El ídolo de barro (1949), Hombres (1950), El francotirador (1952), Solo ante el peligro (1952) u Hombres olvidados (1953) son algunos de los títulos que Stanley Kramer produjo para otros, pero este productor independiente también tenía aspiraciones propias de cineasta y asumió la dirección de algunas de sus producciones. Lo hizo con resultados más o menos afortunados, aunque siempre respetables e incluso atractivos en películas de mensaje liberal y progresista, pero incapaces de asumir riesgos que transgrediesen los límites establecidos por el políticamente correcto y la industria a la que, aun siendo productor independiente, pertenecía. No serás un extraño (1955), Fugitivos (1958), La hora final (1959), Vencedores y vencidos (1961) o El secreto de Santa Victoria (1969) son ejemplos de sus buenas intenciones y de su “medio” buen...