pelota golpea la red sin saber de qué lado caerá; creando un instante de suspense, de posibilidad de derrota o victoria, que se resuelve en décimas de segundos físicas pero que se sienten como una eternidad de espera. No es capricho que el protagonista lea Crimen y Castigo ni los once ensayos recogidos en el libro  The Cambridge Comparation to Dostoevskii  —ni que en determinados momentos del film suenen fragmentos de “La traviata” y otras óperas de Verdi—,  ya que el autor ruso es un punto de partida inmejorable para introducir este drama psicológico de Woody Allen y alejarlo de la comedia. Mas...

Soldados (1978)

En Las largas vacaciones del 36 (1976), Jaime Camino miraba la guerra civil concediendo el protagonismo a dos familias de veraneantes en un pequeño pueblo catalán donde la guerra primero se escucha cual eco en la distancia y después se aproxima a la realidad cotidiana. Cada día se hace más y más presente en sus vidas. En todo caso, la lucha armada permanece en la lejanía que Alfonso Ungría rompe en Soldados (1978), cuya acción se introduce hacia final de la guerra, en un pueblo similar al escogido por Camino para desarrollar su historia. Pero hay algo diferente en ese invierno de 1939, cuando el ejército del frente de Cataluña se bate en retirada. Pronto, lo comprobamos. Es un pueblo fantasma. Sus habitantes se han escondido y otros han sido “ajusticiados” por quienes, conscientes de la victoria “nacional”, han dado rienda suelta a su postura, que se decanta hacia el lado del vencedor. El grupo de soldados que alcanza la localidad se encuentra exhausto y desmoralizado tras la batalla...

El graduado (1967)

El inicio de El graduado (The Graduate, 1967) en el avión aísla y personaliza a Ben Braddock (Dustin Hoffman). Ya en el aeropuerto, acompañado de “The Sound of Silence”, inmóvil y móvil sobre la cinta mecánica, Mike Nichols muestra la soledad, la falta de decisión, el dejarse llevar del joven que regresa a su hogar. Pero no es su mundo, pues el que le recibe es el de sus padres, el planeta clase media alta, burgués, esnob y alienante, en el que se siente ajeno, quizá rodeado de palabras y más palabras, pero que no le dicen ni le hablan. Es la diferencia generacional, la madurez y la juventud, la que nunca regresa y que en ese instante pertenece a Ben, niño de mamá y de papá que se descubre a la deriva, pues resulta que también vive la confusión de su época y la del tránsito de la infancia a la edad adulta en la que da sus primeros pasos de la mano de la señora Robinson (Anne Bancroft). ¿Cuál es el futuro que le espera? ¿Vietnam? ¿Los plásticos? ¿Continuar sus estudios y licenciarse? ¿C...

Códax, Martín y Macías Pajas, Filomeno

No recuerdo que estaba buscando y me encontré “Los 12 escritores gallegos más famosos de la historia”: https://www.expansion.com/fueradeserie/cultura/2022/05/18/627b7ed1e5fdea0d2b8b4595.html Sentí curiosidad, a pesar de que no suelo caer en las listas, que desde niño me suenan a chiste fácil. Supongo que por aquel compañero que escribió a boli Macías Pajas, Filomeno en la de clase. Desde entonces pienso que las listas se consumen en un suspiro y no suelen hacer más gracia que la del primer contacto o primera lectura. A mí pesar, Filomeno, nada me aportan, salvo las omisiones y las inclusiones, la ignorancia, los gustos, la edad y los conocimientos de quien la hace y el momento en el que la hace. ¡Vaya, parece obra de los romanos, y ya es bastante! Por otra parte, ¿qué es ser famoso? ¿Y que relación guarda la fama con la importancia y la calidad de una obra o de la propia persona? Ninguna. Y por otra “otra” parte, para los viejos de mi edad y más, dudo que Olga Novo y Ledicia Costas sea...

Hemingway corresponsal de guerra

<<Al primero que encontré cuando llegué a Teruel fue a Ernest Hemingway, que se alegró enormemente de verme, sobre todo cuando comprobó que le llevaba dos botellas de whisky. Le encontré como le había visto en tantas otras ocasiones: estaba ayudando a un grupo de milicianos a situar en posición un cañón de setenta y cinco, que se empleaba para asaltos a corta distancia. Para Hemingway la guerra era eso: implicarse en cuanto discurría a su alrededor, ayudar a los soldados novatos a cargar y descargar sus armas, hablar con todo el mundo, a veces también pelearse con todos. A pesar de que era el corresponsal de prensa mejor pagado de cuantos estábamos en la guerra española, pienso que se le daba mejor la novela o el cuento que la crónica periodística, entre otras cosas porque era un perfeccionista y corregía docena de veces todo lo que escribía. Su técnica no se adaptaba a las inevitables prisas de un corresponsal de guerra.   **** Hablando del Ebro, no puedo dejar de contar una...