Ir al contenido principal

Mentira latente (1950)


La mentira poliédrica


Por Antonio Pardines


La mentira no nace de la maldad ni de la bondad, nace y es en nosotros. En Sueños de engaño. 26 farsas (e) ilusiones de Billy Wilder (2026) hablo de que nos mentimos y mentimos al resto porque es natural a nuestra condición, puesto que es una herramienta de supervivencia y de adaptación a entornos hostiles o que queremos hacer nuestros. Eso asoma en el cine de Wilder, la detecta y la muestra sin juzgarla, pues parece que comprendió que la mentira es una de las primeras cosas que aprendemos. Tal vez porque viaje ya dentro, quizás por eso mismo un bebé pueda llorar no por tristeza, ni dolor, sino por llamar la atención de quienes le rodean; para que le hagan caso. Es su pequeña mentira, la que le permite manipular mínimamente su pequeño mundo. Resulta importante comprender nuestros mundos pequeños, la época, la sociedad de cada momento y, en este caso concreto, la situación de la mujer dentro de la misma, es decir, el contexto que explica porqué una madre soltera hace lo que hace. Ese <<lo hago por ti, solo por ti>> que le dice a su bebé cuando decide mentir y hacerse pasar por otra. De ese modo la responsabilidad recae en el recién nacido, así se justifica, aunque, en realidad, también lo hace por ella, pues queda claro que su decisión está condicionada por su miedo a ese entorno hipócrita q ya la condenará por su soltería y su maternidad. ¿Que podría haber hecho? Su situación hoy pasaría por una trivialidad, pero entonces, en ciertos aspectos, la sociedad funcionaba diferente a hoy. Aunque también fuese juez, jurado y verdugo, opresora y represiva, tal como apunta Stuart Mill en De la libertad (1859), lo era en asuntos que hoy se aceptan: como esa maternidad fuera del matrimonio que hace posible el drama y el conflicto expuesto por Mitchell Leisen, que necesita para desarrollar su historia y sus temas las “trampas” encadenadas de un guion demiurgo (todos lo son) que pone en el camino de la sufridora un matrimonio en el que la mujer casada es huérfana y desconocida para la familia del marido; así como se precisa el descarrilamiento y fallecimiento de la pareja para que la situación llegue a donde el cineasta y sus guionistas desean. Nada podría darse en Mentira latente (No Man o Her Own, 1950), la película no existiría y el conflicto que desvelan las imágenes y la voz interior de la protagonista, en el presente y en el pasado, serían imposibles. Al menos, nos conducirían a otros recuerdos y Leisen se quedaría sin una de sus películas más prestigiosas, en la que plantea la mentira como necesidad provocada por temor a la marginalidad a la que la hipocresía social de entonces condena a la mujer soltera, pero también por la entrega y el sacrificio de la heroína interpretada por Barbara Stanwyck. La actriz asume un rol totalmente opuesto a su Phyllis en Perdición (Double Indemnity, Billy Wilder, 1944), en Mentira latente, una película menos universal y atemporal, precisamente porque, aunque hable de un universal como el rechazo, el temor a la marginalidad, la culpabilidad y la hipocresía social, se ancla en las de su época, es generosa e incluso sumisa, pues su mentira no es para emanciparse sino para adaptarse, para que la acepten en ese mundo bienpensante de donde la expulsarían, a ella y a su bebé, por el mero hecho de no tener marido ni padre, respectivamente. En la de Wilder, también una voz en off nos guía durante el recorrido por el pasado, pero es una que no se arrepiente, solo expone detalladamente los pasos que le han conducido a las puertas de las sombras definitivas. Contrario a ese personaje es Helen, que se hace pasar por Patrice, la esposa fallecida, no por codicia, ambición o sexo. Lo hace por su recién nacido, que sale al mundo justo después del accidente… El cine de Leisen siempre tuvo una mirada afín a la femenina, en Mentira latente dicha afinidad se observa ya en los títulos de crédito, en los nombres de sus guionistas: Sally Benson y Catherine Turney, dos mujeres que, partiendo de la novela de William Irish (seudónimo de Cornell Wookrich), escribieron la situación de una mujer que, tras la imagen idílica, vive en conflicto. Existe en él, puesto que su pensamiento se instala en las sombras y en la mentira, aunque los responsables dejan claro que ella es inocente, que se ve obligada incluso cuando quiere decir la verdad…

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y que es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el barroquismo formal de  Snyder , quien parece sentir...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...