Como apunte inicial, cabe señalar que, previo al rodaje de Torero! (1956), el orensano Carlos Velo consideraba el toreo un espectáculo bárbaro, un atraso cultural y social, opinión que seguiría manteniendo después de su contacto con Luis Procuna, aunque sin negarle su bravura ni la del animal al que se enfrenta a vida o muerte mientras los instintos primarios del público salen a relucir en los gritos, rostros y diversos comportamientos que se observaban en determinados momentos de la película. Su rechazo, no exento de respeto hacia el famoso matador mexicano, se encuentra en Torero! , en la que Velo desmitificó la tauromaquia desde la originalidad de narrar las imágenes documentales -en las antípodas del mero reportaje- desde el intimismo dramático que adquiere la figura de Procuna, el hombre y no el torero abucheado o vitoreado según el humor del respetable, en ocasiones irrespetuoso cuando no violento. El diestro mexicano, protagonista exclusivo de e...