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Fragmentos de nada: usuario

Fragmentos de nada: usuario Por Antonio Pardines De pie, delante de la ventanilla del registro de la propiedad intelectual, con varios papeles cubiertos y las tasas de rigor abonadas, me sorprendió escuchar que me llamaban usuario, no persona ni tipo, ni cliente, ni gilipollas. Ni siquiera un indeterminado alguien; del estilo «tienes a alguien ahí esperando». Bien es cierto que no me lo dijeron directamente a la cara, sino que fue la manera empleada por una mujer —cuya forma de saludar me resultó agradable— para referirse a mí cuando le advirtió al amable y tranquilo encargado del registro que había algo o alguien aguardando para usarle. ¡Quiera Dios que no me vea nunca en la obligación de hacerlo! Ya bastante tengo con usarme a mí mismo y con acudir a registrar propiedades de mi dudoso intelecto, pues el muy bribón siempre está dudando y el dudar cansa lo suyo. ¿Qué no tendré que registrar más adelante? ¿Mis sentimientos? ¿Mis emociones? ¿Mis residuos corporales? Tal vez por ello me p...

Rescate en el Mar del Norte (1979)

Sin ideas para asaltar un tren, abordemos un barco Por Antonio Pardines Todos nos quedamos sin ideas creativas; si no es de vivos, será de muertos. Así que tampoco se debe ser severo con alguien como Andrew V. McLaglen, hijo del gran Victor y uno de los directores recurrentes en la última parte de la filmografía de John Wayne, a quien dirigió en cinco títulos a mayor gloria de la leyenda del actor, pero que nada más aportan a su filmografía. Seguramente, el bueno de Marion, alias  Duke , elevado a los altares con el nombre que le dio Raoul Walsh cuando lo dirigió en  La gran jornada  ( The Big Trail , 1930), lo había visto en pantalones cortos, correteando por los platós donde él mismo limpiaba para el tío Ford. Sí, trabajaba con una escoba en mano, utensilio que no mucho después sustituiría por una botella las jornadas de fiesta y por un rifle en las laborales. Mas habría que preguntarle a su ilustrísima, el inimitable director de  La diligencia  ( Stagecoach ,...

Fragmentos de nada: Amigos o enemigos

Fragmentos de nada: Amigos o enemigos Por Antonio Pardines En una de las películas protagonizadas por Cantinflas, alguien le pregunta si los jinetes que se aproximan son amigos o enemigos. Y el bueno de Mario Moreno le responde algo así como: «Ándele, pues deben de ser amigos, que vienen todos juntos». Y ahí está el detalle, título de otra de sus comedias —tal vez la mejor de las que protagonizó—, que tomo prestado para introducir que el binomio amigo-enemigo planteado a Cantinflas ya había sido señalado por Carl Schmitt cuando afirmó algo así como que la política no es una gestión neutral, sino un conflicto de identidades entre los suyos y los de otros. ¿Pero quién fue este Schmitt que tantas décadas atrás señaló la base del populismo actual? Pues es el mismo Schmitt que justificó y legitimó el sistema jurídico de la Alemania nazi, tal como escribe Manuel Rivas en su espléndida novela Os libros arden mal  —publicada en gallego por Edicións Xerais; y en castellano, por Alfaguara—. ...

Esbozar sobre Emil Jannings

Esbozar sobre Emil Jannings Por Antonio Pardines ¿Qué decir sobre su talento? ¿Que le permitió pasar del silente al sonoro sin apenas resentirse? ¿Por dónde empezar? ¿Aquel día de 1884 en el que vio la luz en Suiza o aquella otra jornada austriaca de 1950 en la que falleció? ¿Dónde iniciar un breve esbozo sobre Emil Jannings sin caer en alabanzas a su arte en escena ni en ataques a su decisión de afiliarse al partido nazi, tal como hicieron Hugo Boss, Martin Heidegger, Herbert von Karajan o Carl Schmitt? ¿En su momento de gloria, cuya cima se puede situar en la gala de los premios Oscar de 1929, a la cual no asistió porque estaba regresando (imagino que por mar) a Europa? ¿O situarlo y sitiarlo decrépito y orondo, en plenitud de su patetismo, no en un Berlín arrasado por las bombas aliadas, sino en una pequeña localidad alpina llamada Berchtesgaden, cuando, al final de la guerra, corría con su estatuilla dorada al mejor actor del año en mano, mostrándosela a los soldados estadounidense...

Un optimista de vacaciones (1962)

Días de familia Por Antonio Pardines El hogar y la familia han sido temas recurrentes en el cine desde los albores del medio. Se han tratado en pantalla desde la comedia hasta el terror, pasando por el melodrama y otros géneros como la ciencia ficción y el  western . Lo que queda claro es la importancia que la sociedad concede a ambos, lo cual es totalmente explicable porque somos sociedades sedentarias y estas se componen de núcleos familiares —aunque desde un tiempo a esta parte de carácter nuclear—, que serían algo así como los primeros grupos sociales, aquellos que derivarían en los clanes y sucesivas etapas evolutivas que nos han traído hasta aquí. Antes de la revolución industrial, la familia estaba formada por varias generaciones, desde los abuelos hasta los nietos, formando un grupo numeroso que se acogía a la autoridad del patriarca; pero los nuevos tiempos redujeron el número de miembros, pasando a la familia nuclear y, posteriormente, a la monoparental, aquella que hace ...

Fragmentos de nada: Saber a onde vas non implica que saibas ir nin chegar

Fragmentos de nada: Saber a onde vas non implica que saibas ir nin chegar Por Antonio Pardines Quen presume e pregoa aos catro ventos que sabe onde vai, o sospeito bastante perdido, porque o ir non só depende dos nosos pasos e desexos, senón dos obstáculos, das forzas propias e estrañas, e das posibilidades que se abren e se pechan ao noso ir e vir ata chegar a algunha parte que signifique ter evolucionado. Os tópicos sempre me pareceron o opio de quen non sabe que dicir, pero que sente a incontrolable vulgaridade de ter que falar sen nada que enriqueza ou que convide ao diálogo e a reflexión. Con todo, hai numerosos exemplos na historia e na intrahistoria que os rompen e que poñerían en evidencia ao “topiquero” de quenda que intenta a graza sen comprender a súa desgraza. Gustaríame ver a orientación dalgúns deles ao percorrer a orografía galega, chea de curvas, de subidas e baixadas, de entrantes e saíntes. A nós non nos custa moito, pois é a nosa e sabemos camiñala sen necesidade de ...

El tiempo de los gitanos (1988)

Surrealismo mágico Por Antonio Pardines Podría decir que El tiempo de los gitanos ( Dom za vesanje , 1988) es una mezcla de neorrealismo —del Vittorio De Sica y Cesare Zavattini de Milagro en Milán ( Miracolo a Milano , 1951) y El techo ( Il tetto , 1956)—, de la literatura de Bohumil Hrabal y del cine de Fellini y de Buñuel, así como de la comedia del absurdo, del realismo mágico y del folclore gitano —no en vano, los diálogos de la película se dan en romaní—, pero es algo más. Es una película que define para siempre el estilo de Emir Kusturica y lo sitúa entre los grandes creadores de fantasías marginales que, partiendo del particular, resultan universales porque hablan de comportamientos y de sueños humanos; aunque el director serbiobosnio los deforme hasta alcanzar ese estilo suyo tan reconocible en toda su obra. La historia de su tercer largometraje, ovacionado en Cannes como pocas veces se había visto, muestra en el plano secuencia de los créditos el ambiente y el espacio peri...