En El chico ( The Kid , 1921), Charles Chaplin se responsabilizó de la crianza y educación de un bebé que se convierte en el niño coprotagonista de una comedia de la que muy pocos confiaban su viabilidad comercial debido a su larga duración (era el primer largometraje del británico) y a su tono tragicómico. Su personaje era el padre y la madre, dualidad que también asumieron Antonio Vico en Mi tío jacinto ( Ladislao Vajda , 1956) o Jerry Lewis en Yo soy el padre y la madre ( Rock a bye Baby , Frank Tashlin , 1958), en la que el cómico se hace cargo de los trillizos de la mujer de quien está enamorado, cuando, por cuestiones laborales, ella precisa que alguien se haga cargo de sus bebés. En la exitosa y premiada Tres solteros y un biberón ( 3 hommes et un coffin , 1985), Coline Serreau hace algo similar a lo que hizo Tashlin con Lewis pero invierte los papeles, siendo tres padres y un bebé. Esta premisa recuerda propuesta por Ford en Tres padri...