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La ley del hampa (1927)


Si bien la figura del gánster ya se encuentra presente en películas como El hombre sin piernas (The PenaltyWallace Worsley, 1920) o Fuera de la ley (Outside the LawTod Browning, 1920), existe unanimidad a la hora de señalar a La ley del hampa (Underworld, 1927) como el primer antecedente de aquellos delincuentes que se descubren en títulos fundamentales del cine de gánsteres de inicios de la década de 1930: Hampa dorada (Little CaesarMervyn LeRoy, 1931), Las calles de la ciudad (City StreetsRouben Mamoulian, 1931), El enemigo público (William A. Wellman, 1931) o Scarface (Howard Hawks, 1932). En este sentido, la película de Josef von Sternberg puede considerarse como el título precursor del cine negro, que continuaría su gestación en La redada (The Dragnet, 1928), Los muelles de Nueva York (Docks of New York, 1928), Thunderbolt (1929), las tres también rodadas por Sternberg, o en La horda (The RacketLewis Milestone, 1928), y que alcanzaría su confirmación con la entrada del sonoro.


E
n La ley del hampa se descubren algunas de las características esenciales del fuera de la ley: ambicioso, tosco, narcisista y que aboga por el uso de la fuerza bruta para dominar en los bajos fondos donde abundan los locales clandestinos, consecuencia de la ley seca, las calles donde las metralletas y las persecuciones forman parte del paisaje, o las fiestas en las que los delincuentes lucen a sus parejas como si fuesen parte de sus botines. Pero en el film de Sternberg prima el melodrama por encima de cualquier otra cuestión al centrarse en la relación que se produce entre los tres personajes principales: Bull Weed (George Bancroft), el rudo criminal, Plumas McCoy (Evelyn Brent), su amante, y Rolls Royce (Clive Brook), el abogado rescatado del arrollo por el primero y de quien la mujer se enamora. Como consecuencia del flechazo, la chica del gánster cobra un protagonismo fundamental en el devenir de los hechos, más si cabe cuando otro hampón, Buck Mulligan (Fred Kohler), la desea para sí, algo que enfurece a Weed, posesivo, celoso y dispuesto a impedir por todos los medios que su rival se salga con la suya. Desde su aparición en la pantalla el comportamiento del criminal se sustenta sobre la fuerza y la violencia, actitud que se opone a la mostrada por Rolls Royce, refinado, culto y agradecido ante la oportunidad brindada por su nuevo amigo, por ello, vanamente, intenta reprimir sus sentimientos hacia la joven de quien también se enamora. De tal manera, en la historia escrita por Ben Hecht, su primer trabajo en Hollywood, la relación amorosa entre Royce y Plumas y la amistad entre aquel y Weed se convierten en los puntos de interés de una trama que alcanza su punto álgido hacia la parte final del film, cuando el gánster, a la espera de ser ejecutado por el asesinato de Mulligan, descubre el romance que desata su deseo de ajustar cuentas, convencido de que la pareja de amantes le ha traicionado, cuestión que Royce nunca ha contemplado, pues se le descubre rechazando la propuesta de Plumas, aquella que les dejaría libres, y se decide por planear una fuga que no se lleva a cabo, porque el condenado se evade del correccional para vengarse de la supuesta traición de la que ha sido víctima.

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