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Tormenta mortal (1940)


Es 30 de enero de 1933, una fecha importante para el profesor Roth (
Frank Morgan) y familia, no en vano es su sesenta cumpleaños. En apariencia amanece como cualquier otro día, incluso se le ha olvidado que es su aniversario, pero su mujer (Irene Rich) se lo recuerda. Del mismo modo que lo harán sus alumnos, y el futuro de la nación, y sus compañeros docentes cuando llega a la universidad, donde le entregan una figura como muestra de cariño y respeto. Se emociona, sensación que se multiplica cuando, en compañía de su mujer, de sus cuatro hijos y de dos amigos de estos, Martin Breitner (James Stewart) y Fritz Marberg (Robert Young), celebra su aniversario. El profesor Roth agradece la buena vida que ha llevado, la unión, la alegría y la tolerancia que se respira entre esas cuatro paredes que les acogen, por eso cuando sopla las velas de la tarda desea que todo continúe así para siempre. Quizá si no hubiese expresado su deseo en voz alta se hubiese cumplido, sin embargo la celebración pierde protagonismo a favor de la noticia de que Hindenburg ha nombrado canciller de Alemania a Hitler. Desde ese instante, la armonía se rompe, y por primera vez se produce un enfrentamiento en el seno de la familia, que a partir de entonces, será la tónica dentro de ese pequeño grupo y de todo el país. Tanto Fritz como los hijos mayores del profesor: Otto (Robert Stack) y Erich (William T.Orr), muestran su contento y su entusiasmo ante la idea de que el destino de la nación se encuentre en manos de ese nuevo orden que, esperan y aseguran, devolverá a Alemania un esplendor pasado. Sin embargo, Martin y la hija del profesor, Freya (Margaret Sullavan), no se muestran de acuerdo, negándose a unirse a ellos, más aún cuando comprueban, días después, como ese nuevo orden implica apalear a un viejo maestro, por el mero hecho de no comulgar con las ideas de un régimen totalitario que se muestra violento con quienes piensan de por sí mismos; la tormenta se ha desatado y barrerá a todo aquel que se le interponga. Tormenta mortal (The mortal storm) presenta un momento crucial en la Historia de Alemania y en la Historia de la humanidad, un periodo de sin razón, basado en la intolerancia, en la ignorancia y en el terror. La existencia de una única ideología convierte a todas las demás en ilegales, los pensamientos e ideas contrarias son consideradas sediciosas y, por lo tanto, a quienes las mantienen se les tilda de traidores y de peligrosos para la nación, como le ocurrirá al bueno del profesor Roth. La amistad y la familia no tienen cabida en los tiempos que corren, el enfrentamiento es un hecho y la armonía que reinaba en el hogar de los Roth sólo es un recuerdo lejano, que ha sido sustituido por el rechazo que se produce en su seno. Este enfrentamiento es el culpable de que Freya rompa su compromiso con Fritz, quien ha cambiado y en quien no reconoce la tolerancia, la humanidad y el respeto por la libertad que sí encuentra en Martin, de quien no tarda en enamorarse. Las convicciones de Martin le impulsan a ayudar al maestro Werner (Thomas Ross), quien se ha presentado en su hogar porque le persiguen; a sabiendas de que resultará peligroso y que tendrá que dejar tras de sí lo más preciado para él; sin duda este es uno de los momentos de mayor carga dramática de Tormenta mortal, porque Frank Borzage entrelazó los dos ejes conductores del film: la denuncia de una brutalidad irracional y la historia de amor que se ve imposibilitada por ese autoritarismo inhumano que amenaza a quienes mantiene su propio criterio. Tormenta mortal está filmada para resultar dura, pesimista en cuanto al presente, pero con un resquicio para la esperanza futura, una esperanza que perdura a pesar del sufrimiento de esas víctimas de la intolerancia y del odio irracional.

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