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Rincones sin esquinas (libro)

Carezco de plan promocional o de algo por el estilo, ni pretendo tener nada similar ni poseo las condiciones necesarias para llevarlo a cabo. Podría pasarme el día dando explicaciones que solo acumularían palabras y palabras, palabrería que reduzco a que no me gusta que me atosiguen con compra esto y aquello ni que deba hacerse un evento o una presentación, de lo que sea, en tal o cual lugar. Puesto que ya se publicita todo, incluso la privacidad, terreno fértil para las relaciones, el pensamiento, los sentimientos y las emociones, intentar promocionar una obra o a uno mismo significa casi nada; sobre todo para quien se autopublica siendo mínimamente consciente del mundo en el que vive. Entonces, para qué hacerlo, si no es por una cuestión de promoción, es decir, de ego y de la engañosa promesa de ventas. Lo primero lo tengo desde que me acepté como quien acepta cada día y lo segundo es un imposible para quien escribe en plena libertad y sin un respaldo editorial que incluya una promoc...

Entrevista con el vampiro (1994)

Se dio tanto bombo en los medios especializados (y los no tanto) a la prehistoria y a la preproducción de Entrevista con el vampiro (Interview with the Vampire: The Vampire Chronicles, 1994) que ya antes de su estreno, de su rodaje, e incluso de que hubiese algo firmado, uno estaba más que harto de escuchar hablar de ella. Daba igual si habías o no leído la novela de Anne Rice para conocer el nombre de la autora y de su vampiro principal. Y aunque llevaba tiempo escribiendo, publicando y vendiendo, aquella “campaña” logró que el nombre de la novelista sonase con fuerza fuera del ámbito de sus lectores y de los aficionados a la literatura fantástica; lo que le supuso nuevos consumidores de sus Crónicas vampíricas . En definitiva, dudo que todo aquello fuese caprichoso, pues ¿a quién se le escapa que la constante aparición de rumores, desmentidos y noticias relacionadas con la futura (ya pretérita) adaptación no jugaba comercialmente a su favor? Antes de la campaña publicitaria llevada ...

Good Morning, Vietnam (1987)

El cine bebe de la realidad para escaparse de ella y así poder crear otra a medida de aquello que pretende conseguir: un entretenimiento, una buena recaudación o un discurso crítico (o puede que propagandístico). En el caso de Good Morning, Vietnam (1987) logra las tres metas arriba señaladas y, también, la del lucimiento de su estrella: Robin Williams. Obviamente, la película es para él o él la hace a su medida excesiva y tal como se expone en pantalla, aunque exista, la historia que Barry Levinson cuenta, desaparecería sin la forma que el actor confiere a su personaje, que se convierte en el centro de cuanto se ve en la pantalla. Inspirado en el locutor radiofónico Adrian Cronauer, el de Williams resulta distinto al real; tal vez porque se sitúe en una ideología en las antípodas o que el ficticio es la creación del actor que le da vida —su Cronauer reúne tics que se encuentran en la mayoría de los personajes encarnados por Williams—. Y ese distanciamiento del Cronauer real resulta n...

El día de los muertos (1985)

La tercera entrega de zombies de George A. Romero, El día de los muertos (Day of the Dead, 1985) no desmerece en descaro y sátira respecto a lo ya expuesto en La noche de los muertos vivientes (The Night of the Dead, 1968) y en Zombie (El amanecer del los muertos vivientes) (Dawn of the Dead, 1978). Pero, del mismo modo que estas, El día de los muertos funciona como unidad cerrada, salvo por la amenaza que comparten, la cual resulta relativa, pues la verdadera amenaza para el ser humano se encuentra en otro humano. Esto ya lo apunta Romero en Zombie , cuando el grupo de saqueadores entra en el centro comercial donde se encuentra el cuarteto protagonista, pero aquí lo desarrolla y se permite enfrentar el sentido común al totalitarismo militar, el que asume el capitán Rhodes (Joseph Pilato), y a la divinización de la ciencia que representa el doctor Logan (Richard Liberty), a quien, no sin motivo, llaman Frankenstein. En esta tercera muestra, que su autor situó entre las preferidas d...

Rock & Rule (1983)

Rock, fantasía, animación, desenfado, podría ser la suma que deparase Heavy Metal (Gerald Potterton, 1981) o, con anterioridad, la beattle Yellow Submarine (George Dunning, 1968), e igual de válida para resultar la canadiense Rock and Rule (Clive A. Smith, 1983), un film de dibujos animados que, entre sus mayores atractivos, también cuenta con la presencia de nombres propios de la música: Debbie Harry, la cantante de Blondie, Lou Reed, Iggy Pop o el grupo Cheap Trick, al que ya se escuchan dos canciones en la fantasía musical dirigida por Potterton. Pero, aparte, ¿qué tiene que cantar y contar? Su historia, ambientada en un mundo postapocalíptico, tiene un villano a batir y dos aspirantes a estrellas de rock, Angel y Omar, a quienes acompañan dos amigos que hacen las veces de comparsas. Omar asoma en la pantalla inaguantable, ególatra, mientras que Angel hace honor a su nombre, pero, no por ello, la chica se deja manejar ni secuestrar por el malvado de turno. La trama se inicia ambi...

Alta tensión (1940)

En sus títulos de crédito se reúne de lo mejor de la historia de Hollywood, desde Raoul Walsh , el director del invento, hasta Jerry Wald y Richard Macaulay, los guionistas que ya habían trabajado con Walsh en Los violentos años veinte (The Roaring Twenties, 1939) y La pasión ciega (The Drive by Night, 1940), en las que también participaron otros dos nombres propios acreditados al inicio de Alta tensión (Manpower, 1940): los productores Hal B. Wallis (ejecutivo) y Mark Hellinger (asociado), cuya importancia en el cine negro resalta en los títulos que le unieron a  Walsh , a Robert Siodmak — Forajidos (The Killers, 1946)— y a Jules Dassin . Pero, aparte de los nombrados, la suma de imprescindibles continúa en los créditos en Ernest Heller, quien también se había encargado de la fotografía de Los violentos años veinte , uno de los films fundamentales en la transición del cine de gánsters al cine negro, el compositor Frederick Hollander y el editor Ralph Dawson. Casi nada, así que...

Zombie (El amanecer de los muertos vivientes) (1978)

Los años setenta, del siglo XX, se encuentran repletos de películas y de nombres ya míticos del cine fantástico y de terror; a los ya veteranos, como Terence Fisher o Mario Bava, se les sumaron jóvenes que debutaban entonces o que lo habían hecho hacia finales de la década anterior, como fue el caso de George A. Romero, cuyo primer largometraje se estrena en 1968, o de David Cronenberg, que en 1969 realiza Stereo (Tile 3B of a AEE Educational Mosaic, 1969). Entre estos cineastas asiduos al fantaterror  “setentero”, también se contaban Dario Argento, Tobe Hopper y John Carpenter , cuyos primeros largometrajes son, respectivamente, El pájaro de las plumas de cristal (L’ucello dalle piuma di cristallo, 1970), Cáscaras de huevos (1971) y Estrella oscura (Dark Star, 1974). Pero no cabe duda que el primer largometraje de Romero, La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968), fue una influencia para muchos de esos nuevos cineastas —por ejemplo, Hopper la vio ante...