Ir al contenido principal

Los músicos de Gion (1953)



Dura, emotiva y amarga, Los músicos de Gion (Gion bayashi) se adentra en el universo de las geishas y de la sociedad japonesa de la primera mitad del siglo XX, un entorno que no fue ajeno a la infancia de Kenji Mizoguchi. Este gran cineasta japonés fue testigo de como una de sus hermanas era vendida para convertirse en una de esas damas, quienes supuestamente serían personas privilegiadas dentro de una sociedad que las veneraba y, sin embargo, no dejaban de ser mujeres a quienes se trataba sin tener en cuenta sus deseos, sus necesidades o su humanidad. Ese medio de aparente elegancia y cultura se expone tras la muerte materna que provoca que Eiko (Ayako Wakao) acuda a la casa de Miyoharu (Michiyo Kagure), amiga de la difunta, para que la acoja y le enseñe las artes de las geishas; mujeres cultas y refinadas, cuyas artes sirven para entretener a aquellos hombres que puedan permitírselo. A partir de este momento ese mundo nuevo se presenta ante ella elegante y rebosante de vida, lo cual le hace pensar que la suerte le sonríe, ya que el estatus social de las de su clase es elevado, incluso admirado. Al mismo tiempo que muestra su adaptación, se desarrolla el acercamiento entre su inocencia y la veteranía de Miyoharu, el cual sirve para crear el lazo de amistad que marca sus destinos. El estado de bienestar en el que se observa a Eiko cambia cuando se niega a mantener relaciones sexuales con un hombre a quien muerde para salvarse de un ataque que no es sino un intento de violación. Como consecuencia de esta reacción justificada, ante una situación violenta e indeseable, la joven no tarda en descubrir la transformación que se produce en quienes anteriormente se mostraban amables, pues a partir de ese instante, Eiko es repudiada por defenderse ante una circunstancia que la amenazaba, y lo es porque su comportamiento no entra dentro de los derechos de una geisha, a quien se acepta y respeta mientras se muestre sumisa dentro de un mundo injusto, machista y degradante, el mismo que tampoco perdona a Miyoharu porque se ha convertido en su protectora. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...