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Fragmentos de nada: masticar libros

Fragmentos de nada: masticar libros

Por Antonio Pardines


Lo primero sería comprender y aceptar que las editoras son negocio. No se trata de amor a la cultura, aunque, como eslogan publicitario, suena mejor hablar de “somos cultura” a afirmar que “somos parte del negocio de la cultura”. Dicho esto, también cabe señalar que, como empresas, están en su legítimo derecho de sacar el máximo beneficio económico posible, pero no por ello hay que estar de acuerdo en cómo se trata a la literatura y lo que implica dicho trato… En 2025, en España, se superaron los 1250 millones de euros en ventas —3000 si incluimos todo tipo de libros—, (1) un récord histórico, al que el libro digital solo aportó unos 74 millones (130 millones según a quién consulte). (2) Se calcula que se publicaron 76 millones de libros, cifra que casi duplica el número de habitantes del país —y esto, sin contar las autopublicaciones en Amazon—. Visto desde esta perspectiva, el negocio está más sano que nunca; mas si uno se detiene a pensar en los contenidos, la cosa quizás ya no sea tan de color de rosa.


Por una parte, las editoriales han cambiado sus criterios, por ejemplo respecto a los de la época de Esther Tusquets al frente de la editorial Lumen, como ella misma dejó por escrito en sus “Memorias de una editora poco mentirosa”. (3) Lo que me lleva a la siguiente conclusión: la de que ya no interesa algo que haga que el lector se detenga y piense, porque hay que pasar de un libro a otro de forma compulsiva, y, para lograrlo, no hay mejor forma que leer siempre lo mismo. Esto no hace que frenes y reflexiones, hace que un título sustituya a otro y genere la ilusión de que lees, pero ¿qué lees? Claro que hay editoriales que se distancian de este tipo de publicación, para vender prestigio intelectual: el que le confiere el nombre de sus autores o la etiqueta “clásico”. Después están las editoriales vampiro, las que viven de la ilusión de los aspirantes a escritores o de escritores que encuentran en pagar por su libro la única opción para verlo en las estanterías (pocos llegan a lucir en ellas) y en internet, donde se pierden en el anonimato de un sistema que da visibilidad a lo ya visible. Aquí, igual que en la anterior, hay buenos y malos escritores, libros con poso y buena literatura y otros cuyo texto se lo lleva el amanecer del día siguiente. Lo mismo sucede con los libros subidos a Amazon, pero esta empresa no te cobra y por ello resulta más accesible.


Como escéptico y lector constante, me digo que la mayoría de los autores y libros son de los segundos, aunque esto ya es una cuestión personal... Y no menos importante sería señalar a las librerías y al propio lector. Las librerías hablan de comercio de cercanía, que su trato es humano y tal y cual, pero en la práctica ¿cuántas resultan cercanas y cuántas priorizan el beneficio? En esto no difieren de las grandes superficies ni de la venta por internet, solo que a su favor juega el colorido que les dan a las calles, y eso es de agradecer. Y no hay que disculpar al lector y solo culpar al ámbito editorial, al enriquecimiento de las empresas de distribución, a los lugares de venta o a una crisis. Aunque no las veamos, siempre vivimos en crisis, mas no siempre son económicas; las hay morales, culturales, personales, existenciales… y de lo que ustedes quieran añadir. El lector consume más que lee, de modo que es lógico que devore títulos prefabricados, que prefiere a los elaborados que exigen paladares acostumbrados a sustancias que masticar. Esta es una realidad, la que descubre mi perspectiva, que no descarta que existan otras que se me pasan por alto o que desconozco. No tengo respuestas, solo ideas y preguntas que me (re)planteo… A todo esto, ¿le importa a alguien la ilusión del autor por ser dios y señor de sus propios textos, un autor que, igual que cualquier lector, empresario o librero, no deja de ser una suma y resta cambiante?


(1) <<Tras once años consecutivos de incremento en la facturación del mercado interior del libro, nuestros colegas europeos hablan ya del «fenómeno español». Más de 3.000 millones de euros recaudados por las compras, más de diez millones de ejemplares vendidos e incremento en ventas digitales. Suben las exportaciones y las librerías son el principal canal de distribución. ¡Son buenos tiempos para el libro!

Según los últimos datos presentados en el Avance del Informe de Comercio Interior del Libro, que cada año realiza Conecta para la Federación de Gremios de Editores de España, con el patrocinio del Ministerio de Cultura y CEDRO, el mercado del libro en España sigue creciendo tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Fuente: Cedro y Federación de Gremios de Editores de España (FGEE).

Enlace: https://www.cedro.org/blog/articulo/blog.cedro.org/2025/07/15/buenos-tiempos-para-el-libro-espa%C3%B1ol>>


(2) <<El Informe Anual del Libro Digital 2025 elaborado por De Marque cifra el mercado global del libro electrónico en español en 130 millones de euros, con un crecimiento del 1,2% a nivel mundial y del 4,5% en España, donde se facturan 74 millones de euros y representa el 57% del total.

El libro electrónico en lengua española goza de buena salud. Así lo confirma el Informe Anual del Libro Digital 2025, que publica De Marque, antigua Libranda y principal distribuidora de libros digitales en español y lenguas cooficiales de España, y que ofrece la radiografía más completa del sector a ambos lados del Atlántico.

El estudio cifra el mercado global del libro digital en español en 130 millones de euros durante 2025, con un crecimiento del 1,2% a nivel mundial y un 4,5% en España, que se consolida como el gran motor del sector con 74 millones de euros facturados y una cuota del 57%. Le siguen México (20%) y Estados Unidos (10%). La cifra excluye libros de texto y académicos, así como operaciones directas de las editoriales en canales públicos o privados.

Aunque la cuota global del libro digital en España se mantiene en torno al 6% del mercado editorial, el informe recuerda un dato revelador: en los lanzamientos de novedades, el formato digital llega a suponer entre el 15% y el 25% de las ventas, e incluso un 40% en títulos concretos. Una prueba de que, cuando el lector elige, el libro electrónico ya no es una rareza.

Fuente: https://pymesmagazine.es/actualidad/el-libro-digital-en-espanol-factura-130-millones-de-euros-en-2025-y-confirma-su-consolidacion-como-habito-cultural/>>


(3) <<Esther Tusquets: “Memorias de una editora poco mentirosa”. Ediciones B, Barcelona, 2012.>>

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