Cazadores en el espejo Por Antonio Pardines En mi tierra dicen que el Sil lleva el agua y el Miño la fama. Un dicho similar me valdría para establecer una comparación entre las dos primeras películas por las que asoma el personaje de Hannibal Lecter, cuyo atractivo se me escapa tanto en la caracterización de Brian Cox como de Anthony Hopkins. En ninguno de los dos casos dicho personaje me aporta algo, no me plantea interrogantes ni me sitúa ante algo interesante, algo porque no veo en él a alguien. Pero vamos al dicho, antes de que se escape la corriente y no pueda volver sobre ella: El silencio de los corderos ( The Silence of the Lambs , Jonathan Demme, 1991) lleva la fama (los aplausos y el lleno en la taquilla) y Hunter ( Manhunter , Michael Mann, 1986) una psicología emocional menos impostada, menos preparada para lucir el palmito en la pantalla. Pero esto no habría podido decirlo hace unos días, porque no recordaba nada de esta primera adaptación cinematográfica de Red Dragon ,...