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Tres solteros y un biberón (1985)

En El chico ( The Kid , 1921), Charles Chaplin se responsabilizó de la crianza y educación de un bebé que se convierte en el niño coprotagonista de una comedia de la que muy pocos confiaban su viabilidad comercial debido a su larga duración (era el primer largometraje del británico) y a su tono tragicómico. Su personaje era el padre y la madre, dualidad que también asumieron Antonio Vico en Mi tío jacinto ( Ladislao Vajda , 1956) o Jerry Lewis en Yo soy el padre y la madre ( Rock a  bye Baby , Frank Tashlin , 1958), en la que el cómico se hace cargo de los trillizos de la mujer de quien está enamorado, cuando, por cuestiones laborales, ella precisa que alguien se haga cargo de sus bebés. En la exitosa y premiada  Tres solteros y un biberón ( 3 hommes et un coffin , 1985), Coline Serreau hace algo similar a lo que hizo Tashlin  con Lewis  pero invierte los papeles, siendo tres padres y un bebé. Esta premisa recuerda propuesta por  Ford  en Tres padri...

Planeta libre (1996)

¿Qué mejor que la ironía y el humor para reflexionar, bromear y desarrollar su discurso sobre el mundo en el que vivimos? Coline Serreau nos descubre la Tierra a años luz del Planeta libre ( La belle verte , 1996) donde inicia su comedia, la cual mira sin disimulo el presente humano que opone al del lugar de donde procede su protagonista. A través de los ojos de Mila ( Coline Serreau ), la directora y guionista nos descubre la sociedad de consumo, de ritmo vertiginoso, en estado permanente de cabreo, de tele basura, repleta de mentiras e incomunicación. El humano ya no ve la naturaleza a su alrededor, en realidad apenas ve a quien tiene al lado. Vive en la ceguera y en el ombliguismo; vive atrapado en un orden que deshumaniza y minimiza su contacto con el entorno natural y emocional. Hay varios momentos del film impagables —la entrevista televisiva a un político obligado a decir lo que piensa, el anárquico concierto de música clásica, el incidente automovilístico o el partido de fútb...

Cultura, influencias y algunos autores rusos

Aleksándr Pushkin Cultura, influencias y algunos autores rusos Por Antonio Pardines Donde se asentó y se desarrolló una comunidad nació su cultura y su arte. A partir de entonces, hubo muchas y en todos los continentes, algunas desaparecieron y otras evolucionaron al entrar en contacto con las ajenas. Es indudable que las culturas se influyen entre sí, aunque ahora ya va siendo una la que se impone a escala mundial. Quizá sea hibrida, pero homogeneiza y va eliminando rasgos de las autóctonas; lo cual empobrece y depara simplismo. Pero si volvemos la vista atrás, no sorprende ver cómo la egipcia influyó en la griega clásica y esta en la macedonia de Alejandro y en la romana, que a su vez se impuso a las de los lugares conquistados por la República y el Imperio, pero conservando parte de los rasgos de aquellas, lo que deparó la primera cultura “globalizada”. Conservando bajo el estrato romano las características de cada provincia, se romanizaba: mismo idioma, mismas formas arquitectónica...

Her (2013)

El moderno Prometeo quiere ser lo que no puede ser (un dios) y su búsqueda deriva en lo que somos: seres a medio camino de ser todo y de no ser nada. Estado intermedio que se ubica en la desorientación de estar perdidos o medio dormidos. Como dio a entender Mary Shelley a través de su criatura, la ciencia sin humanidad es inhumana y un mundo a imagen de esta ausencia conllevaría vivir en un mundo deshumanizado donde el ser humano o viviría atrapado (como pieza del engranaje) o en un constante estado de angustia y de soledad indeseada, de desarraigo y orfandad. Aparte de las veces repetido, no hace falta ser un lince para ver que la sociedad tecnológica funciona a distancia y en la distancia que nos acerca un paso más hacia el aislamiento en el que vive el protagonista de Her (2013). Este encierro se disfraza de comodidad y de bienestar, de valores y modas efímeras, de compras a través del teléfono móvil, hace años empezó con el fijo, la tele tienda y la tele basura, de teletrabajo, d...

Ocean’s Eleven: Hagan juego (2001)

Se han planificado y perpetrado tantos golpes perfectos (e imperfectos) en el cine, que ya resulta difícil, quizá imposible, recordarlos todos. Tampoco considero que sea necesario, pues, probablemente, la mayoría son repeticiones y variantes de una misma idea, ejercicios cinematográficos realizados para recaudar y si tal, entretener siguiendo las pautas marcadas por las películas “excepción” y excepcionales que fueron señalando el camino a transitar por los films de robos. Dichas excepciones marcan un paso adelante e incluso transcienden su momento y se convierten en clásicos que conquistan a generaciones posteriores. Me refiero a propuestas tan magistrales como La jungla de asfalto ( The Asphalt Jungle , John Huston , 1950) o la cómica Rufufú ( Il soliti ignoti , Mario Monicelli , 1958). En ambos casos, descubrimos a perdedores condenados al fracaso, pero no son los únicos, tampoco los primeros ni los últimos. Son antihéroes que se hermanan con los que deambulan por Rififí   ( D...

Van Gogh (1991)

Salvo excepciones, ni los marchantes ni los críticos hablaban de él en vida. Apenas existía alguien, salvo sus más allegados, a quien no fuera indiferente o a quien no sorprendiese por las reacciones de su enfermedad. Su obsesión y su vida: la pintura. Plasmaba ambas en sus cuadros, que nada valían para sus contemporáneos, aunque fuesen los mismos que hoy se admiran en los museos o en colecciones privadas y se valoran en millones de dólares, de libras o de euros. La moneda da igual. Es el precio del coleccionismo, el que pone precio al Arte; el que se dispara por el poder adquisitivo de quien compite por la posesión y para lograr la exclusividad de poseer un Leonardo, un Van Gogh, un Pollock o un Picasso, como si poseerlos añadiese su valor a la valía del comprador. Cierto que el valor de la obra está en la obra y en quien la valora, pero no en cuanto se paga por ella; del mismo modo que la unión de lo popular y el tiempo olvida a la persona para dar forma al mito. ¿Por qué interesa ta...

Los espías (1957)

Es indudable que la guerra fría afectó política, social y culturalmente. Trajo consigo la intermitencia inestabilidad-estabilidad, amenaza y miedo, pero también un nuevo tipo de cine de espionaje, aquel en el que se enfrentaban los dos grandes bloques económicos que se oponían sin llegar a entrar en una lucha abierta. La suya era una pelea en la sombra, aparte de conflictos bélicos en lugares apartados de sus fronteras como pudieron ser Corea, Vietnam o Afganistán. En el cine, el conflicto se puede apreciar en algunos de los títulos de la serie James Bond o en El espía que surgió del frí o ( The Spy Who Came in from the Cold , Martin Ritt , 1965), pero antes de que 007 popularizase y frivolizase el mundo de los espías y de que Ritt , adaptando a John Le Carre , lo humanizase en su descenso a las sombras, Henri-Georges Clouzot lo satirizó en Los espías ( Les espions , 1957), cinco años después de que Henry Hathaway realizase Correo diplomático ( Diplomatic Courier , 1952), cuyo prot...