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La alegre divorciada (1934)



Un encuentro accidental es el detonante para que Guy Holden (
Fred Astaire), famoso bailarín, se enamore de una desconocida con quien tropieza en la aduana y a quien no podrá alejar de su pensamiento. Tras dos semanas buscando a esa mujer anónima por las calles de Londres, otro choque fortuito obra el milagro. La primera reacción de Mimi (Ginger Rogers) es de rechazo, aunque se sabe que tarde o temprano caerá rendida ante los encantos del bailarín. Cuando la chica comienza a ver en Guy a alguien especial se produce el equivoco que posibilita el enredo, éste se produce a partir del momento en el que Mimi confunde a Holden con el gigoló profesional (personaje en el que se pretende descargar parte del contenido cómico de la película), Rodolfo Tonetti (Erik Rhodes), con quien tendrá que pasar una noche para que unos detectives la pillen infraganti (método que le ha aconsejado Egbert, amigo de Holden y abogado que lleva el caso de divorcio de Mimi), en acto censurable y que podrá acelerar un divorcio que nunca llega. Mark Sandrich otorgó mayor importancia a los números musicales que al enredo que se urde tras la confusión de identidades, donde se caricaturiza en demasía a los personajes de Tonetti y de Egbert (Edward Everett Horton), llegando a producir cierta previsibilidad en sus actos (aunque de eso se trate, de ofrecer un contrapeso a los personajes principales que carecen de ese aire humorístico que desprenden los secundarios), por lo tanto, desprende una sensación previsibilidad que la sitúa por debajo de Sombrero de copa (Top Hat, 1935). La alegre divorciada (The Gay Divorce, 1934) propone las bases para los siguientes largometrajes del dúo, a saber: un lugar lleno de glamour (suele ser un hotel), enredo como consecuencia de una confusión, personajes similares (tanto en los protagonistas como en los secundarios), prácticamente el mismo equipo artístico y técnico, la dirección de Mark Sandrich, un guión carente de originalidad, pero que sin embargo suele funcionar y canciones pegadizas escritas por músicos de la talla de Cole Porter.

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