Fragmentos de nada: usuario Por Antonio Pardines De pie, delante de la ventanilla del registro de la propiedad intelectual, con varios papeles cubiertos y las tasas de rigor abonadas, me sorprendió escuchar que me llamaban usuario, no persona ni tipo, ni cliente, ni gilipollas. Ni siquiera un indeterminado alguien; del estilo «tienes a alguien ahí esperando». Bien es cierto que no me lo dijeron directamente a la cara, sino que fue la manera empleada por una mujer —cuya forma de saludar me resultó agradable— para referirse a mí cuando le advirtió al amable y tranquilo encargado del registro que había algo o alguien aguardando para usarle. ¡Quiera Dios que no me vea nunca en la obligación de hacerlo! Ya bastante tengo con usarme a mí mismo y con acudir a registrar propiedades de mi dudoso intelecto, pues el muy bribón siempre está dudando y el dudar cansa lo suyo. ¿Qué no tendré que registrar más adelante? ¿Mis sentimientos? ¿Mis emociones? ¿Mis residuos corporales? Tal vez por ello me p...