Co-dirigida entre Buster Keaton y Donald Crisp, El Navegante divierte y sorprende con su vitalidad y alegría, con deliciosos e ingeniosos gags, fruto del genio Keaton, que, igual que Charles Chaplin o Harold Lloyd, resulta tan moderno y magistral que sus películas apenas han notado el paso del tiempo, conservando su descaro, brillantez e hilaridad, atributos que las posteriores generaciones no han pasado por alto, tomando como referencia muchos de los hallazgos visuales producidos en aquellas comedias en las que la palabra aún no había presentado sus posibilidades y ni sus carencias cómicas. El Navegante se desarrolla con gran rapidez, mostrando, una tras otra, las divertidas y originales situaciones que envuelven a Rollo, un enamorado que, sin saber cómo, se encuentra inmerso en un caos que debe dominar. Toda la película es una diversión constante; escenas como la que se produce cuando un retrato se balancea tras el ojo de buey del camarote del protagonista, circunstancia que le asusta, porque su mente le indica que se trata de un desconocido acechando su intimidad o la pelea submarina que Rollo mantiene con un pez espada, empleando un pez de características similares para defenderse; sin olvidar su aparición ante unos nativos asombrados y asustados que muestran su desconcierto al verle surgir entre las aguas, son algunas muestras de la imaginación empleada por los responsables de un film como El Navegante, una magnífica conjunción de ingenio, comicidad y derroche de humor perfectamente utilizado a lo largo de los minutos, que ofrece una excelente oportunidad para descubrir la capacidad de hacer reír de Keaton.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...



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