El lejano y salvaje Oeste tampoco se escapó del peculiar sentido del humor de los hermanos Marx. El trío formado por Groucho, Chico y Harpo emigró al far-west sin más que lo puesto, y sin saber muy bien a qué o a quiénes se enfrentarían. ¿Por qué abandonar el cómodo y civilizado Este para trasladarse a una tierra inhóspita en la que la ley del colt podría prevalecer sobre sus ingeniosas artes? Pistoleros, delincuentes sin escrúpulos, hombres a quienes sólo les interesa hacerse con la concesión de unas tierras que han adquirido gran valor tras la llegada del ferrocarril, serán los enemigos de forasteros, que se convierten en los ángeles protectores dos enamorados cuyo amor se ve impedido por el enfrentamiento entre sus abuelos, quienes ni ellos mismos podrían o sabrían explicar el por qué se de esa constante manía de querer matarse. Su oportunidad para remediar el entuerto y contraer matrimonio se presenta con la venta de las tierras y con la colaboración de esos estrafalarios hombres del este; si bien la historia no es más que un pretexto para dejar que Groucho y compañía campen a sus anchas y expongan una vez más lo que mejor saben hacer, que no es otra cosa que hacer reír. La película contiene momentos muy divertidos, sobre todo la parte final, un viaje en tren sin desperdicio, en el que la madera se convierte en el grito de guerra de Groucho. Los hermanos Marx en el Oeste (Go West) presenta todas las características del cine de los Marx, si se exceptúa la no presencia de Margaret Dumont: las típicas secuencias en las que Chico y Harpo se entregan a sus instrumentos musicales (piano y arpa, respectivamente), la pareja de enamorados a la que ayudan o al menos esa es su intención, o el carácter desenfadado de unos personajes a quienes se podría considerar como caraduras de buen corazón. Así pues, Los hermanos Marx en el Oeste (Go West) es una parodia simpática de un género que empezaba a cobrar gran importancia tras el estreno de una obra maestra del calibre de La diligencia (1939), cuyos tópicos fueron exagerados por ese trío que tomaba cualquier escusa para brindar al espectador desenfado y caos. En general, Los hermanos Marx en el Oeste (Go West) no se encuentra a la altura de otras películas en las que participaron, sobre todo Sopa de Ganso y Una noche en la ópera, pero no por ello deja de ser una excelente comedia que ofrece instantes muy divertidos como esa parte final o el viaje en la diligencia, dos momentos por los que ya valdría la pena verla.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...


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