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Kubrick, ambición, innovación y reflexión


Existen directores que han influido en la historia del cine aunque su filmografía se reduzca a un puñado de películas, dos buenos ejemplos serían Sergio Leone o Jean Vigo, quien con Cero en conducta y L'Atalante se convirtió en un referente del cine francés. Pero el caso que aquí se expone es el de otro director, uno nacido en los Estados Unidos, y que posteriormente fijaría su residencia en el Reino Unido, un cineasta que solo por dirigir Senderos de gloria¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú2001, una odisea del espacio y La naranja mecánica habría ganado el derecho de aparecer en el selecto grupo de grandes realizadores en la historia del cine. Stanley Kubrick inició su carrera profesional a principios de la década de 1950, filmando documentales de corta duración, hasta que en 1953 dirigió su primer largometraje, Fear and desire, una producción de muy bajo presupuesto, y poco conocida para el gran público, que le permitiría foguearse para, dos años después, rodar con la escasa recaudación obtenida El beso del asesino. Este título le puso en contacto con James B. Harris, con quien crearía su propia productora. A partir de entonces se puede hablar de una de las carreras cinematográficas más ambiciosas e importantes de todos los tiempos, una carrera que deparó su primera obra maestra en otro film de bajo presupuesto, uno interpretado por Sterling Hayden.

Vista en distintas edades, desde mi adolescencia hasta esta actualidad, considero Atraco Perfecto una de las joyas del cine negro de los años cincuenta. En ella ya se aprecia su afán por innovar la narrativa cinematográfica. El ritmo y el enfoque temporal de Atraco perfecto llamaron la atención de varias personalidades de Hollywood, entre ellas la del actor Kirk Douglas, quien no dudó en ofrecer a Kubrick un contrato para que dirigiese cinco películas, sin embargo, tras las dos primeras, el cineasta comprendió que si deseaba realizar su cine debería asumir el control de todos los aspectos de las producciones en las que participase. Así pues tras la magnífica Senderos de gloria, magistral alegato antibelicista que se ha ganado ser referencia de un cine crítico y humanista; y el peplum Espartaco, un gran éxito comercial que le confirmó en Hollywood, se desligó del contrato que le unía al actor. En 1962 se hizo con los derechos de Lolita, la famosa novela de Vladimir Nabokov, a quien también le pidió que colaborase en su adaptación cinematográfica. Lolita resultó un escándalo, al contar la historia de un hombre maduro enamorado de una adolescente, y el primer éxito internacional para Peter Sellers, cuya interpretación, a pesar de ser secundaria, eclipsó al resto de sus compañeros de reparto. Tras descubrir la capacidad camaleónica del actor británico, Kubrick le ofreció la posibilidad de interpretar a tres de los personajes principales de su siguiente película, la políticamente incorrecta ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú, en la que ya no colaboraría James B. Harris y que aborda en tono satírico el conflicto de la Guerra Fría; en el recuerdo permanece la imagen del personaje de Slim Pickens cabalgando sobre la bomba que se lanza desde el avión que ha perdido el contacto con el alto mando que lo ha enviado a bombardear Moscú. Pero sin duda, el Kubrick más innovador y reflexivo llegó con 2001, una odisea en el espaciobasada en la novela homónima de Anthony G. Clarke, fue una producción que rompió moldes, tanto por su estética como por su narración, una de las más arriesgadas hasta esa fecha (cualquier fecha). Tras 2001, una odisea del espacio, en 1971 estrenó su película más polémica: La naranja mecánica, prohibida en varios países por la controversia que generó, quizá por ello resultó un enorme éxito económico. Basada en la novela de Anthony Burgess, la trama gira entorno a la vida de un joven delincuente a quien someten a un tratamiento experimental con el que se pretende corregir los comportamientos violentos y antisociales.

Alejado de la polémica de su anterior trabajo, Kubrick retomó su antigua idea de llevar a la pantalla la vida de Napoleón en una superproducción de larga duración en la que llevaba tiempo trabajando, pero que nunca llegó a materializarse. Sin embargo, aprovechó la pre-producción de la biografía de emperador francés para rodar Barry Lyndon, un drama de  época que narra las desventuras del joven que da el título a una película que alcanza momentos de gran belleza visual. En 1980, filmó El resplandor, la cual, para muchos aficionados al género, es, junto con Carrie (Brian De Palma, 1977), la mejor adaptación cinematográfica de una novela de terror escrita por Stephen King. Aunque, la verdad, esto no me dice mucho, pues la película resulta forzada e insistente en su búsqueda de plasmar el terror y la locura interior que desborda al personaje principal. En todo caso, no he leído la novela y tampoco podría afirmar ni negar que Kubrick se desentiende del material literario, pero sí puedo suponer que lo hace y que busca su propia expresión del conflicto que sale al exterior dentro del espacio cerrado donde desarrolla la pesadilla. Pasaron los años y, hacia mediados de la década de 1980, en 1986, estrenó La chaqueta metálica, film bélico que se divide en dos contextos espaciales alejados, en uno de ellos se presenta el adiestramiento de un grupo de reclutas en suelo estadounidense, en el otro la visión de la guerra en territorio vietnamita. Transcurrió más de una década y Stanley Kubrick no estrenó nuevas películas a pesar que se rumoreaba que si se interesaba por este o por aquel proyecto, pero la verdad no salía a la luz, pues se trataba de un director reservado con su trabajo, y como tal se mantuvo en silencio en cuanto a su próximo film, que a la postre sería el último. Eyes Wide Shut fue estrenado en 1999, poco después de la muerte de este astro cinematográfico, quien con su visión ayudó a ampliar las miras de un arte en el que se encuentra entre los más grandes.




Filmografía como director

Day of the Fight (1951) (cortometraje)

Flying Padre (1951) (cortometraje)

The Seafarers (1953) (mediometraje)

Fear and Desire (1953) (argumento y producción)

El beso del asesino (Killer's Kiss; 1955) (guión y producción)

Atraco perfecto (The Killing; 1956) (guión)

Senderos de gloria (Paths of Glory; 1957) (guión)

Espartaco (Spartacus; 1960)

Lolita (1962) (guión sin acreditar)

¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú (Dr.Strangelove or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb; 1964) (guión y producción)

2001: una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey; 1968) (guión y producción)

La naranja mecánica (The Clockwork Orange;1971) (guión y producción)

Barry Lyndon (1975) (guión y producción)

El resplandor (The Shining; 1980) (guión y producción)



La chaqueta metálica (Full Metal Jacket; 1987) (guión y producción)

Eyes Wide Shut (1999) (guión y producción)




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